#ArticuloBananero| Dios los cría y los 84 asambleístas se juntan

El 82 % de desaprobación ciudadana contra la Asamblea Nacional es producto de la acumulación de las payasadas que el pueblo ecuatoriano  ha ido testimoniando con resignada paciencia. La Asamblea se ha convertido nuevamente en el conventillo de pactos, de amenazas y de intercambio de favores por los ansiados puestitos. Tarde o temprano, entre ellos, o se cumple lo prometido entre clandestinos apretones de mano, o las amenazas se descuellan y marchan como punta de lanza, con asiduidad por todos los frentes del poder. Unas veces aparece el escándalo como noticia de última hora, pero después de pocos días, no son más que cortinas de humo, o telefonazos de palabras soeces, junto con el apurado “hermanita”… o si no ”nos jodemos”. Hay noticias más letales, como la de la censura y destitución ilegal de los cuatro consejeros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. Esto ya es otro nivel de ataque, es contra el evidente protagonismo de participación ciudadana.

Los 84 asambleístas que decidieron dar el cuarto “golpe de Estado blando”, deben irse a sus casas y esperar el día de la avalancha de juicios contra el Estado por los daños patrimoniales causados a los cuatro vocales y, de ahí, a esperar el día que se ejerza la acción de repetición. Es decir, la millonaria indemnización que finalmente saldrá de los bolsillos de los asambleístas. Desde sus curules, unos ganándose los cinco minutos de fama, con retórica ampulosa, no pudieron sustentar las imputaciones contra los vocales porque no encajaba con lo que dice la ley, que no sea el altisonante discurso lleno de palabrería: que la democracia… que el proselitismo…  que los vocales no debieron intentar  meter las narices en lo que sus cómplices, los omnipotentes transitorios, habían montado. Es decir, no revisar en lo que se metieron a amañar, a desfigurar todo lo que olía a correísmo. Mientras ellos se elevaban en su discurso… ,allá abajo, en las calles, el resentimiento ciudadano los inculpaba, en sus oídos primero y luego en su conciencia.

Por eso mismo, andan asustados, oteando los cuatro costados, por si alguien se los emplaste con huevos con olor a pescado. Perciben el repudio popular de los millones que votaron para que el Consejo de Participación Ciudadana vigilara y fuera su voz. Pero ellos fingieron sobriedad. Llamaron al “juicio final”, posicionándose como las fuerzas del bien contra las del mal y como si los derechos de nuestros representantes, nuestros vocales, fuesen materia de circo. Desafiaron el conocimiento de expertos constitucionales, acusaron falsamente, se burlaron  de su legitimidad y escamotearon la decencia de cuatro vocales quienes solo hace 60 días empezaron a desempeñar sus funciones. Mientras tanto, en el Comercio se denuncia la insolencia de que hay asambleístas que ya van sin trabajar por 90 días. Así nos gobiernan. Por eso mismo “que se vayan todos”.

Para efectuar el “golpe de Estado blando”, los asambleístas de diferentes bloques (CREO, Social Cristianos, morenistas, y otros), la Corte Constitucional y el poder Ejecutivo se unieron con su maledicencia para confabular, desafiar y burlar contra la voluntad popular, esto es, contra el Poder Soberano del cual se derivan todas las jurisdicciones. 

La historia nos dice que cuando hay incesante acumulación de atropellos, al llegar la hora el pueblo se impone y pone orden: sea por el poder del voto o sea porque fueron pateados por el familiar clamor de que “se vayan todos”, dejando atrás la estela del robo comprobado y el desbarajuste institucional. Y es que haber defenestrado a tres presidentes en diez años, que claramente se vendieron a los grupos de poder, no es un comportamiento social que se puede ignorar.

Tenemos una “esencia” de rebeldía, de límites y de hartazgo. Una chispa certera y los “forajidos” salen a las calles y quitan presidentes y, con ellos, toda la clase política del reparto. Que la victoria de Argentina nos dé la pauta para hacer de las calles nuestro camino y que en ese camino forjemos nuevas alianzas, con gente nueva, con nuevas visiones, para juntos rechazar a los lentejeros, a los transitorios y a los incapaces que se prestaron para este descalabro económico, político y social.

Luis Alfredo Castillo

Prensa República Del Banano

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Un comentario sobre “#ArticuloBananero| Dios los cría y los 84 asambleístas se juntan

  1. Cada día nos damos cuenta del afán de apoderarse del poder de estos macabros seres. No tienen la más mínima conciencia de para qué fueron elegidos. Se han burlado descaradamente de la voluntad del pueblo. ¿Quién puede hablar de democracia en nuestro amado país? Con estas decisiones dictatoriales buscan tapar el robo descarado. Nosotros, el pueblo, que con trabajo duro y digno, busca forjar una vida honesta, rechazamos la violación de nuestra Constitución. Sabemos que no esperamos nada de estos improvisados que no tienen idea de gobernar. Estamos claros que en traición, engaño y robo, sí son especialistas. Con el tiempo ya sabremos de cómo taparon los millones de sus cuentas bancarias. ¿A quién de ellos le importa el hambre y la necesidad? Pero hay esperanza. Dicen: “después de la obscuridad viene la luz”. Para conseguirlo será necesario llenarnos de coraje. Hay que salir unidos a luchar por aquello que es nuestro: derecho a una vida igualitaria, digna, justa, de oportunidades de trabajo. ¡A las calles!, con la artillería de huevos olor a pescado. Eso se merecen.

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