#ArticuloBananero| Somos Patiño

Para el que vive de la denuncia infundada, de la morbosidad de ver al prójimo sufrir debe ser frustrante, anti climático y vacío no tener una víctima por quien celebrar su desgracia, porque a Ricardo Patiño, quien ha sido expuesto a una acuciosa investigación por el desempeño de diez años de servicio público, con el fin de detectar delito alguno, no le han encontrado nada de lo que ayer los denunciólogos vociferaban inculpándolo de crímenes. 

Viene a la mente el fraude que Lasso y Páez denunciaron en las últimas elecciones presidenciales, hoy, curiosamente, ha quedado en el olvido, porque las acusaciones nunca tuvieron fundamento. Cómo olvidar que a pretexto de ejercer la libertad de expresión, Páez, binomio de Lasso, con su jorga amenazaron gritando: “o se respeta la voluntad del pueblo, o van a ver, incendiamos Quito”. Como si esto fuese poco, olímpicamente remacharon que “se necesitaría que vayan con un anzuelo, de esos que sirven para pescar pez espada, le pongan en la lengua al calumniador de los sábados, lo arrastren hasta el parque del Ejido y le prendan fuego”. ¿Fueron a la cárcel por este llamado a la violencia para desestabilizar el gobierno “autoritario“ de Rafael Correa?  ¡No! ¡Viva la libertad de expresión!

Así como no hubo fraude, tampoco hubo nimiedad alguna contra la honestidad de Patiño. Con la diferencia que Patiño no llamó a incendiar a Quito, ni tampoco necesitó anzuelos ni azuzó arrastrar a nadie para que le prendan fuego a Moreno. En contraste, su libertad de expresión sí se ha vuelto una amenaza contra el atolondrado gobierno autoritario de Moreno y sus neófitos lacayos, tanto que lo quisieron encarcelar. ¿Hay libertad de expresión? ¡Claro que no! Al ejercerla, sería encarcelado Patiño. ¡He ahí los aires de “libertad”!

Vale subrayar: no han encontrado nada contra Patiño, incluso después de dos años de haber tenido en sus manos el aparato estatal para crear “fuerzas de la circunstancias”. Pero como más es el desespero por perpetrar la venganza que por administrar justicia, encuentran a última hora la impresentable payasada del principio de que es mejor “prevenir que lamentar”. 

Bienvenidos al carnaval de la prisión preventiva. Es decir, seguirán violando el mayor derecho del proceso penal: la presunción de inocencia. Así, con el más chueco de los disparates orquestan el atropello de imponer prisión preventiva contra Patiño por “instigación” social. Su delito: un discurso contra el gobierno en donde decía “que es tiempo ahora que esa resistencia sea combativa, no estamos diciendo que vamos a usar la violencia, no estamos diciendo eso, vamos a hacer resistencia con nuestro pueblo”. Ante este atropello a los derechos de libre expresión “somos Patiño”.

La persecución política contra Ricardo Patiño es el chivo expiatorio para que se filtre en  las mentes del colectivo social: cualquier llamado de levantamiento popular, o abierta oposición, será apagado con prisión preventiva. Este estilo fascista-dictatorial será la otra cara de la ineficaz propaganda de los aires de libertad y armonía social. Por lo tanto queda advertido de que el carnaval de la prisión preventiva ya está en marcha.

Luis Alfredo Castillo 

Prensa República del Banano

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