#ArticuloBananero| ¡¡¡Qué se abra la cuenta: 100-4-1071378, INA INVESTMENT CORPORATION!!!

¿Cómo mismo es la cosa? ¿Cómo funciona la magia de comprar voluntades de legisladores que supuestamente deberían ser insobornables? ¿Cómo es que la presidenta de la Asamblea Nacional, Elizabeth Cabezas, ante el inminente peligro de dar paso para que se investiguen los vericuetos de la empresa offshore, INA Investment Corporation, cuenta 100-4-1071378, del Balboa Bank de Panamá, con vínculos evidentes a la familia Moreno, logra que los asambleístas voten según el reparto preestablecido para impedir la investigación solicitada? ¿En qué forma y por qué los “imbéciles” (bloque de la Revolución Ciudadana) y los “hijos de p…” (Partido Social Cristiano) joderían a las hermanitas (Elizabeth Cabezas y María Paula Romo)? ¿A qué engaños han acudido para que incidan en cuerpo y acción en su auto encubrimiento?  ¿Quién fue el titiritero que encuadró repentinamente a las fichas, a los títeres que fungen de asambleístas, de fiscalizadoras? 

La simulación ha sido llamada para hacer gala de la burla y para lavarse las manos de una culpa difícil de borrarla. De boca para fuera, los socialcristianos declaran que votaron para dar paso a la investigación, “pues siempre estaremos a favor de la transparencia, ademas que investigar no significa condenar.” De boca para fuera, Guillermo Lasso, líder de CREO, amonesta someramente a sus asambleístas “que votaron en contra de este proceso o se abstuvieron, cometieron un grave error.” Error clave para que la moción del asambleísta Ronny Aleaga no haya sido aprobada. Y, haciendo eco de la posición socialcristiana, Lasso declara: “Fiscalizar no es declarar culpable a alguien, es aclarar indicios presentes en acusaciones, porque los ciudadanos merecemos transparencia”. 


Ahora, ¿cómo podrán enmendar el “grave error? Está claro que no debería quedar en la impunidad el caso INA INVESTMENT CORPORATION, cuenta 100-4-1071378, a la que se le alega haber pagado por regalos para la familia del mandatario por contratos con el Estado. 

Señor Guillermo Lasso, si hay voluntad de transparentar los indicios de corrupción, sus palabras no deberían quedarse entre el “cometieron un grave error” y el “debieron…”. Si la ciudadanía, a la que usted apela por el voto merece tal transparencia, merece que se le diga la verdad, insista para que se investigue a fondo. Hágalo con el mismo ahínco que usted se ha comedido para inculpar  de corrupción al régimen anterior, ahora lo mismo en este caso. Es simple, no es complicado, la cuenta bancaria con sus números de pertenencia están en sus ojos. De lo contrario, quedará como esquivo charlatán y su imagen presidencial se reducirá aún más, sin poder convencer de que es presidenciable de palabra. No cometa el mismo error como en el caso de diezmos de Ana Galarza. ¡Qué falla fue la suya! ¿O será como pedir peras al olmo? Ya se pronunció, ahora ejecute su llamado a la ética. No sea cómplice de la farsa. A propósito, su accionar debería ser INAplazable, porque si no podría correr la sospecha de que usted también está comprometido en el encubrimiento.
Señor Guillermo Lasso, averigüe. La pista del hilo conductor está a su alcance. ¿Quién fue el o la portadora del maletín capaz de comprar porosas voluntades? ¿Qué señor o señora de tacos, de caminar apresurado, manipularían los hilos del evidente tráfico de influencias, delito tipificado en el Código Orgánico Integral Penal, artículo 285, con “pena privativa de libertad de tres a cinco años. El eco de ¡apúrate, hermanita, o “nos joden”!, alerta que ha quedado impregnado en los estertores de una Asamblea descalificada. En efecto, bien intuimos y entendemos que usted no moverá un dedo, en un entorno político donde la designación a dedo está de moda. 

Por otro lado, se pone vinagre a la herida. El desplante del espíritu de cuerpo de legisladores del difunto Alianza País, que en su debida coyuntura se valieron del endoso de Rafael Correa, sin saber que trataba con compadres sin escrúpulos, salen a completar la farsa del encubrimiento, mostrando su apoyo a Elizabeth Cabezas. El archivo digital de su alcahuetería queda; los nombres de estos cadáveres políticos quedan; la ambición nefasta por el poder queda; la sumisión de los vendepatria queda. Todos juntos serán sinónimo de traición. Su oportunismo será su fosa política.
Luis Alfredo Castillo 
Prensa República Del Banano
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