Artículo| Moreno, el suicida

Estamos en tiempos cuánticos y nadie, ni siquiera el Presidente, sabe para dónde vamos. A Lenín Moreno habrá que darle, al menos, el beneficio de la duda y suponer que es un incauto incorregible y que por eso no ha podido darse cuenta del juego peligroso en el que sus “amigos” le están metiendo. Lo otro, suponer que él sabe perfectamente cuáles son las desastrosas consecuencias que tendrá que enfrentar por seguir el consejo de sus “amigos” y no hacer nada al respecto, sería típico de un trastornado que pretende inmolarse de forma indigna.

Lo que no se le puede desconocer a Moreno es su talante de político suicida. Hay que estar pensando seriamente en el suicidio político si uno escoge como consejero cercano a un músico, si uno delega la articulación de los mensajes presidenciales a la esposa del músico y si uno cree que la imposición de la política de incineración de todas las autoridades del Estado en una pira pública, es el mejor recurso para hacerse del control del país. Suicida, y absurdo, es estar completamente seguro de que la aplicación de esa política se limitará a esos a los que quemó y que jamás le tocará a él el turno de pasar por la hoguera. Personas muchísimo más brillantes que él -quien es apenas un opaco destello cuántico- debieron someterse a ser medidos con la misma vara que midieron. Si no pregúntenle a Robespierre.

Suicida, sí. De otro modo no se puede entender que Moreno confíe en un círculo político cercano compuesto por gente que vendió sin vergüenza alguna su posición ideológica reciente a cambio de algún cargo. Cómo creer en alguien como Augusto Barrera, por ejemplo, quien hace pocos días “cepillaba” a Moreno felicitándolo por su cumpleaños a través de Twitter, cuando en años anteriores hacía exactamente lo mismo con Rafael Correa, incluso llevando pastel a Carondelet. ¿Cómo creer en Silvia Salgado, en María José Carrión, en Ximena Peña, en Alejandra Vicuña que son exactamente igual de camaleónicas y codiciosas que Barrera?

Sin embargo, Moreno confía en ellos y ahora ha decidido ir más allá: ha establecido un pacto con el grupo de su viejo amigo de juventud, Jaime Nebot. Con los votos socialcristianos logró encaramar a la títere Elizabeth Cabezas en la Presidencia de la Asamblea Nacional y con esos mismos votos pretende cambiar a todas las comisiones legislativas. Hay quien dice que la historia es cíclica y parecer ser que, en este caso, estamos ante un fenómeno de esos. Sería bueno que alguno de los consejeros de Moreno deje el piano de lado y le muestre los periódicos del año 99. Que lo inviten a leer cómo Jamil Mahuad pactó con el mismo Nebot y los socialcristianos para lograr el control absoluto del Congreso. Que ojee esa parte de la historia reciente ecuatoriana y entienda cómo Nebot y los suyos llevaron al entonces “presidente de las 7 armonías” al matadero impulsándolo a aplicar paquetazos brutales para la gente y blindajes impúdicos para empresarios y banqueros.

Si tanto aprecian al presidente Moreno, como aseguran aquellos consejeros interesados, deberían enseñarle a hacer una lectura crítica de modo que este comprenda cómo mientras Mahuad se quemaba tomando aquellas medidas, los mismos socialcristianos del pacto comenzaban a lanzarle lodo por adoptarlas, hasta el momento en que el presidente ya no era más que un guiñapo y entonces bajarse de la camioneta que ellos habían empujado, vendiéndose ante la gente como los verdaderos opositores y verdugos de aquel con quien pactaron.

¿Hay quien le diga esto a Moreno? O, ¿Moreno sabe perfectamente lo que está pasando y lo que podría pasar? No hay nada más inútil que las conjeturas pero sí se puede hacer una lectura del escenario actual colocando los elementos en su justa dimensión.

Lo que usted concluya luego de analizarlas ya es de su cosecha, pero veamos: Correa ya no puede ser candidato pues la ley lo impide; Lasso no podrá ser candidato mientras no se deshaga de sus inversiones en Paraísos Fiscales; se viene una reestructuración de la Asamblea en la que dominarán morenistas y nebotsistas; se aviene un paquetazo económico que calentará las calles; la presidenta de la Asamblea es un tiro al aire y en un ambiente caldeado bien puede estar pensando en los eventos del año 97, cuando Fabián Alarcón llegó a la Presidencia de la República con apenas dos votos; el caos institucional tiene una sola salida que es la muerte cruzada y las elecciones anticipadas.

En medio de todo este escenario, ¿quién se beneficia? En el 2000, cuando cayó Mahuad, el jerarca de El Cortijo salió más fortalecido que nunca y no le interesó ser presidente. A fin de cuentas ya lo había sido en el 84 y podía darse el lujo de controlar todo a su antojo y a control remoto. Hoy es otro el líder socialcristiano y justamente el de Presidente de la República es el cargo que le falta para “pasar a la historia”. Si sus dos principales contendores están impedidos de terciar en elecciones, ya sabemos quién podría salir beneficiado de una muerte cruzada y de elecciones prematuras.

Mientras tanto, Moreno nos sigue hablando de la teoría cuántica y recordando sus pícaros excesos de juventud. ¿Es o no un suicida?

Con información de El Confidencial Ecuador y Republica Del Banano

Un comentario sobre “Artículo| Moreno, el suicida

  1. A mi me parece, que no solo es un suicida sino un imbécil. Solo él parece no darse cuenta de lo que ocurre en el país. Está loco de remate.

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