#ArticuloBananero| ¿Se puede comprar a la Interpol?

   Todo parece que salió a la perfección. El presidente Moreno ya ha recibido públicamente la aprobación del nuevo vicepresidente, con los elogios y beneplácitos del oráculo: los señores Nebot y Lasso.  Ahora sí, al parecer, el presidente gobierna al país con indiscutido acierto. Ahora sí, el vicepresidente, que protocolariamente pronto será elegido, Otto Sonnenholzner, venido de alta y “buena cuna”, con su sola presencia dejará de hacer tambalear la institucionalidad del país. Ahora sí,  las libertades civiles estarán protegidas bajo el manto de respeto e imparcialidad de cada poder de la República. Y de los tres poderes, el poder judicial ha sido la bandera que ejemplifica el paradigma de transparencia contra la corrupción. ¡Ay! Si solo esto fuese cierto! 

   Ante un mundo en donde las apariencias valen más, más vale ser precavido de tanto entusiasmo. Pues si hubiésemos comprado el relato de la historia oficial, y si hubiese estado al alcance físico, fácilmente el ex presidente Rafael Correa ya estuviese entre rejas, porque según las autoridades judiciales nos harían creer que las pruebas lo condenaban sin reparo. Incluso las contradicciones expuestas por los acusantes en la red social, eran tropiezos sin mucha valía. Tal montaje, tal esperpento, se les descarriló cuando más a gusto se sentían. Tan estrepitoso fue el golpe propinado por la Interpol, al rechazar la emisión de alerta roja contra el ex presidente, que la pataleta iracunda de los acusadores terminó con la acostumbrada acusación de que la mismísima Interpol ha sido comprada por los poderes omnímodos de Correa. En sí, disparate en sintonía con el mismo disparate de montar acusaciones que no tienen ni pie ni cabeza.

   Veamos, pues, lo que la declaración de la Interpol reza: “tras haber examinado detenidamente todos los elementos concernientes a la situación jurídica del Solicitante, la información disponible a la Comisión reveló que la retención de los datos en el Sistema de Información de Interpol no era compatible con la obligación de Interpol de Asegurar la efectiva cooperación entre autoridades policiales dentro del marco de “respeto a la Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 2 de los Estatutos de Interpol)”. A esto vale la pena subrayar el hecho de “haber sido examinado detenidamente” para concluir que “ no era compatible con la obligación de Interpol” porque tal solicitud no estaba “dentro del marco de “respeto a la Declaración Universal de Derechos Humanos”. Léase esto como no otra cosa que la consigna de persecución política.

   ¿Nos valdrá esta vergüenza internacional para hacernos reflexionar cómo estamos administrando justicia? ¿Podríamos retenernos un momento para evaluar lo que este bochorno significa para el país? De primera se verá que este caso Balda como muestra de botón, ha realzado un sistema judicial representado sea por novatos o instrumentos políticos que obedecen consignas de altas esferas de mala fe. 

   Siendo ahora el hazme reír, la justicia ecuatoriana está gravemente lesionada. Es decir, carece de credibilidad, credibilidad cuestionada que serviría para reexaminar los dictámenes de otros casos que se los considere que hubo indicios de persecución política. 

Luis Alfredo Castillo 
Artículo de Republica Del Banano
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s