ASILO DE JULIAN ASSANGE, ENTRE CONDICIONES Y “PRESIONES”

Los 15 hechos de Ecuador en 2018

Otorgar la nacionalidad ecuatoriana, tratar de incluirlo como designado especial de la misión diplomática ecuatoriana en Londres y varios diálogos con Reino Unido, son algunos de los intentos fallidos del Gobierno Nacional, en su afán de solucionar la situación del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, asilado en la Embajada de Ecuador en Londres desde 2012. Además, se implementaron varias condiciones para la estadía del australiano, así como el corte parcial de sus comunicaciones y la aplicación del “Protocolo Especial”. Desde la defensa de Assange, cada paso de Ecuador atiende a “presiones” de parte de Estados Unidos, que busca extraditarlo, así como de otros organismos. Este caso forma parte de “Los 15 hechos de Ecuador en 2018”.

A inicios de este año, la ex Canciller de Ecuador, María Fernanda Espinosa, anunció que “se ha vuelto insostenible” la situación de asilo del fundador de WikiLeaks.

Para el 11 de enero, Espinosa admitió que se concedió la naturalización a Julián Assange, solicitada en 2017. Indicó que esta situación no puso en riesgo las relaciones con el Reino Unido ni con Estados Unidos. El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, a finales de mayo, aseguró que Espinosa fue la responsable de otorgar la nacionalidad ecuatoriana y que él no estaba de acuerdo, pero lo respetaba. “¿Sabrá el Presidente Moreno que él dirige la política internacional?”, fue la crítica, especialmente, que surgió en Twitter por varios políticos, activistas y usuarios de la red.

Otro mecanismos que el Estado intentó para solucionar el caso fue tratar de incluirlo como designado especial de la misión diplomática ecuatoriana en Londres. Así lo reconoció la ex Canciller, quien informó que Reino Unido no lo aceptó.

“Esperamos tener a corto plazo un resultado positivo de este tema, que sí nos causa más de una molestia”, afirmó Moreno, quien calificó a este caso como un “problema heredado” del Gobierno anterior de Rafael Correa.

En febrero, un juez del Reino Unido falló en contra de retirar la orden de arresto que pesa sobre Assange y se negó a permitir que salga libremente de la embajada ecuatoriana. Debido a que en 2012, el fundador de WikiLeaks se saltó la fianza y se refugió en la sede diplomática en Londres para evitar su extradición a Suecia donde enfrentaba cargos por presuntos delitos sexuales. Los fiscales suecos retiraron estos cargos en mayo de 2017, pero Assange no ha podido abandonar la embajada, ya que podría ser arrestado por incumplir las condiciones de su fianza en el Reino Unido.

“Es hora de que este miserable y pequeño gusano salga de la embajada y se entregue a la justicia británica”, afirmó el ministro de Estado británico para Europa y las Américas, Alan Duncan, en marzo de 2017, al lamentar que Assange continua con su asilo.

En respuesta, el fundador de WikiLeaks enfatizó que Gran Bretaña era culpable del “callejón sin salida vergonzoso” de su caso y, además, considera que “debería aclarar si tiene la intención de extraditarme a los Estados Unidos por publicar la verdad y poner fin a su continua violación de las resoluciones de la ONU en este asunto”.

Assange se comprometió, a finales de 2017, a no emitir mensajes que supusieran una injerencia en relación a otros Estados. Sin embargo, el 28 de marzo, el Gobierno ecuatoriano suspendió los sistemas con los que Julián Assange se comunicaba con el exterior por incumplir con lo acordado.

Reiteradas veces, Wikileaks alertó que el asilo de su fundador estaría en peligro. El embajador del portal, Joseph Farrel, mencionó que Assange “no tiene los derechos básicos que tiene la gente que está en la cárcel. El asilo está cambiando y es peligroso”. En todos los casos, la Cancillería de Ecuador publicó constantes comunicados desmintiendo dichos enunciados.

El 15 de mayo, el diario The Guardian, emitió reveló que Ecuador habría financiado una operación multimillonaria de espionaje para proteger y apoyar a Julian Assange en la Embajada, empleando una compañía de seguridad internacional y agentes encubiertos para monitorear a sus visitantes, personal de la embajada e incluso a la policía británica.

Dos días después, el Presidente Moreno dispuso que se retire, de forma inmediata, cualquier tipo de seguridad adicional de la embajada de Ecuador en Londres. Para entonces, la ex Canciller Espinosa confirmó que el australiano “sigue sin acceso a internet y a comunicaciones”.

En junio, José Valencia asumió la Cancillería y explicó que “en principio, un asilo no es eterno” y recalcó que insistirán en una solución en conversación con todas las partes. Un mes más tarde, admitió que este caso “ha afectado la relación de Ecuador con Reino Unido”.

Para el 15 de octubre, Ecuador restauró parcialmente el acceso a internet y comunicaciones del fundador de WikiLeaks. La Cancillería también admitió que Ecuador emitió un Protocolo Especial, regulando las condiciones mínimas de estadía de Julián Assange y negó rotundamente que esta decisión haya sido basada en “presiones” de organismos internacionales.

Los abogados de Assange presentaron una acción de protección, que fue rechazada por la jueza Karina Martínez. La Cancillería reiteró que el Protocolo guarda armonía con los derechos humanos y se ajusta plenamente al derecho de asilo y a la ley nacional.

El presidente Moreno, el 22 de noviembre, dio por terminadas las funciones del Embajador de Reino Unido y, para los abogados del activista australiano, esta acción “sería parte del fin del asilo”.

A finales de noviembre, The Guardian reveló que el ex jefe de la campaña de Donald Trump, Paul Manafort, sostuvo conversaciones secretas con Julian Assange dentro de la embajada ecuatoriana. Wikileaks lo desmintió, así como Manafort, quien informó que no lo conoce a él, ni a nadie cercano.

Para diciembre, The New York Times publicaba que Paul Manafort abordó, a mediados de mayo de 2017, la posible entrega de Assange a Estados Unidos, con el entonces presidente entrante de Ecuador, Lenín Moreno.

El Gobierno admitió la visita al Presidente Moreno, en mayo de 2017, de una delegación de representantes de firmas chinas que incluía a Manafort, pero negó que se trató el tema Assange.

“Creo que tenemos una alternativa”, informó el Presidente Moreno en septiembre de este año, al mencionar que se puede encontrar una solución, sino es a corto, a mediano plazo. Hasta la fecha, aún no se logra resolver el caso.

“Si es que el Gobierno Británico garantiza su vida, lo que más le conviene es entregarse a la justicia”, afirmó el Mandatario ecuatoriano en una entrevista el pasado 6 de diciembre. Argumentó que existen tres razones: porque representa gastos para Ecuador; por derecho de Assange, tras 6 años de estar asilado y, por último, porque, “de acuerdo al Gobierno británico, jamás extraditarían a una persona a un país donde corra peligro su vida”.

Para el excónsul de esta embajada de Ecuador, Fidel Narváez, relegado de su cargo por junto con el embajador, afirmó que la empresa de seguridad que “Ecuador contrató para dar seguridad a los diplomáticos realizó espionaje dentro de la embajada del Ecuador y espió a Julian Assange desde el día uno de su asilo”. Considera que Ecuador “pasó de ser un protector a ser un perseguidor”.

Fuente: Ecuadorinmediato.com, República del Banano

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s