#VideoBananero| Vamos a volver, a volver… a volver… vamos a volver..! 

Ayer, el neoliberalismo llegó a Argentina con la interminable perorata de que erradicaría la corrupción y de que sacaría de la miseria, de la miseria en que supuestamente los “populistas” la habían hundido. Desde Ecuador no tardaron los elogios, dándole la bienvenida al triunfo apretado de Mauricio Macri. Guillermo Lasso tuiteó sin demora: “Hoy empieza una época de cambio con Mauricio Macri. ¡Felicidades Argentina!”. Jaime Nebot hizo lo mismo, aspirando: “¡Qué se extienda por America Latina! Pero esta vez, el neoliberalismo llegó para orquestar la revancha y equipado con “los instrumentos judiciales” de la guerra jurídica (el Lawfare).

Hoy, ese mismo neoliberalismo fue aplastado con casi 15 puntos de diferencia, por no haber cumplido con las promesas de bienestar social. En vez, “produjo una situación de penuria económica y social incomparable”. Sería casi imposible, en un contexto político polarizado, revertir la tendencia a favor de la fórmula peronista Fernández/Fernández, el próximo 27 de octubre.

Se alzan los puños y, marcando el compás, al unísono se oye el canto de triunfo y de esperanza… “¡Vamos a volver, a volver… a volver… vamos a volver! Mientras Macri, derrotado, sumido en el rechazo, en su impotencia confesaba: “Duele que hoy no hayamos tenido el apoyo que esperábamos”. 

El triunfo no es solo para Argentina. También lo es para el resto de América Latina en el sentido de que la izquierda encauzaría la esperanza, la izquierda que logró crecimiento económico, que distribuyó la riqueza, que proveyó derechos sociales: factores habilitantes para generar y nivelar la igualdad de condiciones. Es decir, una izquierda del pueblo, con y para el pueblo. De pronto el triunfo nos despierta, el cielo se despeja: Venezuela aguanta, a Lula le hicieron trampa, Petro en Colombia golpeó la puerta, avisando que ya llegaba, Bolivia y Uruguay seguros están. López  Obrador resplandece en el norte como el adelantado Correa… “Y en eso llegó” Rafael…

La certidumbre de este cambio, de este proceso histórico, de esta “revolución permanente”, en Ecuador se ha hecho aún más presente por el miedo expuesto por los recaderos del poder. Y es que la avalancha se les viene encima a aplastarlos a los cómodos incómodos. ¡Veamos cómo reaccionaron dos innombrables! No importa su nombre. Lo importante es que su conciencia malintencionada representa al bloque anticorreísta, aquél que tiembla cuando se le dice voto soberano.

El uno, un tal alias Dog, el sabelotodo, el evaluador de jueces, a quien el miedo incita su instinto fascistoide nos alerta: “Lo de Argentina es una lección para Sudamérica toda. El populismo atracador sobrevive si no se lo enfrenta con todos los instrumentos jurídicos”. El iluminado convoca a poner fin a lo que queda de democracia. Exhorta a incrementar la guerra judicial (Lawfare). Dicho de otro modo: a los correístas hay que meterlos presos e inhabilitarlos políticamente o, si es posible, arruinarlos.

El otro recadero, el mal hablado, aquél que no entenderá, pontifica con palabras desgastadas y vaticina su propio desmoronamiento: “O le explicamos al país que se perfila al suicidio o nos vamos al carajo. Argentina nos advierte”. Y para rematar saca diablos por todos lados. “Y si Correa no es candidato, por motivos penales, su macabro plan puede hacerse de un títere. Si no se llevan la presidencia, controlarán el legislativo. En la elección de Cpccs ya nos dio una probadita. Advertidos. Aún queda tiempo”. ¿Tiempo para amañar? ¿Para ir contra más correístas? Así hablan los ‘demócratas’. Léase: con pautas y con persecución mediática se hacen milagros, si es que el licenciado lo dispone.

Los necios no escuchan después de habérseles susurrado al oído o cantado a pecho abierto que Correa, al que defendemos, no es en sí el hombre de carne y hueso. La Revolución Ciudadana es Correa, es la encarnación de la voluntad popular. No entendieron, está más allá de su inteligencia y sensibilidad. A propósito, me robo una ‘radiografía’ que encontré en Tweeter, apta para estos tiempo de “bazofia”: “iba a poner que se tapen un poquito que se les nota lo fascistas… Pero ya para qué, son abierta, clara y felizmente fachos. Ni la República, ni el Estado de Derecho, ni el debido proceso… Nada mismo les importa”.

“Quisieron enterrarnos, sin entender qué somos semilla”. 

Luis Alfredo Castillo

Prensa República Del Banano

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