#ArticuloBananero| ¿A qué madre no le duele?

¡No hay madre en el mundo que no grite bien alto contra el agresor de su hijo inocente! La célebre escultura de mármol de Michelangelo, la Pietà, ejemplifica tiernamente ese grito silencioso del dolor de impotencia de María con su hijo muerto en los brazos. Aquella traición bíblica ha sido el símbolo de la maldad humana pero también un ejemplo que no pudo ser silenciado. ¿Por qué se admiran de la maldición que le lanzó la madre de Julián Assange al traidor que lo entregó a su hijo? ¿Por qué atacan infundadamente en las redes sociales a la madre de Jorge Glas? ¿Por qué se sorprenden de que la madre de Ola Bini haya declarado que vino a Ecuador para llevárselo a su hijo? Acaso no es de indignarnos cuando sentimos la injusticia contra un hijo inocente?

“El silencio” solo “es de oro” cuando estamos en tertulias, no cuando se trata de la salud física ni mental del injustamente acusado.

Julián Assange es ciudadano ecuatoriano y asumiendo que fuera cierto de que le concedieron la nacionalidad mediante pretextos falsos, entonces esa corresponsabilidad dice mucho más sobre la incompetencia de los miembros de la Inteligencia ecuatoriana, de la ex Canciller Fernanda Espinoza y del Presidente de la Nación. Independientemente de los hechos, porque todavía no se aclaran bien las “acusaciones”, ¿es así que se lo lanza a un ser humano a las fieras, sabiendo que se lo expone a la posible muerte? Se asumió una responsabilidad internacional como país sin verificar la información proveída. ¿No habrá otra forma más humana de corregir el error si es que ese es el caso? Si en realidad nos enteramos de que en el dossier de Assange no hubieron irregularidades, entonces queda la interrogante: ¿cómo se puede confiar en la seguridad individual?

Jorge Glas, según la Fiscal General, fue apresuradamente juzgado por algo más fácil de justificar mientras se siguen buscando pruebas más contundentes que todavía no encuentran después de dos años de encarcelamiento. Ahora sí se puede conjeturar que vayan a fabricar pruebas que lo condenen a más años de cárcel. ¿Cómo se puede aceptar tan pacientemente que siga siendo encarcelado el vicepresidente elegido democráticamente?

Ola Bini, detenido como ruso cuando es sueco, quien no habla español a pesar de residir en Ecuador desde hace cinco años, fue arrestado por la policía sin representación legal por unos días mientras buscaban un delito que concordara más o menos con su apariencia, estilo de vida o posibles lazos de amistades que tenga. Todavía se encuentra detenido. Este tipo de justicia no ofrece la presunción de inocencia a cualquiera como debería. ¿Cómo se puede seguir pensando que el país es una República democrática bajo un Estado de Derecho ?

¿Qué tienen en común estos tres hombres? Están detenidos en Ecuador y sus madres claman para que se les haga justicia. Tratemos de evitar comentarios en las redes sociales que además de no tener fundamento legal, solo hieren aún más e injustamente a una madre. Estamos en Semana Santa y acordémonos de la ternura que nos transmiten los ojos de María mientras mira a su hijo, Jesús, injustamente crucificado; y … pongámonos en los zapatos de Christine Assange, de Norma Espinel, y de Juergel Gustafsson.

Ana María Pereira-Castillo
Prensa República Del Banano

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