#ArticuloBananero| La ingratitud: Bolívar, Manuelita Sáenz, y ….

“La historia los juzgará” es una certidumbre de esperanza que queda muy corta de la realidad vivida por los que dan de todo para traer justicia a los más vulnerables.
En el mundo contemporáneo donde se adormece a los que podrían dedicarse a pensar, se ha visto, con el decorrer de la historia, varias manifestaciones del “opio”: el alcohol, el engaño, la fabricación del sentido común, las promesas falsas, las telenovelas, etc. Si a uno le entusiasma ver películas y documentales que le hagan soñar con un futuro “posible”, vale la pena ver en Netflix la serie sobre Bolívar, el gran libertador de América.

A pesar de la ficción, de lo fantástico, de lo apasionante y del sesgo que inyectan los de la cadena Caracol, hay verdades históricas de las que se podría aprender algo sobre América Latina y hacer comparaciones que se podrían extraer de la actual realidad vivida. Uno se deleita en las hazañas de dos figuras históricas que soñaron con la Libertad y que la practicaron, a pesar de la oposición socio-política de su tiempo, con la esperanza de vivir en un mundo suyo, muy suyo, lejos de la esclavitud y del yugo real español.

Apasionado por los ideales de la Revolución Francesa y consciente del progreso que la Revolución Industrial podrían traerle al continente latinoamericano, Simón Bolívar emprendió la liberación usando los bienes de su propia familia y reclutando todo patriota que se dignara liberar los pueblos de la opresión de la realeza española. Uno por uno, fue logrando liberar Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, etc…, a pesar de los obstáculos climáticos, de las enfermedades, de las traiciones y de la avaricia de sus enemigos. A la vez, iba ganando la admiración de sus soldados, hombres y mujeres, y de verdaderos patriotas que empezaban a darse cuenta de la importancia de su causa. Su gran admiradora y última compañera, Manuelita Sáenz, feminista ecuatoriana para su época, sigue siendo un ejemplo histórico de lealtad, perseverancia, justicia e independencia, una mujer luchadora contra imposiciones socio-culturales en las que nació, creció y terminó sus días.

El contexto histórico-político de la época de la liberación no es diametralmente opuesto al que hoy se vive y sobre el cual leemos. América Latina se liberó de España, pero sus simpatizantes se aseguraron de tener otro “rey”, otro imperio, a quien seguir siendo serviles y a quien seguir entregando sus riquezas naturales. Antes, el poder fáctico que apoyaba dictaduras democráticas y sangrientas juntas militares, ahora orquesta, con guantes blancos, “lawfare” o persecución política. A la vez, va debilitando servicios sociales por medio del modelo económico neoliberal que producen hambre y pobreza. Todo esto bajo el auspicio de retrógradas normas socio-culturales y de una escalofriante y aparente tranquilidad reprimida por unos cuantos beneficiarios y, hasta por observadores silenciosos y permisivos de tanta injusticia hacia la mayoría. Éstos, pudiendo hablar y escribir, no denuncian.

América Latina sigue siendo el paraíso con lindos paisajes naturales por donde viajan los turistas cruzando las cordilleras, los llanos y la costa, admirando la bondad de las mayorías al sonido del charango, de la cumbia y de la salsa, pero raras veces conscientes de las necesidades de cada uno de sus ciudadanos. En cada país, la historia individual ha sido marcada por varias etapas de desarrollo y de retraso, dependiendo de sus líderes. Sin embargo, cada vez que se da un paso gigante en el área del progreso para los más vulnerables, se dan tres en favor de los que desconocen el verdadero sentido de bien estar, por siempre haberlo tenido. 

Para no dañar las distintas etapas y mucho menos el final, es preferible escoger un silencio temporario, esperando haberles motivado a ver la serie de Bolívar en Netfix. Después, conviene ponderar y medir el error y el peligro de insistir en ser rescatados para beneficio propio, sin tener que participar, pero exponiendo al héroe a cualquier riesgo después de tanta ingratitud, como ya se lo hizo con Bolívar y Manuelita Sáenz.
Ana María Pereira-Castillo 

Prensa República Del Banano

Un comentario sobre “#ArticuloBananero| La ingratitud: Bolívar, Manuelita Sáenz, y ….

  1. Es aleccionador recordar aquellas épocas de lucha patriótica por la emancipación, por la libertad, por los ideales revolucionarios de fraternidad e igualdad. De allá a nuestros días, en nuestro Ecuador, aún nos sentimos frustrados y desesperanzados al ver que en el comportamiento humano prevalece la mentira, la avaricia y la traición. Solo la perseverancia por mejores días removerá los obstáculos que la historia nos impone. Siendo nosotros los protagonistas de la historia, solo nosotros podremos direccionarla. Esa es la lección que vale rescatar de Manuelita y del Libertador.

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