Izquierda continental levanta bandera LGBT, salvo Cuba

En Cuba hay un partido único: el comunista, el mismo que décadas atrás mandaba a los homosexuales a campos de trabajo forzado para “formarse” y ahora les impide casarse.

Cuba es el máximo referente de la izquierda continental. Sin embargo, todas las causas que pregonan, sobre todo las metodologías que emplean, están ausentes en la isla. “Matrimonio igualitario“, sindicatos, marchas que cierran calles, son prohibidas y en caso de efectuarse reprimidas por la fuerza.

Pese a la promesa de incorporar la unión civil de personas del mismo sexo en la nueva Constitución, el régimen anunció que no sucedería sino que dentro de dos años se someterá a a votación.

Ya que la Asamblea Nacional, el parlamento cubano, no llegó a un acuerdo sobre el tema, puesto que había opiniones adversas, un referéndum definirá “quiénes pueden ser sujetos del matrimonio”.

La Constitución vigente en Cuba reconoce únicamente el matrimonio entre hombre y mujer, de modo que la unión entre personas del mismo sexo es ilegal.

Fiel al estilo monopólico de los Castro, un miembro de la familia debe estar a cargo de los sectores protagónicos.

Como la causa LGBT es insignia de la izquierda internacional, tras la caída del Muro de Berlín, Raúl Castro delegó a su hija Mariela como abanderada de la causa y una de sus promesas era la legalización de la unión entre dos personas del mismo sexo. Sin embargo, el parlamento no lo admitió.

Cabe mencionar que hasta abril de 2017 la homosexualidad en Cuba todavía se consideraba una “desviación sexual o perversión”.

Fue gracias a activistas que se retiró esa definición de la plataforma EcuRed, conocida comúnmente como la versión cubana de Wikipedia, una enciclopedia digital “colaborativa”.

De acuerdo a la categoría de Medicina Legal Sexual, reconocida por las autoridades de salud de Cuba, la homosexualidad era considerada como un “cambio morboso del instinto de conservación de la especie”.

Asimismo, los términos “desviaciones” y “aberraciones” estaban presentes dentro de definición de dicha preferencia sexual.

De modo que apenas un año y medio después de la remoción de la consideración “aberrante” de la homosexualidad, se negó constitucionalmente la capacidad legal de dos personas del mismo sexo a casarse.

Esto podría resultar sorpresivo para quien no conozca la historia de Cuba, pero en los días de la revolución, bajo el mando del Che Guevara, los homosexuales iban a campos de trabajo forzado para “compensar” su incapacidad para combatir; ya que no eran considerados igualmente hombres.

Campos de concentración para homosexuales en Cuba: el trabajo forzado “forma al hombre”

Decía el Che Guevara, “el trabajo os hará hombres“.

Bajo ese lema, apenas un mes después de la fundación oficial del Partido Comunista de Cuba, bajo recomendación soviética, se crearon las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), donde quienes no eran considerados aptos para el servicio militar obligatorio (también instaurado por el régimen) de la revolución armada eran enviados por “Conducta Impropia”.

Esto incluyó jóvenes homosexuales y también católicos y Testigos de Jehová, al igual que quienes pretendían huir del régimen.

En total, 38 641 personas estuvieron recluidas en estos campos de trabajo forzado, 180 se suicidaron, 72 murieron por otras causas (particularmente negligencia y maltrato), y 507 terminaron en hospitales psiquiátricos.

Medio siglo después, el parlamento cubano niega la posibilidad de casarse a quienes durante años trató de abominación.

Aunque la palabra matrimonio viene del latín matrimonium, la conjunción de matrem (madre) y monium (calidad de) y como tal consiste el vínculo que permite la creación de hijos y por tanto conceptualmente sucede entre hombre y mujer, no invalida que personas del mismo sexo puedan estar unidas civilmente.

No obstante, la declaración oficial del parlamento indica que es un permiso que debe ser otorgado y estará a merced de la elección popular.

Mientras tanto, en América Latina, Cuba sigue siendo el ejemplo de la izquierda continental; aunque en la nación que inspira su lucha no permita lo mismo que exigen y tampoco usando los mismos métodos.

Partiendo de la premisa que ostentan ser defensores de la democracia, cuando en Cuba hay un partido único: el comunista, el mismo que décadas atrás mandaba a los homosexuales a campos de trabajo forzado para “formarse” y ahora les impide casarse.

Fuente PanAm Post

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