La derecha se alista a desaparecer el quinto poder, una vez desmantelado Ecuador

CPCCS “fue un error de asambleístas constituyentes de Montecristi que oscureció el nombramiento de las autoridades de control y facilitó la corrupción”, dijo

Guillermo Lasso, líder de Creando Oportunidades (CREO), coincide con la intención de Julio César Trujillo, presidente del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social de Transición (CPCCS-T) de llamar a consulta popular al pueblo ecuatoriano. Para Lasso, es necesaria una eliminación del organismo, pues ha sido, a su criterio, “que oscureció el nombramiento de las autoridades de control y facilitó la corrupción de los Gobiernos de Alianza País”.
Lasso se mostró “absolutamente de acuerdo con Julio César Trujillo cuando dice que debemos proponer una consulta popular que elimine el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social”.

“Coincide con nuestra opinión expresada en la campaña presidencial y también hace pocos días atrás”, dijo el político, quien se encuentra fuera del ojo público y enfocado en la recuperación de una reciente cirugía.

A través de Twitter, el político, además, mencionó que “ese experimento institucional fue un error de los asambleístas constituyentes de Montecristi que oscureció el nombramiento de las autoridades de control y facilitó la corrupción de los Gobiernos de Alianza País” en relación al CPCCS.

“Apoyaremos decididamente esa iniciativa, ya sea recogiendo firmas o pidiendo el voto a favor de ella”, garantizó.

Julio César Trujillo junto a Pablo Celi, Contralor General del Estado encargado, han planteado una reforma constitucional, por medio de una Consulta Popular, para que las personas que los sucedan en sus cargos no puedan revisar sus acciones como transitorios.

De la misma manera, indicó que otra de las reformas que propondrían será la eliminación del CPCCS.

“Personalmente creo que el Consejo, del cual formo parte, debe desaparecer, como debe desaparecer muchas instituciones innecesarias en el Ecuador. Todo eso constará en una propuesta que haremos, estamos recogiendo material, experiencias y sugerencias”, dijo la semana pasada el titular del Consejo.

Con información de Twitter, Republica Del Banano y Ecuadorinmediato

Ley contra la violencia está detenida por el gobierno de Moreno y el maltrato sigue

Sentada en la sala de su casa, Paola comenta que aún no ha reemplazado la puerta de su habitación. Está rota producto de los golpes que recibió del hombre con quien vivió durante ocho años. Esa noche, esa puerta fue la que menos impactos tuvo. Ella se llevó la peor parte y aún no ha sanado.

Pero esa violencia estuvo presente durante el noviazgo y el matrimonio. Comentarios que afectaban a su autoestima, empujones, golpes, disculpas y reconciliaciones se hicieron cotidianos. A esto se conoce como el ciclo de la violencia. En la primera fase de ese ­círculo, la pareja controla la vida de la mujer. Además, corta sus vínculos familiares y de amistad. Luego sigue una explosión, que incluye insultos y golpes. Finalmente está la llamada ‘luna de miel’, en la que el agresor se disculpa y atribuye su violencia a factores externos como el estrés o el alcohol.

El hombre logra que la mujer se convenza de que es la única persona que “la ama y la protege”, explican los psicólogos clínicos Sebastián Robalino y Erika Rojas, del Hospital del Seguro Social de Quito Sur. Pese a las constantes agresiones -reconocen- no es fácil salir de ese ciclo. ¿Por qué? El miedo y la dependencia impi­den a la mujer cortar el vínculo. Estas son características que comparten las víctimas. Paola, nombre protegido, buscó ayuda. Pero familiares de su expareja le respondieron que “él era así y que debía aguantar”.

Lo hizo y los golpes e insultos se intensificaron. Cuando se separó, él la golpeó más, le rompió la clavícula y destrozó las puertas de su departamento. Estuvo 30 días en reposo y aún no supera el miedo. El temblor de sus manos y su voz entrecortada la delatan. Pese a ello lo denunció, pero la sanción fue mínima: 26 días de prisión. Tiene una boleta de auxilio, pero teme por su vida. Aún no hay un registro de agresores y víctimas, como establece la Ley de Prevención y erradicación de la violencia contra la mujer, vigente desde enero del presente año.

El año pasado ingresaron 59 853 causas por violencia contra la mujer, dice el Consejo de la Judicatura. Hasta agosto suman ya 39 902. Aunque muchas callan y no denuncian. Al final, muchos de los casos son considerados contravenciones, por el corto tiempo de recuperación de las heridas infligidas. Siguen las agresiones psicológicas y físicas. El problema está en la falta de preparación de jueces para analizar el ciclo de la violencia, según grupos de mujeres.

Paulina Reyes atiende seis o siete casos de maltrato al día. Es psicóloga y se desempeña como perita en el Complejo Judicial de Quitumbe. “Baja autoestima que se arrastra desde la infancia o falta de figuras inciden”, añade Reyes mientras fuera de su oficina esperan más víctimas. Un primer paso para dejar todo atrás, recalca, es denunciar en una unidad judicial.

En Quito, Guayaquil, Cuenca y Ambato hay áreas especializadas con equipos formados por psicólogos, médicos legistas y peritos. Atienden las 24 horas. Esas unidades se implementaron como pide la Ley vigente, según Zobeida Aragundi, vocal del Consejo de la Judicatura Transitorio. Las víctimas deberían acceder a medidas de protección como boletas de auxilio, en una de las 800 tenencias políticas y juntas cantonales de derechos de los municipios. Pese a ese avance, la funcionaria reconoce que hay falencias en el sistema de justicia.

Le preocupa que aún no exista un ente rector del Sistema Nacional para la prevención y erradicación de la violencia. En la Ley se dio esa función al Ministerio de Justicia. Pero tras su eliminación no se conoce qué entidad asumirá el reto. La Coalición de Mujeres pide que se cree un Viceministerio en Inclusión Económica y Social a cargo de esos temas. El 23 de septiembre, las secretarías General y Jurídica de la Presidencia y de Senplades debían dar respuestas. Pero un nuevo decreto amplió el plazo hasta el 12 de octubre.

Así que la implementación de la norma sigue detenida. Mientras tanto, cada tres días hay un femicidio en el país; el 83% de asesinos es la pareja o expareja. Fernanda tiene una carrera próspera, al igual que Paola. Empezó una relación con un hombre que no le ha sido fiel. Ella incluso aceptó esa situación, pero no sabe cómo dejar el círculo que incluye reproches, burlas y maltrato físico.

En varias ocasiones ha sentido la necesidad de separarse de ese hombre, pero no lo ha logrado. “Es como una droga, siento dependencia, pese a saber que me puede matar”, anota, y acepta que requiere apoyo psicológico para dejarlo. En Ecuador hay 29 unidades de violencia y 77 jueces especializados, la mayoría en Guayas y Pichincha. A fines de este año se espera tener 107 y 27 equipos técnicos. “Así el Estado pagaría algo de su deuda con las mujeres”, dice la vocal.

Aragundi repite: “la violencia de género debe tratarse de otra forma. Es como un tsunami”. Y recuerda que en la Ley se habla de prevención y educación. En el mundo, el 25 de noviembre será otro Día por la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En el 2017 la Legislatura quiso conmemorarlo con una ley, que casi un año después sigue en el papel.

Con información de El Comercio y Republica Del Banano