MISERIAS DE “ESA” CLASE POLITICA PARA NO ELEGIR CONSEJO DE PARTICIPACION CIUDADANA

Por: Dr. Francisco Herrera Aráuz exclusivo para http://www.ecuadorinmediato.com

Lo que vive el Ecuador de hoy es cuasi demencial. Tras fracasar la transición ilegal que vivimos, quienes le embarcaron a la nación en semejante aventura hoy quieren boicotear su propia propuesta. Es inaudito que la elección, por votación popular de los miembros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, enfrente un manejo destructivo para deslegitimar a quienes sean electos. Es decir: nos llaman a elecciones para no permitir que se elija dicho consejo. Y todo porque los candidatos no son de su complacencia. ¡Qué miserable es cierta clase política ecuatoriana!

ECUADOR: MISERIAS DE LA CLASE POLITICA PARA NO ELEGIR UN NUEVO CONSEJO DE PARTICIPACION CIUDADANA

Lo que vive el Ecuador de hoy es cuasi demencial. Tras fracasar la transición ilegal que vivimos, quienes le embarcaron a la nación en semejante aventura hoy quieren boicotear su propia propuesta. Es inaudito que la elección, por votación popular de los miembros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, enfrente un manejo destructivo para deslegitimar a quienes sean electos. Es decir: nos llaman a elecciones para no permitir que se elija dicho consejo. Y todo porque los candidatos no son de su complacencia. ¡Qué miserable es cierta clase política ecuatoriana!

La ‘transición política’ tuvo su origen ilegal e inmoral: se convocó a una consulta popular violentando la Constitución, las leyes y las normas mientras se invocaba el retorno al Estado de derecho, presuntamente destruido por el “correismo” al que le lanzaron todas las culpas del “desastre”Quienes se opusieron a la dichosa consulta alertaron los peligros de aprobar la tercera pregunta porque implicó tomarse el poder por asalto, para demoler las instituciones de justicia, control y regulación del país. El darles el “sí” implicó un comportamiento atrabiliario, prepotente y destructivo, que encabeza el doctor JC Trujillo y un grupo que fue en escalada violentando el debido proceso, el derecho a la honra, las leyes orgánicas y hasta la propia Constitución, de la que se siente superior el destructor de la tercera edad.

El objetivo fundamental de esta transición fue destruir el Quinto Poder -que por la Constitución está en manos de la ciudadanía- y hubo un especial afán de controlar el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social que hasta aquí les había impedido poner a los suyos en su condición de jueces, superintendentes, vocales de los consejos electorales y magistrados constitucionales, entonces destruyeron la institucionalidad y se lanzaron el botín entre ellos. Como habían fracasado en los exámenes y concursos de méritos por su propia incapacidad danzaron victoriosos cuando el Consejo Transitorio los eligió a dedo, y si les pusieron a prueba sus conocimientos entonces optaron por la trampa o la nota mediocre que los humilló al verse expuestos a la opinión pública. Es un fracaso vergonzoso todo esto

Con el afán de justificar lo que hicieron a alguno de estos iluminados se le ocurrió la peregrina idea de elegir al nuevo Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) por votación ciudadana, para lo cual llamaban a las urnas en condiciones extrañas como el que los elegidos no sean militantes de partidos políticos para evitar que salgan de filas del temido correismo y, en un afán de que surjan de filas populares propusieron que sean ciudadanos comunes con méritos suficientes en la participación popular, que hayan logrado un reconocimiento o liderazgo en esos sectores.

Desde junio pasado convocaron al proceso de selección de los futuros candidatos. Se presentaron más de 200 proponentes. Sin mayor pompa de cómo se dio la selección se siguió con la misma, al tiempo que se procedió a vigilarla con veeduría ciudadanía. El control de este concurso procedió con las debidas impugnaciones y se escogió apropiadamente fijándose más en los méritos de los concurrentes, tras lo cual se presentó a la nación un grupo de 42 candidatos que deben someterse a las urnas este 24 de marzo de 2019.

Entonces, en octubre del año pasado en una entrevista radial el doctor JC Trujillo, tras una extraña cita con quien funge de contralor, Pablo Céli, y luego de salir de una reunión en el Palacio de Carondelet con el propio presidente Lenin Moreno, reclamó indignado que el Consejo de Participación tenía que desaparecer, que no podía elegirse a uno nuevo y que, si bien ya se convocaron a las elecciones ahí mismo debía llamarse a otra consulta popular paraeliminar el consejo y destituir a los que iban a ser elegidos ¡Una locura! Enseguida contó con el aplauso atronador de quienes habían movido a la transición, y que ahora se contradecían, tras haber dejado a la nación con la moral jurídica en escombros.

¿Qué paso? Pues, que pese a los esfuerzos impresionantes que habían hecho para destruir la idea del correismo y, luego de perseguir en forma traicionera a sus líderes y militantes acusándolos de todos los males resulta que -al parecer, según ellos mismos- una gran mayoría de los candidatos son correistas, y si no dijeron todos fue porque algunos se habían filtrado en la lista entre soplones informantes de una agencia extranjera o, eran “chinos”del MPD y unos tantos que se habían mostrado útiles y serviciales a los transitorios. La acusación por sospecha es nefasta, pero para JC Trujillo es motivo suficiente para descalificar a los ciudadanos sin respetar sus principios ideológicos o políticos.

Peor se pusieron las cosas cuando algunos de los candidatos al CPCCS han expresado sus puntos de vista defendiendo la necesidad de revisar la legalidad de lo actuado por losTransitorios de Trujillo, revocar los nombramientos a dedo o analizar con severidad la forma como se eligieron inconstitucionalmente a los jueces integrantes de la “Corte de a 14”,  o que se les juzgue por tanta ilegalidad cometida. Un sudor frío recorrió a los provocadores de este desastre y ahora quieren volverse atrás para impedir que la nación les haga caso y elija en las urnas a los miembros del nuevo y definitivo Consejo de Participación Ciudadana y Control Social.

Entra entonces a escena el Consejo Nacional Electoral (CNE), pasa a jugar un papel perverso con el fin de manipular estas elecciones para que, en las elecciones no se elija al Consejo de Participación Ciudadana. Y es evidente que, a partir de los reclamos de JC Trujillo, se ha dado una escalada de manipulaciones y obstáculos contra los candidatos a tan disputado consejo, tantas que avergüenza verlas frente a las elecciones, con una actuación cínica que no mide consecuencias de su provocación.

El CNE ha resuelto una serie de incoherencias en estas elecciones, para el caso procedió a inventarse una forma de elegir que causa confusión y por ende hayan más votos nulos que válidos, así hay que elegir a siete principales para lo cual hay que escoger en una papeleta confusa tres hombres, tres mujeres y uno de comunidades étnicas, el número debe ser exacto o se provocan nulidades si hay más o menos, sin fijarse cómo están distribuidos en la papeleta.

Para aumentar la confusión, el CNE prohibió a los candidatos a consejeros -a ellos y solo a ellos- hacer propaganda electoral. Asumió por mano propia a asignar espacios de publicidad solo en los canales de televisión, en franjas horarias sin público, y solo a los que considera que no son correistas les ha dado preferencia ante el público, de los demás no se sabe. Les censuran sus spots en acto violatorio de la libertad electoral. Por poco y más se les prohíbe dar entrevistas, que por cierto no les son permitidas en los canales, donde también hay esa selectividad preferencial con uno y no con los otros. Qué desastre. Qué forma más grosera de marginar a la gente por su posición política. Eso es lo que está haciendo la transición.

Como si no fuese suficiente ahora se inventan que todas las papeletas, todas, van en una sola urna, especialmente las del Consejo de Participación Ciudadana para que sean contadas en masa y, en medio del tumulto provocar más nulidades y conseguir que la votación de cada uno de los consejeros se reduzca a un grado mínimo. Se busca, al parecer, que los votos nulos ganen a los válidos para quitar legitimidad al nuevo consejo que no podría posesionarse si hay tal cantidad de votos invalidados por esta manipulación provocada.

Y claro, la gran prensa entra en juego, dando espacios marginales a los candidatos a consejeros, poniendo solo a unos cuantos de su preferencia, y por el contrario, optar por generar una tendencia de opinión pública contra el nuevo consejo porque será correista, para lo cual le atan las manos desde ya. También es cierto que ya han optado por ir de frente a proclamar el voto nulo total contra ese consejo, pese a que sea ilegal hacer propaganda por ese tipo de voto, lo que les importa poco. Hace unos días atrás en los portales de sus voceros lo proclaman para generar una masa crítica. Así es como actúan los transitorios y sus miserias.

Lo último del CNE es que resuelven boicotear sus propias elecciones, con una disputa a dentelladas por cargos y empleos, demostrando que ese fue el verdadero motivo de la transición. Las acusaciones de chantajistas de las que habla la presidenta Diana Atamaint, los reclamos de hacerle a un lado de los cargos para entregarlos a los socialcristianos del vicepresidente Enrique Pita, las inculpaciones al consejero Luis Verdesoto de tramitar pauta para medios o presupuesto para estudios sociales en los que mete a las universidades y entidades de investigación, los señalamientos de las preferencias hasta ilegales a favor de los del PSC contra su militante José Cabrera, el sometimiento en mayoría de la consejera Acero, hacen del Consejo a estas alturas un sitio de convivencia entre ilegales e ilegalidades. Con toda frontalidad palabras como: chantaje, presión, extorsiones y otras bajezas demás solo constan en el lenguaje de los delincuentes.

Al final, tanta inmoralidad para que elijamos al consejo es una lección muy dura a aprender la nación, porque nos metieron en la transición para robarnos la legalidad y la legitimidad. Bien se sabe que “El que se junta con ladrones, o termina robado o termina culpado”. Digo, ¿En esas manos están las elecciones? (FHA).

Fuente: Ecuadorinmediato, República del Banano

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