Hospital Becerra cerrará si Gobierno de Moreno no cancela $9 millones que adeuda

El pronóstico es desalentador: el hospital León Becerra entró en estado terminal. Si el Gobierno no le cancela de inmediato la deuda por $ 9 millones, esta institución emblemática de Guayaquil deberá cerrar en tres meses.

Ya no es posible sostener esta unidad de salud que funciona solo al 30 % de su capacidad, que mantiene deudas con los proveedores y con su personal y que, por eso, ha perdido a 60 de sus 270 trabajadores (incluidos médicos), asegura Ricardo Koenig, presidente de la Benemérita Sociedad Protectora de la Infancia, que regenta el hospital.

Hasta ahora no tan tenido una solución en firme del Ministerio de Salud. En octubre de 2017, se planteó al Estado la posibilidad de recibir bonos del Banco Central por la totalidad de la deuda, pero no han recibido respuesta. Lo único que hubo el 8 de marzo pasado, cuando la ministra Verónica Espinosa visitó el Becerra, fue una promesa: “Mi compromiso para seguir trabajando juntos en búsqueda de soluciones para garantizar que el hospital continúe funcionando en beneficio de la comunidad”.

Koenig dice que ya no pueden más. “Sería penoso que la ministra de Salud y el presidente Moreno lleven sobre su espalda el cierre de una institución que durante 112 años ha servido a Guayaquil y al país”.

Hasta el año pasado sobrevivían de cierta manera con los fondos que, aunque atrasados, recibían del IESS por las derivaciones de pacientes, pero con la construcción del hospital de Los Ceibos, dejaron de llegar los afiliados en la misma cantidad y, por lo tanto, los ingresos mermaron.

Esta institución, que hasta el 2017 atendía a 200 personas por día, no es la única en problemas por las deudas del Estado, que ascienden a $ 258 millones, como ha reseñado EXPRESO. Por la falta de fondos, Solca no ha podido comprar equipos ni terminar la reconstrucción del edificio afectado por el terremoto de abril de 2016.

En el caso de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, que está a cargo de cuatro hospitales (Luis Vernaza, Roberto Gilbert, maternidad Alfredo G. Paulson y el Instituto de Neurociencias) y que ha debido despedir desde el año pasado a 1.500 personas, no solo las unidades de salud están en riesgo sino toda la institución.

Algo similar le ocurriría a la Sociedad Protectora. Si el Becerra cierra, se vería afectada la casa hogar Inés Chambers, donde residen 67 niños y que también está a cargo de esta institución. “En la casa hogar tenemos un convenio con el MIES (Ministerio de Inclusión Económica y Social), ¿pero cómo cubriríamos la contraparte que nos toca a nosotros si no tenemos los ingresos del hospital?” cuestionó Koenig. La unidad educativa San José del Buen Pastor, donde estudian 270 chicos, también se vería perjudicada.

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