Hurtado: “Sociedades permisivas tienen líderes corruptos”

El exmandatario reflexiona sobre el poder político en el país. También analiza el populismo como fenómeno cultural y el mapa electoral. Su sala de reuniones está repleta de libros y tiene una mesa redonda. Allí está para hablar con este Diario sobre El Poder Político en Ecuador, uno de los principales libros que ha escrito. Osvaldo Hurtado, expresidente de Ecuador y director de Cordes, repasa el tema y las próximas elecciones nacionales. Pasamos del bipartidismo a la multiplicidad de organizaciones políticas. ¿Qué nos dice eso? La ley de partidos exigía que un partido en dos elecciones consecutivas tuviera al menos el 5% de los votos para existir, pero eso fue eliminado. Esto generó una permisividad para que existan partidos que no representaban a nadie y eran minoritarios. Eso empeoró con la llegada de Revolución Ciudadana, que estaba convencida de tener un partido mayoritario y para siempre, hegemónico y casi único. No les importó que decenas de partidos pueden constituir, incluso en cada provincia, cuando la ley prohibía eso y exigía que sea nacional. Hoy Ecuador ha llegado a la conclusión de que los partidos son importantes. Tienen muchos defectos y limitaciones, pero no hay otra institución mejor para agrupar, organizar e influir de manera indirecta. ¿Por qué dice que las organizaciones políticas son simples patrocinadoras de cargos públicos? Una función de los partidos es seleccionar candidatos y proporcionar a los gobiernos ciudadanos que ocupen los cargos más altos del Estado. En la época de la Revolución Ciudadana había mediocridad, ignorancia y tontería en una buena parte de los ministros de Correa. Eran una vergüenza, compárelos con los funcionarios de gobiernos anteriores. En mi presidencia los miembros del Congreso Nacional eran el expresidente Otto Arosemena, otros fueron futuros presidentes como León Febres-Cordero y Rodrigo Borja; o vicepresidentes como Blasco Peñaherrera. En el Congreso estaban estos ciudadanos de enorme prestigio y preparación. Comparen con quienes han sido asambleístas del exgobierno y encontrarán un diferencia abismal. ¿Usted señala que los partidos políticos no son estables y se forman alrededor de caciques? Escribí un libro titulado Las costumbres de los ecuatorianos. En él dice que hay fenómenos culturales que sobrepasan los fenómenos económicos, sociales y políticos. Eso significa que los fenómenos del populismo y del caudillismo en Ecuador son fenómenos culturales. Los dos están profundamente encarnados en la sociedad ecuatoriana y particularmente en la Costa. Esa es una región de caudillos, de líderes populistas y como la mayor parte de la votación está en esa región, ellos determinan el destino político y electoral de todo el país. Las culturas no cambian y los líderes políticos más conocidos son populistas. Es el caso de León Febres-Cordero, Assad Bucaram, Abdalá Bucaram y Rafael Correa. ¿Por qué este país vota por los populistas? Porque les gusta los líderes populistas, disfrutan del modo de ser autoritario y demagógico. Se encantan con ellos y sus ofrecimientos, de dádivas y con los favores que les conceden. Es una razón de orden cultural, mientras esa cultura no cambie la política ecuatoriana va a seguir por ese camino. ¿Pero cómo cambiar esa cultura? Las sociedades honestas generalmente tienen políticos honestos. Las sociedades permisivas generalmente tienen políticos corruptos. En Europa, Estados Unidos o Japón, los políticos son habitualmente honestos. La corrupción en esos países es una excepción. En cambio, en sociedades moralmente permisivas como Ecuador, un gran porcentaje de la población considera que el dinero público es de nadie y por lo tanto sujeto de apropiación privada. En esta sociedad se considera que robar al Estado no es robar, o que ocupar una función pública es para enriquecerse. En esta sociedad se producen políticos corruptos. Y ese es desafortunadamente el caso de Ecuador y de otros países latinoamericanos, excepto Uruguay, Chile y Costa Rica. Usted habla de una cultura corrupta. No solo Alianza PAIS de Correa estuvo financiada por empresas contratistas. También el expresidente, el exvicepresidente, una decena de ministros, un centenar de funcionarios y de empleados de Alianza PAIS se enriquecieron con los dineros públicos. Fue una cosa atroz, la cultura corrupta se expresó de una manera general en el caso del exgobierno. Una de las tareas de la Justicia y de la Fiscalía General del Estado es descubrir dónde está el dinero de Correa y el de (Jorge) Glas. Yo creo que está en manos de testaferros, principalmente, el tío de Glas. ¿Cómo luchar contra el soborno, el sobreprecio, la coima, el robo de los recursos del Estado? Con una justicia independiente, una Fiscalía y una prensa y periodistas libres. La existencia de una oposición a la que se le dé garantías y leyes severas que castiguen a los corruptos. Pero las leyes son para castigar a los pocos que delinquen. El problema de Ecuador es cuántos delinquen y cómo perseguir a tantos. La justicia ecuatoriana no se dará abasto para castigar a todos ellos. Los ladronzuelos de 5.000 o 40.000 dólares ni siquiera irán a la justicia. Correa le decía a usted “cadáver político”. Tiene seguidores porque hay ecuatorianos que les parece normal lo que hizo él. Los que lo defienden también son deshonestos. Las evidencias de lo que hizo son tantas que no es posible que alguien honesto lo defienda. El correísmo es un antro de corrupción. Alianza PAIS debió expulsar y sancionar al expresidente ¿Cómo mira el mapa electoral actual en perspectiva a las próximas elecciones nacionales? Nebot, Lasso son candidatos y el correísmo también pondrá al suyo. Pero con el sistema político y electoral ellos estarán acompañados por una decena de candidatos. La campaña electoral en buena parte la paga el Estado. Pero aquellos candidatos que no tengan un mínimo del 5% de los votos deberían devolverle al Estado el dinero que les entregó. Eso existe en otros países. Guillermo Lasso se lanza por tercera vez a la presidencia. Rodrigo Borja fue tres veces candidato, Sixto Durán Ballén también. Jamil Mahuad dos veces. Si tomamos como ejemplo lo ocurrido en Ecuador no es novedad ni en otras partes del mundo. Salvador Allende llegó a la presidencia de Chile en el cuarto intento. Un candidato que se presenta por varias ocasiones tiene la enorme ventaja de ser conocido por todos los ciudadanos. No habrá ni el 1% que no conozca a Lasso. Jaime Nebot y Guillermo Lasso dividirán el voto y abrirán la puerta a un tercer candidato. ¿Qué dice usted? El correísmo es un páramo y como tal no tiene vegetal que supere los cinco centímetros de altura. Yo no creo que el correísmo esté en capacidad de presentar un candidato que pueda agrupar a una importante corriente electoral. Otra sería la historia si Rafael Correa fuera candidato, pero tiene orden de prisión y no puede volver a Ecuador. Cuando se pronuncie la justicia creo que será sindicado como la cabeza del financiamiento inmoral de Alianza PAIS mediante entrega de obras públicas al pago de sobornos. Y después se investigará dónde está el dinero de Correa, su destino es la cárcel.

Fuente: Diario El Telégrafo, República del Banano

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