Rodas: de juvenil promesa a político apestado

Comenzó como una carta fuerte que la derecha tenía bien guardada bajo la manga pero con el pasar de los meses se convirtió en una carga de la que esa misma tendencia ya no sabe cómo deshacérsela. El caso Mauricio Rodas es digno de ser incluido en los manuales sobre cómo hacer pedazos una carrera política y destrozar el recambio de una corriente. Si existen dos características que han permanecido intactas en casi cuatro años de su administración, estas son la inoperancia y la corrupción.

El estallido del más reciente caso de delincuencia organizada al interior del Municipio de Quito, no hace más que confirmar la situación de podredumbre y descomposición administrativa en la que hay caído Rodas y su equipo.

Cuando se conoció de la red de corrupción alrededor del otorgamiento de permisos de circulación para taxis en el Distrito Metropolitano de Quito, sucedió algo que ya es un modus operandi habitual entre varios actores políticos de la ciudad: los allegados a Rodas rompen filas y disimuladamente pretenden saltarse a una orilla más segura para evitar salir salpicados por la pútrida estela que emana su gestión, y los medios de comunicación se quedan únicamente en la denuncia de los casos de irregularidades pero se abstienen conscientemente de no hacer el seguimiento debido y, en lo posible, intentan no topar a Rodas y enfocar la noticia desde la arista de “caso aislado”, muy conveniente y benigna para la imagen del alcalde.

El caso que investiga la Fiscalía sobre asociación ilícita y lavado de activos que se deriva del proceso de regularización de taxis en Quito es sumamente preocupante: se presume que son 80 millones de dólares los que una mafia público-privada se sustrajo de los bolsillos de los transportistas mediante la modalidad de coimas; están involucrados dos concejales afines y muy cercanos a Mauricio Rodas como son Sergio Garnica (ex ID, antiguo moncayista y hoy ferviente rodista) y Eddy Sánchez (exmilitante de Sociedad Patriótica, devenido posteriormente en concejal de AP y más tarde convertido en sospechoso “independiente” servicial del grupo Rodas), así como altos dirigentes del gremio de transportistas; y la ambigüedad del alcalde para enfrentar el problema ha sido, como en muchas otras ocasiones, su tabla de salvación.

Sin embargo, y más allá del acto delincuencial en sí, fue curioso ver que horas más tarde del estallido de este último escándalo, no fueron los cuadros de oposición al alcalde quienes salieron a criticar y condenar el hecho, sino más bien aquellos que hasta hace no mucho cerraban filas alrededor de Rodas y lo defendían.

Como que la deslealtad se ha convertido en moneda de uso corriente y el trampolín perfecto para aprovechar la cresta de la ola de popularidad que en un momento dado puede tener un candidato o autoridad recién electa, y no asumir solidariamente los defectos o las desgracias en que ese mismo cuadro dirigente puede caer.

El ejemplo más decidor de esto es el de la concejala Daniela Chacón. Para nadie pasó desapercibida la sospechosa agenda de medios que desplegó la edil en varios medios de comunicación de Quito que, obsecuentemente, prestaron sus espacios para que ella se explayara y sacara a relucir su condición de flamante opositora de Rodas.

Chacón debe tener entre sus planes la reelección o, quizá, una eventual candidatura a la Alcaldía de Quito y por eso, de un tiempo a esta parte, cuida celosamente que no se la asocie con un Rodas cuya popularidad se desploma en caída libre. Sin embargo, en las sesiones de Concejo, y pese a que ostenta ruidosamente eso de ser “independiente”, no tiene ningún empacho en votar completamente alineada con el bloque de concejales de Rodas. Eso, obviamente, no lo dice.

Para el actual alcalde el horizonte pinta funesto y oscuro: los casos de corrupción comienzan a descubrirse con mayor frecuencia, sus hasta hace poco fieles colaboradores se cruzaron la vereda y hoy le lanzan piedras, y la búsqueda de aliados coyunturales le está saliendo mucho más caro de los esperado y con resultados inciertos.

De hecho, una jueza ordenó no archivar la causa del caso Odebrecht en lo tocante al Metro de Quito, solicitud que había sido propuesta por la exfiscal subrogante Thania Moreno en el marco de un acuerdo oculto entre el Gobierno y Rodas a cambio de los votos de SUMA en la Asamblea Nacional. Pese a ese acuerdo, al parecer la bomba jurídica que pesa sobre el Metro de Quito quedará sin desactivar y ella constituye la más pesada espada de Damocles que pende sobre la cabeza de Rodas y que al caer acabará definitivamente con su carrera política.

En medio de todo esto, ¿en dónde están quienes nos vendieron la idea de que elegirlo era la mejor opción, que Rodas era la esperanza juvenil de la tendencia de centro derecha y que su formación académica era garantía de una conducción acertada de la ciudad? ¿Dónde está Guillermo Lasso quien proclamó a Rodas como alcalde modelo y ejemplo de lucha contra el correísmo hace apenas un año, durante su campaña electoral, y con quien pactó (pacto del que fue parte Daniela Chacón al ceder su posición de vicealcaldesa a Eduardo del Pozo) la alianza CREO-SUMA?

¿Dónde están los gremios empresariales, los líderes políticos de derecha y periodistas-políticos de baja laya como Gonzalo Rosero, Diego Oquendo, Janeth Hinostroza o Bernardo Abad quienes convocaban abiertamente y sin ápice de vergüenza a votar por Mauricio Rodas y a quienes, en retribución, se les otorgó pauta publicitaria municipal, se les abrió espacio para mantener programas en los medios municipales o se les dio un carguito en alguna secretaría municipal?

Faltan algunos meses para las elecciones seccionales y a Rodas no le queda otro camino que lanzarse a la reelección, empresa que sin dudas resultará fallida pero en la que pondrá a trabajar a toda la maquinaria municipal a su favor. Su fin está cerca aunque intente salvar con mentiras el desastroso y delincuencial rostro que ha tenido su administración. Ese será su castigo pero ya que hablamos de punición, sería bueno recordar que Rodas no llegó solo y que muchos que ahora lo critican intentando disfrazarse de pulcros, fueron los que participaron activamente en la incitación al odio y al resentimiento en que se basó la candidatura de SUMA. Esta es la oportunidad para castigarlos también a ellos.

Con información de El Confidencial Ecuador y Republica Del Banano

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