#ArticuloBananero| ¿Quién manda? ¡Pregúntele a Santiago Cuesta!

Por lo visto los banqueros están nuevamente de moda: la abundancia de dinero, en momentos inducidos de vacas flacas, y la pobreza de ideas edificantes, en momentos en los que el tuerto es el rey. Tienen el poder. Se hace lo que ordenan. De lo contrario, para escarmiento, pregúntenle a Santiago Cuesta, barajado en un dos por tres por dársela de Pedro Navaja. Solo falta que tengamos a otro banquero como presidente o como binomio. Ahí sí, nos fuera de maravilla, solo el cielo sería el límite. “The sky is the limit”, a la ecuatoriana de los noventa del siglo pasado, en donde el baratillo del quién da más campeaba.

¡Qué fácil ha sido gobernar desde la perspectiva del proyecto personal de un magnate! Lógico, siempre y cuando se tenga a disposición o ser dueños de medios masivos para decir lo que se le venga en gana, incluso contradiciéndose con lo que dijo ayer. Eso sí, de presentarse en público, a Fidel Egas, dueño del Banco Pichincha, le iría como ahora le va a Lenín Moreno: desprestigiado, sin consenso, sin legitimidad, sin liderazgo, sin credibilidad de mandatario, como aquella credibilidad del conocido mentiroso del barrio. Un Lenín Moreno sin pueblo: reducido a la causa de indignación y del hazme reír. 
La decadencia es tal que la enconada ciudadanía ya sin miedo irrespeta en público su autoridad. Saben que el emperador está desnudo, y que ellos, dada la experiencia, ya no comen cuento. No es lo que lo que nos dijo ser. No es la primera vez. Ayer en Manabí respondió con un ¡ajá!, cuando con urgencia se le exigía agua para riego y créditos. Hoy, en Cuenca, los campesinos protestan por la falta de medicina en centros de salud. Contra el crescendo de disgusto, su presencia se disminuye con un sorbo de agua, para que le pase su: “bueno”. Se ve nuevamente derrotado, abucheado. Y el pueblo lo ve ya sin el aura de jefe de Estado. Con esa insoportable conclusión de desaire, de ilusiones truncadas, con ese hartazgo que su inoperancia les provoca.

Ahora que se les entregó en bandeja de plata el poder, los banqueros trinan otro cantar. El dinero electrónico ya no lo demonizan. Ha sido solo cuestión de gestión y de darles sus ganancias. También se quejaban que los impuestos eran demasiado altos, que  desincentivaban el consumo interno, incluso, Fidel Egas prefirió vivir en España, como símbolo de protesta. El IVA, ahora sí, debe subir.  El rico y el pobre pagarán su incremento, por amor a la patria. Y si es necesario, habrá que quitar los subsidios. Fin al subsidio a la educación, fin al subsidio a la medicina, fin al subsidio a los alimentos, fin al subsidio a todos los servicios básicos… y a los subsidios que les dicte el FMI. No hay debate. ¡Ya está amañado!
Así nos dominan los que usurparon el poder, mientras nos emboban con los dimes y diretes de novedades sin sustancia en cuanto a propuestas constructivas. Al contrario, aceleran el desmadre para empobrecernos más. Rápido instalan un régimen de austeridad para hacernos perder peso. Pontifican  que estamos obesos de tanto mamar de la teta del Estado; que hemos cometido la barbaridad de invertir la riqueza del país en Educación, en Salud, en servicios públicos, generando innecesarios empleos burocráticos.

Así nos imponen su visión eurocéntrica de polvos aristocráticos: la chusma es chusma y la crema crema, y de ahí, lo demás. Entonces, nos instruyen, es hora de poner nuestra casa en orden. Es hora de renunciar a esa estupidez llamada “correísmo”,… “socialistoides envidiosos…”. Y se desesperan… ¡Fíjense!, ahora hasta se atreven a decir que “Ecuador sin Correa es como Ecuador antes de Correa” y que por lo tanto “con Rafael estábamos mejor”.

Y concluyen que para que no suceda lo de Argentina, hay que cerrar toda posibilidad con glosa tras glosa para que no se atreva regresar el muy avezado de Correa. Hay que aniquilar la esperanza. Claro está, ‘no es por miedo’, pero ‘conviene’ cerrar el paso a la mayor fuerza política. Ya nos pasó una vez que se extendió por 10 años, diez años más …. sería el fin. ¡Es una guerra decisiva! Es hora de dar el mando a un banquero ‘serrano’ ya no detrás del telón. ¿No será que por eso el otro banquero, experto en pescar en rio revuelto, se haya mudado a Quito, el corazón de la serranía ecuatoriana?  ¡Vivo el “monito” Lasso, eh!
Luis Alfredo Castillo
Prensa República Del Banano

Un comentario sobre “#ArticuloBananero| ¿Quién manda? ¡Pregúntele a Santiago Cuesta!

  1. ¡Tanta farsa! ¡Qué capacidad perversa tiene el afán del poder y de la vanidad! ¿Puede corromper tanto al ser humano? ¡Sinvergüenzas! Ante nuestros ojos hacen y deshacen del país; juegan y se burlan de la vida de los ecuatorianos. Estamos como un barco a la deriva: abandonados, huérfanos, a expensas de personas que jamás les importó sacar adelante a nuestro país. ¡Dan repugnancia y vergüenza! Pero más me asusta nuestra tibieza ante tanto descaro. ¿Será que podamos dibujar un nuevo porvenir? ¿Será que podamos ser nuevamente ecuatorianos con dignidad y equidad? Dicen que la verdad, aunque tarda, siempre llega. No queda más que confiar que así sea.

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