#ArticuloBananero| Richard Carapaz y el político rapaz

Alabar para atacar, o atacar para alabar: la estrategia que sintetiza el cinismo que hoy se desparrama en la arena política, liderada por Lenín Moreno. El Ecuador entero escuchó el tono burlón del presidente cuando cuestionó el desatino de abrir los cinco centros de alto rendimiento para el necesario condicionamiento del deportista ecuatoriano. Y concluyó, el muy cuerdo y sobrio, articulando cada palabra, para dejar sentado su diferencia contra los ‘arrebatos faraónicos’ del correísmo, de que a él simplemente no le gusta apoyar al deportista ecuatoriano porque “nunca ganamos nada”, y que al no ganar nada, “da gana de matarles”.
Pero como aquél que hace mucho y habla poco, Richard Carapaz, no Parapaz, con valores hondamente cimentados, se limitó a circunscribir que su triunfo, primeramente, se lo debía y se lo dedicaba solo a su familia. Él y su bicicleta, él y su bandera, él y su equilibrada hidalguía individual, pero subsumido en el corazón ecuatoriano. Rafael Correa magistralmente fraguó este momento histórico: “Nuestra bandera, Richard, el público italiano, y, al fondo, los restos romanos de la arena de Verona, como milenarios y silenciosos testigos del triunfo ecuatoriano”. 
Pero eso no importa al politiquero rapaz. Dada la coyuntura, es hora del desparpajo, es hora del carnaval arribista de etiqueta morenista. Es hora de olvidar lo dicho y de subirse a la bicicleta de Carapaz para sacar réditos políticos. Incluso se escuchan a iluminados neoliberales de que este triunfo es debido a la no intervención del Estado en asuntos del deporte, porque solo así hace que el esfuerzo individual conquiste nuevos derroteros. Brillante declaración que lleva la consonancia cuántica de que es preferible la inestabilidad laboral, porque de esa manera se sacaría al trabajador de su modorra existencial; o, de que a los jóvenes de esta generación, más se los debería remunerar con salario emocional, porque eso ancla el amor propio y fortalece el espíritu humano.
Richard Carapaz le cerró la boca a Moreno y lo hizo tragar las palabras dichas con desdén, con insensibilidad y con irresponsabilidad. “Señor, haz que mis palabras sean dulces y suaves porque, a lo mejor mañana, tendré que tragármelas”.  Esta certera plegaria de San Francisco de Asís lo alertará a ser responsable con lo que dice, tarea muy difícil de frenar sus onerosas y predecibles evacuaciones. Es una prueba más para ejemplificar que lo que dice, sale del mismo amasijo de mentiras. Tal es la acumulación de mentiras que al comparar el número de falsedades ya van de la mano de su jefe mayor, 
Donald Trump. Es más, negará haberlas dicho, como ya lo ha hecho. 
Y ¿por qué no? Si nadie se inmuta. Nadie lo interpela. La estrategia es que la mentira machacada se filtre en la mente de los desapercibidos y convertirla en apoyo, en logro. Solo faltaría hacer sonar la trompeta para que los medios masivos, lubricados por los incentivos económicos, lo magnifique y saque provecho del sacrificio de otros, tal cual cuando inauguran obras que no son fruto de su gestión. De lo contrario, no tendría nada para justificar los dos años de desgobierno.
Luis Alfredo Castillo 
Prensa República Del Banano

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Un comentario sobre “#ArticuloBananero| Richard Carapaz y el político rapaz

  1. El compatriota Carapaz debe meditar muy bien antes de aceptar una invitación del Sr. Moreno. A mi me daría vergüenza y de ninguna manera aceptaría. DESDE LUEGO CADA UNO ES RESPONSABLE POR SUS ACTOS.

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