#ArticuloBananero| FMI: la misma sombra de desesperanza y pobreza 

El Fondo Monetario Internacional: la misma sombra de desesperanza y pobreza.

Una característica distintiva de este gobierno es el de hacernos regresar al pasado. Pero no a un pasado digno de ser recordado, como algo que nos sirva de referencia para seguir apuntalando a un futuro más plausible y prometedor. Al contrario, es a un pasado que nos recuerda que el valor de la palabra de los políticos no vale nada. Como nada valió la promesa que hoy es mentira de Lenin Moreno. Desde la tarima pedía que lo eligieran y que confíen en él porque, con los aciertos ya comprobados de la revolución ciudadana, iba a crear 250 mil nuevos empleos en cada año; es decir, crear un millón de empleos en cuatro años. En vez de eso, el viernes pasado, 10 mil empleados públicos fueron notificados de que no tendrían más empleo, horas antes de las festividades de carnaval: cuchillada, fiel al estilo indolente de la “morenada”. 
Es una amarga noticia para las 10 mil familias, que se suman a las otras miles más ya despedidas del sector público. Diez mil familias más que podrían pasar de ser de clase media a engrosar el estrato de la clase pobre. ¡Diez mil familias sacrificadas fría y premeditadamente y sin esperanza de que el sector privado pueda absorberlos. 
Cada vez que el Ecuador se ha postrado ante las condiciones y exigencias del Fondo Monetario Internacional, FMI, ha sido para proponer políticas públicas de austeridad. Ha sido un fracaso para los sectores pobres, mientras que los ricos han amasado su fortuna. Sabemos, por experiencia, lo que significa el ajuste estructural requerido y quiénes han tenido que sufrir los atropellos: los más vulnerables, niños y ancianos. Será la misma receta impuesta anteriormente y las mismas que han confinado a las clases pobres a perder la esperanza. O, si acaso nos hemos olvidado, atisbemos el reciente desastre y posible colapso económico que se está desatando en Argentina. La intervención del FMI la postrará a la pobreza. Argentina es la antesala de lo que se nos viene. Al parecer, nada se aprende de la historia y por lo tanto estamos condenados a repetirla. El neoliberalismo amenaza en su forma inhumana: el lucro de intereses económicos lejanos por sobre el sufrimiento y el hambre. 
Una sombra oscura empieza a penetrarse en los hogares de los empleados públicos para determinar un rumbo incierto y para confrontar al abandono. La sombra, es la sombra del neoliberalismo. Es el principio de más dolor y de más represión por venir. Su presencia en nuestro convivir no ha sido para construir un país digno y solidario, eso no está en su alcance, tampoco es su razón de ser. Su quinta esencia es el de lucrar del préstamo e imponer las políticas macroeconómicas con el fin de asegurarse el monto del capital y el de los intereses del préstamo, a costo del deterioro de la ya conocida receta económica de austeridad: reducción de la calidad de vida, reducción en la inversión social: salud, educación, despidos masivos y flexibilidad laboral, explotación, reducción de los salarios para hacerlos más competitivos en la región, y su característica conocida: el achicamiento del estado, lo que se traduce en recortes de la transferencia presupuestaria para dichos sectores y su subsecuente deterioración de los servicios públicos. ¡He ahí el ‘logro’ del señor Moreno!
Una vez debilitado el sector público, pronto saldrán los ‘salvadores’ a recuperar las instituciones del Estado con la privatización. Saldrán pulcros y con jerga técnica a convencer que la modernización en las manos privadas es la mejor solución. Solo que en medio del acaparamiento no hablan que los nuevos servicios serán más costosos, pues el margen de utilidad exige que el usuario asuma su responsabilidad. No todos podrán tener acceso a esta nueva modalidad. O tienes dinero para pagar o te mueres. Mientras la salud, la educación y servicios públicos que no sean privatizados por su baja utilidad, sufrirán el olvido y se deteriorarán y solo el pobre en su desespero acudirá a su muerte segura. 
Por eso mismo, por estos hartazgos, nuestra historia política ha sido llena de conmoción social, salvo breves excepciones, incluido el periodo de estabilidad política con la reelección de Rafael Correa al frente de la revolución ciudadana desde 2007 hasta mayo del 2017. Por eso mismo no podemos dejar que la estafa se repita. Es hora de dejar de ser teóricos en las redes para volcarnos a las calles, dentro y fuera del país, porque es que solo por ahí es donde empieza la recuperación de nuestros derechos para decirles basta y para llamar a la revocatoria del inmerecido gobierno de Lenin Moreno. 
Luis Alfredo Castillo 

Prensa República Del Banano

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