#ArticuloBananero| Por qué NO voy a votar por María Sol Corral

Creo que es importante empezar diciendo que no escribo para convencer, escribo para contar. Estas son mis razones, no tienen por qué ser las tuyas. Ah, y que discrepemos aquí no amerita que nos rompamos el hocico cuando nos veamos por la calle. Podemos seguir siendo amigos. Incluso podemos saludarnos de a beso… y quien sabe hasta más.

¡Tuve mala suerte, fue uno de sus malos días!, eso es un hecho. Conocí a María Sol Corral en Guayaquil, en el hotel Hilton Colón antes de que fuéramos, ella y yo, a dar una conferencia para la firma Liderazgo. Ella insistía en su urgencia por entrar a dar su “espich” y rayaba en lo cómico. En la puerta del salón donde se estaba dando el evento, estaban paradas 3 mujeres: María Sol a la derecha, su asistente en medio de las tres, y una representante de la firma contratante. Corral le decía a su asistente: “Dile a esta señorita (que obviamente le estaba escuchando) que soy la vicealcaldeza de Quito y que debo viajar pronto”. Su asistente volteaba la cabeza hacia el otro lado y volvía a decirle el mismo texto a la chica de la firma que nos contrataba, y ésta le respondía a Corral que ellos están respetando la hora a la que habían pactado la conferencia. Corral, escuchaba y volvía a decirle a su asistente: “Dile a esta señorita, que…” algún otro mensaje de ese estilo. Muy avergonzado, como cuando los vecinos me ven en calzoncillo cuando salgo a colgar la ropa en el tendedero, en nombre de los quiteños, me acerqué a la chica que recibió el trato solapado de una concejal de Quito, y le dije que nos disculpe. Que los quiteños somos muy respetuosos. Que la concejal Corral no representa nuestra cariñosa y particular forma de ser. Insisto, la conocí en uno de sus malos días, me imagino que usualmente no era tan petulante como en aquella ocasión.

Antes de lanzarse de concejal, cuando ganó, recuerdo que en una entrevista que le hiciera Diego Oquendo, éste le decía que ella había vivido mucho tiempo en Bogotá (si no estoy equivocado) y que, para la visión del periodista, eso hacía que no esté muy familiarizada con la problemática de Quito. Corral, sin demorar su respuesta le hizo a Oquendo y a su audiencia un gol por las galletas, parafraseándole dijo: “Quito y Bogotá son ciudades parecidas y sus problemáticas son similares”.

En la entrevista que tuvimos hoy, vi a una María Sol en campaña. Reconoció haber sobornado a un policía de tránsito en la que llamó “su época de inmadurez”. Sería un sinverguenza si le culpara por esto, cuando la mayoría de mis lectores les siguen dando su generoso “diezmo” de cuando en cuando a los oficiales de tránsito, para evitar los largos y tediosos trámites burocráticos del pago de las multas. Y tampoco les culpo, cada uno hace ciudad como puede.

Además, que levante la mano el que no haya tenido una “época de inmadurez”. Yo jugaba al doctor con las vecinas y mis primas, pegaba los chicles debajo de las mesas, decía malas palabras cuando mis padres no me oían y mentía en mis confesiones dominicales… Maravillosas “épocas de inmadurez”.

Volvamos. Hoy, años más tarde, luego de haber venido de México donde fue cónsul del Ecuador, me imagino que ha madurado mucho y que lo que nos ofrece es una María Sol Corral recargada o “riloudet” -como dicen los gringos- (que en español se traduciría como María Sol Corral, la venganza).

Propone tener una cita el 14 de febrero con Jorge Yunda y con Paco Moncayo en La Carolina: wow, qué publicista se maneja. Tiene una pareja famosa en México que está por llegar al país, pero que anticipó que no nos dará ni el contacto para entrevistarlo, ni la exclusiva de la noticia de quién es… me hizo sentir triste. Admitió que en las elecciones pasadas votó nulo porque Augusto Barrera le descoló de la lista, en la que estaba muy bien opcionada según las estadísticas, que en ese tiempo parece que creía y que hoy no, porque según nos contó, prefiere remitirse a lo que ve en territorio y no a las encuestas. Tiene una ideología combinada entre la izquierda y la derecha, dijo que la gente no es tonta hoy en día (lo que me volvió a poner triste porque tal vez en su percepción, antes éramos todos tontos), y con respecto a su forma, porque algo escueto dije de su fondo, no es muy buena haciendo chistes… de hecho creo que le salen bastante mal.

Una cosa me llamó la atención de su propuesta y es cambiar la flota de buses por los de “cama baja”, que significa tener buses donde las gradas de acceso estén muy cerca del piso, para que pueda entrar, con una rampa, una persona en silla de ruedas, una madre con su hijo en brazos y un anciano. Gane quien gane, me encargaré de promocionar esta tesis para que podamos llevarla a cabo.

Creo que la gente NO ES sus errores del pasado, por eso entré hoy a la entrevista sin prejuicios y sin preguntarle nada acerca de esto. Pero cuando la escuché, poco o nada me aportó como candidata. Corral no se ganó mi negativa por las cosas del ayer, se la ganó por una propuesta que me explicó y de la que no me quedó mucho… tal vez el problema no es ella sino yo: debo comer más sardina.

Si vas a votar por mi cuando sea candidato a lo que sea COMPARTE. Si ayer tuviste actividad íntima COMPARTE. Si eres de Quito o sus alrededores, entiéndase Colombia, Perú, Brasil y sus países circundantes COMPARTE. Si tampoco vas a votar por María Sol Corral COMPARTE. Sea como sea, como decimos en esta ciudad, DA COMPARTIENDO.

Por Matias Davila (BocaFloja)

Prensa República del Banano

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