#ArticuloBananero| 24 de marzo: el debido diagnóstico frente al descaro

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En la arena política, en un marco democrático, el poder del voto es la voluntad suprema del soberano. El ciudadano tiene la facultad de sacar o poner a sus representantes. Es así que al final llega el ajuste de cuentas. Llega el momento de reflexionar y hacer el diagnóstico justo, partiendo de su evaluación personal de si los políticos cumplieron o no con el mandato. Si no, les diremos, con nuestro derecho, que se vayan a sus casas. Después de todo es nuestra responsabilidad, porque lo que elegimos es lo que merecemos. La tarea de construir la sociedad justa, reflejada en valores colectivos y democráticos, es de todos.
Es así que en la política, la percepción ciudadana es el eje a través del cual todo deriva. Es por eso que ha menudo se sondea el sentir político del votante. Siendo así, hoy en el Ecuador, si al paso se preguntara al ciudadano real, no virtual, de cómo estamos siendo gobernados, diría que vivimos en medio de un desbarajuste institucional a escala nacional. Oiría que se habla de corrupción: una alegada y sin evidencias concretas, como el caso de Jorge Glas y quien está en la cárcel y, la otra, con evidencias demostradas por el asambleísta Ronny Aleaga, denunciando los posibles vínculos de corrupción de la familia Moreno, entre otras cosas, la adquisición de “un apartamento de 140 metros cuadrados en el municipio español de Villajoyosa. Alicante”. Hay que subrayar: con pruebas documentadas, como siempre debería de ser. El ciudadano real remacharía su análisis postulando que vivimos en un Estado fallido. En un entorno en donde el comportamiento político y jurídico de las instituciones es inestable. Está al capricho de transitorios que pasan merodeando por un puestito y dispuestos a todo. Vería de que ya no hay el decoro y respeto a la institución, esos brazos del Estado que se extienden para servir y proteger a la ciudadanía. Ni se respeta, ni se acata la ley.

¿Dónde se ha visto que el abogado del Estado, el Procurador General, tenga la potestad de hacer desobedecer una sentencia del Tribunal Contencioso Electoral a favor de un medio digital como el caso de Ecuadorinmediato? Si es así, entonces, ¿para qué tenemos Cortes de última instancia?

En esta zozobra, vivimos entre  bribones, cada cual tirando para su lado. Así han sembrado la desconfianza ciudadana, dejándolo al ciudadano desprotegido. Nuestro real ciudadano tiene la capacidad de reflexionar y llegar a la conclusión si es que las mismas autoridades no se respetan, y en ciertos casos hasta coluden en función de su ventaja, entonces, no tendría jurisdicción imparcial que lo proteja. Solo habría que esperar el dictamen indebido al abogado del Estado para dirimir cualquier  caso hipotético. Estas intromisiones no calzan con la confianza que se tiene de ser protegidos bajo un Estado de Derecho, basado en la igualdad ciudadana.

Ese es el aflijo de vivir y ser gobernados bajo el péndulo de un gobierno de transitorios. No asumen el cargo con la certidumbre de que su responsabilidad es fija, amparada y merecida. En consecuencia, tenemos un desfile de fugaces transitorios, entre otros: ex fiscales, ex consejeros de la Judicatura y del Consejo Nacional Electoral, ex vicepresidenta y vicepresidente. Es la magia del circo: hacer del inadvertido advenedizo, un algo, que a veces terminan con manchas ignominiosas. Por el puestito a cambio, van hacendosos a cumplir con la consigna de luchar contra todo vestigio correísta, incluso, al parecer, si fuese necesario, como sus actos lo señalan, inobservar la ley. Eso es persecución política y violación a los derechos humanos. Los transitorios saben para qué y por qué se los designó. También saben que no fue por mérito propio, sino puestos a dedo.  

Es precisamente, por estos atropellos contra la razón, que vemos irrespetar el debido procedimiento. Para muestra vemos a la máxima autoridad del Poder Legislativo dirigirse a la ministra del Interior con lenguaje de burdel, con el único objetivo de obstaculizar la debida investigación al Presidente de la Republica. Se entiende que mientras más se demoran con su silencio, más humo, más traman. Para silenciar los que pronuncian a alta voz que “el que nada debe, nada teme” anuncian una investigación que está por hacerse y ¿cómo la harán? Esperemos que los legisladores como fiscalizadores harán su trabajo debida e imparcialmente como dicta la ley. ¡Qué hagan respetar la voluntad de los mandante sin considerarnos tontos, gente que aceptaría cualquier proceso que se les dé en gana!. No hay otro encargo mayor que velar por los derechos  de los representados. De lo contrario, también recibirán en las urnas el debido diagnóstico. El 24 de marzo los espera. 

Luis Alfredo Castillo
Prensa República Del Banano

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