#ArticuloBananero| ¡Y cómo me duele lo de mi país!

Después del 2007, ser ecuatoriano dentro y fuera del país era honroso y esperanzador. En contraste con las tres décadas pasadas de los experimentos neoliberales fallidos, impuesto por el Consenso de Washington en contubernio con la partidocracia servil, ser ecuatoriano significaba haber dado el primer paso de retomar nuestra soberanía, de tener un proyecto nacional accesible y con conocimiento que nos iniciaría y nos encaminaría hacia el anhelado bienestar colectivo, guiado por un Estado con políticas distributivas y de inclusión social. Habíamos recuperado la esperanza, pero no de ese nacionalismo demagógico, sino de esa esperanza que luchaba y ganaba contra la pobreza.


Después del 2017, ser ecuatoriano dentro y fuera del país lo honroso se volvió vergonzoso y humillante. Ya no somos la referencia, ni la admiración de expertos que anunciaban sobre nuestras conquistas sociales, ahora somos objeto de cuestionamientos a las que no tenemos respuestas claras que tanto trabajo costó ir contra corriente. ¿Cómo pudimos permitir que nos retrocedan tanto en tan poco tiempo? Tanto es el atropello que ya se escucha que sin querer hemos dejado plasmado el libreto de cómo desbaratar en dos años un país con una sólida institucionalidad tanto en el servicio público, como en los logros sociales de la educación y de la salud. ¿Cómo pudimos permitir ser traicionados por un presidente tan vilmente y no reaccionar proporcionalmente en contra? Por eso Moreno se campea cometiendo y aumentando la persecución política, siendo más intolerante contra el pensamiento crítico, contra las radios y portales digitales que lo encaran. Lo que es peor, sin obras visibles. Sin orientación económica que no sea el despeñadero hacia el desempleo y a la pobreza en las fauces del FMI con sus condicionamientos. Finalmente, ¿cómo pudimos infligir, con intencionalidad criminal, deshonra a nuestro asilado, ecuatoriano-australiano, Julian Assange, botándolo de la embajada ecuatoriana, tan burda y cobardemente al imperio poderoso, sediento de venganza por ser develado des sus crímenes contra la humanidad, en donde posiblemente le impongan la pena de muerte? Será una deshonra difícil de borrar. Así, nuestra pasividad se va pareciendo cada día más a la estupidez.

El camino de la traición sigue distinguiendo el cinismo de este gobierno. Desde que mintió a los que le dieron el voto en las urnas, ha seguido con la detestable conducta de mentir a la comunidad global cuando aseguraba que el periodista  Julian Assange no sería entregado a las autoridades británicas. Y cuando se contradijo, mintió diciendo que el Reino Unido se había comprometido por escrito y que a nuestro asilado se le garantizaría no ser extraditado a los EE.UU. Ahora vemos que no es así. Es más, al estilo cuántico, salen con el cinismo de que no lo sabían. Nunca hubo un acuerdo formal con referencia a las garantías de la vida de Julian Assange. Hubo transgresión flagrante: los derechos humanos se han tirado a la basura, mientras la vida de un humano, símbolo de la transparencia, la libertad de expresión, la verdad y justicia, es víctima de la traición y de la miseria humana.

No se puede dudar de que, entre otros pactos, la bajeza de Moreno obedece a sus irracionales e iracundos sentimientos de venganza porque supuestamente Wikileaks habría develado su alegada corrupción de INA Investment Corporation cuenta: 100-4-1071378 De Balboa Bank de Panamá, ya expuesta anteriormente en las redes sociales. Será que la miseria humana siempre necesita compañía, que por eso en su autodestrucción condena a su víctima.


Sí, su auto destrucción, porque es el mismo Moreno el arquitecto de su desgracia. Después de la corrupción de INA, después de la dictadura de los siete transitorios del Concejo de Participación, después de la violación de los derechos humanos de Julian Assange, después del fraude del Consejo Nacional Electoral, después del encubrimiento de la anti PhD, Elizabeth Cabezas, después de la detención arbitraria de Ola Bini, no nos queda otra que salir como ciudadanos a las calles y a sacarlos a estos ineptos. Todo esto en dos años y lo que le resta, si los dejamos, el gobierno de Moreno seguirá siendo como los patos: cada paso que dan, un seguro chisguetazo de heces fecales. ¿Y se quejan de Assange? ¡ Qué INApropiados son estos INAdvertidos, tirados a gobernantes!
Luis Alfredo Castillo 

Prensa República Del Banano

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Un comentario sobre “#ArticuloBananero| ¡Y cómo me duele lo de mi país!

  1. Lo único que nos puede salvar en al de el caos en que nos encontramos es que: EL SEÑOR MORENO RENUNCIE. Mas como eso no le permiten los que en realidad gobiernan, no nos queda otra botarlo nosotros mismo. El 1 de mayo a las calles. VIVA EL ECUADOR

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