#ArticuloBananero| Los tartufos no son ni la sombra de lo que quisieran ser

Si nos dejáramos informar sobre la situación política del Ecuador por los secretarios de la presidencia, nos dirían que el Ecuador finalmente está renaciendo de los escombros de una década perversa, salpicada de todo mal. Alegan con desparpajo que ahora sí se respira un aire democrático; que sí se viabiliza una gestión económica transparente; que sí se ejercitan libertades plenas en un marco jurídico independiente y, sobre todo, de que el nuevo régimen está afianzado en principios inalienables, a favor de los derechos humanos.

Y así los voceros del régimen de turno, a su manera parroquial y superficial, repiten el discurso de desprestigio oficial. Frente a las cámaras, con asombrosa soberbia, declaran en territorio de nadie, que todo lo de la década anterior ha sido corrupción. Declaran que, a buena hora, su líder con sus dotes esotéricos, es la panacea para el país. Encrespan los dislates engorrosos y discurren en calumnias tras el diálogo ya enmarcado, con los cómplices entrevistadores, para encuadrar el discurso de que el correato fue una deshonrosa dictadura. Repiten al unísono este guión directa y sutilmente, con la intención de posicionar su discurso de fingido moralismo en el imaginario colectivo. Por último, desacreditan o ignoran el pliegue de incontrovertibles avances en cuanto a infraestructura, a la modernización del Estado, a la seguridad de fuentes de energía, a la comunicación digital, al crecimiento económico, a la reducción de la pobreza, a la estabilidad política. Mientras tanto, uno de ellos, muerde la mano que le dio de comer en los últimos diez años, con aires de insolencia, de hipocresía, a pesar de haberse identificado, no hace mucho, correista a muerte. Bienvenidos al teatro de lo absurdo.

Ahora los voceros ya esponjados en el poder, no son ni la sombra de la que quisieran ser. Guiñan el ojo, amenazan, endosan culpas, se santifican, dan cátedra de moralidad y democracia y declaran sin miedo a ser desafiados, la comedia bufa encarnada con atisbos cuánticos. Su objetivo perverso es borrar de la historia la memoria del correato. Y, si se puede, barrerlos, cortarlos de raíz, violando la Constitución cada vez que sea necesario. Para este cometido, los pelotones de esbirros y lacayos , testaferros y troles están en gran demanda. ¡Es urgente frenar cualquier posibilidad de retorno de la sombra de Correa! Saben que Correa es imborrable. ¡Se preocupan! Pues saben que después de 15 elecciones ganadas, las mayoría son silenciosas.

Tras de este calculado espejismo, de denuncias semanales, hay una trama, un fin ominoso, mucho más cínico y perverso, que se desborda en necia insolencia e ingratitud. Vemos a los presidenciables, cada cual por su lado, empezar a alzar vuelo. Los peones ya están allanando el camino. Vemos que la carpeta roja se está desdoblando para que los PSC, representados por Jaime Nebot, hagan del Ecuador un casino o circo de todo tipo. Vemos actuar con lágrimas fingidas al líder de CREO que apostilla su nombre para hacer del país, el banco de los ricos. Es decir, para garantizar que en la próxima debacle financiera el Estado acuda hacendoso al rescate clínico, tal cual el último feriado bancario, tal cual la sucretizacion. Entre cantos de sirena y lágrimas de cocodrilo, quieren convencer a los incautos. Vemos que la derecha, poco a poco, va saliendo de su inadvertida sorpresa para ir holgandose en el poder servido en bandeja los próximos tres años.

Pero ojo, bien sabemos lo que les pasa a los que escupen al cielo. Si es verdad que somos hijos de nuestro tiempo, también es verdad que el tiempo ajusticia todo.

Fuente: Prensa Republica Del Banano

Datos del Articulista:

Luis Alfredo Castillo

Ecuatoriano residente en Canadá

Estudió Ciencias Políticas y estudios latinoamericanos en la Universidad de York

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One response to “#ArticuloBananero| Los tartufos no son ni la sombra de lo que quisieran ser

  1. ¡Qué fácil es ser hipócrita! ¿No será una forma de sobrevivir después de que se haya ido el que defendía a los muchos, hiriendo a los pocos que durante décadas habían sido intocables? ¿No será que también los hombres se prostituyen?

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