#ArticuloBananero| El nuevo opio de las masas

   En la última entrevista de Kolectivoz de Xavier Lasso a Rafael Correa, se vislumbraron varias razones que daban respuesta al por qué seguimos permitiendo a un gobierno que desbarata en vez de construir obras que beneficien a la mayoría.  Entre varias de sus causas, la que más sobresaltó fue la noción de que los medios de comunicación son el nuevo opio, al contrario de lo que decía Marx sobre la religión como el opio de las masas. 

   El opio, por sus propiedades, desvincula primeramente y luego aliena al individuo de su condición de gobernado, quien bajo su efecto, ya derrotado y sin esperanza, abandona su derecho de protesta y de rendición de cuentas, negándose su poder y dejándose gobernar por el más sapo. Este, siendo más hábil, pretende amar a la patria y va creando las condiciones políticas para usurpar el poder.

   De no ser así, no se podría llevar a cabo este cúmulo de absurdidades que aparecen cada día. Examinemos, ya con una perspectiva más amplia, el por qué de estas acciones que, al final, transparentan el engaño.

   Hagámonos las siguientes interrogantes. ¿Por qué el movimiento Creando Oportunidades (CREO) no insiste en investigar el denunciado fraude electoral del 4 de abril, de 2017?, ahora que en este contexto político el Consejo Nacional Electoral (CNE) se da ínfulas de independencia y de respeto al justo proceso? No olvidemos que bajo dicho pretexto quisieron incendiar a Quito. ¿Por qué, curiosamente, el señor Nebot protagonizó el papel del político neutral, aquel que sermoneaba que para denunciar fraude, CREO, el partido acusante, tendría que presentar pruebas? ¿O es que ya hemos olvidado el irreverente show del señor Lasso de las cajas vacías? ¿Por qué no se denunció la confesión de un alto dirigente morenista, quien a flor de labio reveló un tácito pacto con los socialcristianos (PSC), esto es, para que Moreno saliera elegido? ¿Por qué la prensa que antes se jactaba de su periodismo de investigación y denunciaba sin dar tregua contra el “fallido modelo correista/chavista”, no solo ha dejado de “investigar”, sino que sumisa ha callado y ha halagado al también sumiso mandatario de su complacencia? ¿Por qué no ha habido un mea culpa, al unísono, al estilo de Andrés Carrión, de los sacerdotes de la libre expresión? ¿Por qué se silencia con la censura o el blindaje mediático, el desencanto social, las manifestaciones abiertas de protesta de campesinos, de estudiantes…? ¿Por qué los actos de verdadera corrupción, evidenciados con pruebas, como la venta de ministerios de millón y medio de dólares o el denunciado encargo embodegado de muebles de casi 20 mil dólares aceptados de buena voluntad por el presidente Moreno, no son denunciados y debidamente llevados a un proceso judicial?

   Y… claro, las razones ya están a la vista. El licenciado Moreno se da aires aristocráticos. Puesto que ahora, sale en fotos de festejos de gala, de almuerzos con banqueros, de tertulias con empresarios taurinos; ya sin decoro, la insolencia sale plasmada. El contubernio ya está fraguado. El saqueo ya está en camino. La represión también.

   De esos lugares lejanos, de refinados modales europeos y atrevidos cortejos estadounidenses, se ofrece migajas a la plebe. Eso sí bajo el mantra de que todo lo que hacen, lo hacen por el pobre. Es decir, es un viaje al pasado que no lo pedimos. Así, a este paso, pronto la caridad o la filantropía suplantará a la responsabilidad de una clara política social de Estado.

   Bien sabemos, que todo este entramado, responde a intereses mezquinos, ejecutado por equipos de esbirros y testaferros. Son los tiempos de favores de compadres; los tiempos que, al parecer, el potaje de lentejas cada día se va reduciendo más, marcando la hora de los nuevos camisetazos; los tiempos de capillos de los diezmos solapados, mientras los asqueados culpables caminan cabizbajos; los tiempos, incluso, de entrar al sometimiento de políticas económicas y sociales dictadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI); los tiempos de abandonar la soberanía, para lanzarnos a ser vasallos, como los tontos útiles del imperio. Son los tiempos, en suma, de la vergüenza.

   Dicho esto, lo que más extraña es que el maleficio del opio también ha adormecido, en su mayoría, al intelectual, al académico, al profesional. ¡Qué hablen! ¡Qué nos iluminen dando su perspectiva, a favor o en contra del rumbo que está tomando nuestra patria. No es por nada que al abrir la primera página de Las Venas Abiertas de América Latina, Eduardo Galeano nos golpea la puerta de la conciencia con esta auto crítica: “hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez”.
Luis Alfredo Castillo
Prensa República Del Banano
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