#ArticuloBananero| Moreno y Lasso: el encuentro del roto con el descosido

En nuestro Ecuador ya es costumbre llamar a rueda de prensa para hablar en nombre del pueblo ecuatoriano. Por lo visto, solo es necesario que una sarta de agenciosos encomendados se crean mejores que otros prójimos para que se auto proclamen ser los justicieros, la voz de los sin voz. El requisito: decir la mentira, con cara dura y desfachatez. Así lo hicieron los representantes del bloque CREO, pontificando sobre el espíritu democrático, dando testimonio simbólico que ellos sí co-gobiernan con el morenismo, con el fin, lo dicen, de hacer desaparecer el correísmo. Están seguros que los nuevos consejeros sin alcurnia serán la piedra del zapato y el sacerdote Tuárez, el nuevo cuco del barrio.


Sin más razón que la de su predecible extravío o por su capricho minoritario, el movimiento CREO declaró que no apoyará ni reconocerá el posicionamiento del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, “porque no representan al actual espíritu de los ecuatorianos”. Para rematar la burla,  llaman a Consulta Popular para que éste desaparezca. Es decir, para CREO, liderado por Guillermo Lasso, el mismo que instigó a votar por el voto nulo y lo perdió, el pasado 24 de marzo, no se registró en el horizonte de su conciencia política, o, como es de su costumbre, no les importó la voluntad popular. Así las cosas, Lasso ha cavado su propia fosa. Su derrota ya está escrita.

Es como que no se hubiesen enterado que la mayoría ya se pronunció. El 77 % votó y aprobó por la continuación del Consejo de Participación Ciudadana. Para ser más claro, hasta quieren eliminar aquello que recientemente tuvo el aval democrático, en un mar de sapos transitorios. En esta realidad política cuántica, la política del despiste, no todo lo que se escucha, realmente es escuchado. Igual, no todo lo que se ve, en realidad es visto. Solo existe el oscurantismo urdido por el trastorno caprichoso de líderes necios. “Creerás lo que yo diga”, dicen los autócratas. De lo contrario la cuadrilla enviada desde el ejecutivo continuará amedrentando. Desplegarán a asambleístas a marcar la raya para que no se  fiscalice. Amenazarán a los flamantes consejeros con juicio político y los medios harán lo que mejor hacen: causar desazón, mentir e imponer ideas en consonancia a las del imperio y a las de sus intereses políticos y económicos.

Entretanto, detrás del telón, se entrevé que los malos cálculos políticos de Guillermo Lasso continúan sin olfato político, ese olfato que el dinero no puede comprar la esquiva aceptación popular. Él, como ningún otro, se ha caracterizado en emprender causas contradictorias a la realidad política ecuatoriana. Ahora, ya no hay duda de que su plan de gobierno es el que está vigente. Ya no hay duda de que está en contubernio con este gobierno de apenas 14 % de credibilidad. Ya no hay duda de su alianza con el mismo gobierno que, supuestamente, le robó la presidencia y de que su movimiento azuzó a militares a sublevarse  o a incendiar Quito. De eso solo queda un desabrido recuerdo. Sus gritos de fraude solo fueron mentiras de malos perdedores. No es difícil comprender su afinidad con los morenistas: ambos mienten. Es el encuentro del roto con el descosido.

¿Qué réditos políticos podría sacar Guillermo Lasso que no sea el de usufructuar económicamente de la vigente coyuntura política? Las millonarias ganancias de la banca hablan por sí solas. Al parecer, por el dinero, que es lo que realmente importa, se lanza a su propio suicidio político. Se lanza a apoyar a un régimen que tiene una bajísima aprobación popular. La cual, para un gobierno que tenga sensibilidad democrática, sería causa para renunciar al cargo. La confianza dada a Moreno ya no tiene el claro y contundente consentimiento, ni la autoridad, ni la legitimidad para ser representantes de un pueblo soberano que abiertamente lo rechaza. 

Era solo cuestión de tiempo para que los actores clandestinos que dirigen las riendas del poder salgan a la luz y declaren abiertamente su participación en el descalabro de este gobierno. Ya no hay duda: Nebot y Lasso son los mayores titiriteros. Han dejado su marca endeble, dando viso de lo que se nos vendría en el 2021. Así como ahora es su voluntad, mañana será lo mismo y peor.
Luis Alfredo Castillo

República Del Banano

Un comentario sobre “#ArticuloBananero| Moreno y Lasso: el encuentro del roto con el descosido

  1. Cada vez es más preocupante el autoritarismo de quienes tienen el poder en nuestro país. Poder que nosotros lo hemos encomendado con nuestro voto, pero que lo han malogrado. Las desiciones tomadas no reflejan la voluntad del pueblo. Sus intereses de desarrollo, de distribución de la riqueza, de ampliar servicios sociales, han sido relegados a cambio de beneficiar a los más pudientes. Al fin de cuentas, después de dos años, no hay obra, ni beneficio: hemos retrocedido. No podemos permitir que sigan destruyendo y rifándose los adelantos que el país ha logrado.

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