Asambleista de la ideología religiosa Opus Dei, se queja de las protestas feministas

#FlashBananero| “Esta no es la forma de protestar. Rechacemos la destrucción del patrimonio cultural de nuestro país. Lamentablemente al feminismo abortista no le importa la propiedad ni las propias mujeres. Ni siquiera les importó llamar “asesinas”, “violadoras” y “perras” a las asambleístas que votaron a favor de la VIDA o que se abstuvieron. Una vez más, la defensa de la VIDA siempre fue y será la correcta. #SalvemosLas2Vidas”, así lo afirmó el asambleísta por Tungurahua de la ultra derecha del país.

Cuesta afirma que estuvo ciega y que no es politiquera pro-vida

La ausencia de la asambleísta María Mercedes Cuesta en la votación sobre la despenalización del aborto en casos de violación —realizada en la Asamblea Nacional el 17 de septiembre— la convirtió en tendencia en las redes sociales. Al día siguiente, su apellido fue uno de los trending topics en Twitter.

Muchos criticaron lo sucedido e incluso pidieron a la legisladora que renuncie. Cuesta colgó un comunicado en el que alegó que no estuvo debido a problemas de salud, que está tratando fuera del país. Pero eso no frenó los comentarios. “Fue totalmente irresponsable y faltaron muy pocos votos. Decepcionaste a tus mandantes”, escribió una usuaria.

Desde Miami (EE. UU.), la legisladora conversó con EXPRESO al respecto y aseguró que seguirá luchando por la causa.

¿Seguirá promoviendo la despenalización en casos de violación?

Por supuesto. Las guerras se ganan a punta de batallas y algunas se pierden, otras se ganan. Pero no se puede dejar abandonadas a las niñas y a las mujeres violadas. Esto no se va a terminar aquí. Esta no es solo mi lucha, es la lucha de ellas. No se trata de la despenalización del aborto, se trata de que las mujeres y las niñas que han sido violadas no vayan presas. Yo soy madre y mi primera hija fue mi decisión y no puedo estar favor del aborto de ninguna manera, pero creo también que se puede trabajar en un proyecto integral más adelante y se tiene que trabajar en la despenalización del aborto en casos de violación.

Esta no era su lucha inicialmente, tenía otra visión.

Totalmente, estaba ciega, era un tema tan sensible para mí. He evolucionado mucho desde que entré a la Asamblea. Esto me ha permitido ver, analizar y madurar. Me di cuenta de que no puedo legislar desde mi moral, porque la ética y la religión son algo personal. Este es un país laico y mi ética no es igual a la suya, ni a la del resto. Lo que tengo que hacer es legislar de acuerdo al bien común.

¿Valió la pena este proceso aunque no haya estado presente en el día clave?

Valió la pena. Hubo una visibilización y una sensibilización importantes. Muchas personas cambiaron de perspectiva. Yo no estuve no porque no quise, sino porque lamentablemente se dieron las cosas de esa manera. Tenía este viaje planificado desde hace más de cinco meses, mi boleto lo compré en marzo, y lo sabían los operadores políticos y todas las personas que estábamos conversando, teníamos un chat. Habíamos hablado de las fechas para tratar de coincidir. La votación se iba a dar el 24, pero luego cambió al 18. Éramos varios asambleístas y muchos de los que dieron su palabra, que estaban comprometidos con la causa, se echaron para atrás. Yo no me he echado para atrás, voy a seguir. Esto es una batalla perdida, pero no se ha perdido la guerra. Voy a seguir trabajando en la protección de las niñas y las mujeres violadas, porque desde que yo abrí mi corazón no hay marcha atrás. Ahora es un compromiso personal.

Su discurso se volvió fundamental e incluso inspirador para muchos. Haber hablado de su experiencia personal en la Asamblea y de su cambio de perspectiva fue un punto clave en el debate. ¿No siente que, aunque no se eche para atrás, esto podría significar una derrota personal?

Quizás. Es doloroso que se me crucifique de esa manera, pero es parte de la política y lo asumo. No podía postergar una cita médica porque tengo un problema que se está haciendo recurrente. ¿Cómo puedo seguir luchando si no estoy bien físicamente? Desde hace algún tiempo estoy con la presión alta, tengo el colesterol muy alto y una acumulación de ácido úrico que muchas veces no me permite levantarme de la cama. Tuve dos episodios de la rodilla derecha, a los que ahora se sumaron el codo y la muñeca. Son episodios demasiado dolorosos. Mi reumatólogo me dijo que venga (a Miami) a hacerme exámenes. Gracias al cielo tengo seguro. Y voy a tener que regresar en algún momento para un diagnóstico, que espero poder tener lo más pronto posible, porque los exámenes salieron mal. He tenido dos días y medio de exámenes totales y no podía perder la cita.

Ha recibido muchas críticas en redes sociales.

Soy firme en mis convicciones. Me importa la gente y duele, pero tengo mi conciencia tranquila. Mi familia me apoya, hay mandantes que me apoyan cien por ciento. Creo que cometí una novatada de una principiante en política. No soy falsa, no tengo doble discurso, no soy hipócrita, no soy una politiquera. Hay cosas que uno a veces no mide por eso. No tengo estrategias. Mi salud, que se ha deteriorado bastante en los últimos dos años, es importante para mí. Yo soy sola, no tengo partido; y no tengo esa malicia que tienen otros. No vi venir este tsunami. Para mí ya fue demasiado fuerte abrir mi corazón. Estoy devastada. Desde que abrí mi corazón estoy en tratamiento con mi psicóloga. Ayer tuve terapia con ella por FaceTime, ella ha sido mi pilar.

¿Además del apoyo psicológico, está recibiendo asesoría política para manejar la crisis?

No, porque para eso hay que tener plata y yo vivo de mi sueldo. No tengo partido. Los grandes partidos por lo regular tienen community managers, asesores en manejo de crisis. Pero todas estas cosas hay que analizarlas, hay que prepararse mucho más. De estas cosas uno aprende.

Usted ha dicho que no ha actuado frente a una presión política, pero ¿la recibió en algún momento?

Nunca. Los que sí me presionaron fueron los provida. En las últimas semanas viví una invasión a mi privacidad: me escribieron de números desconocidos a mi celular personal. Me han dicho criminal, me han dicho que recibo dinero de Planned Parenthood. Son calumnias, porque eso tienen que probarlo. Yo podría demandarlos y ganar. Pero confío en que todo cae por su propio peso. Ayer leí un mensaje que decía “ojalá te violen otra vez”. Dios los perdone. No voy a leer más redes sociales, lo único que he hecho es luchar por esto. Si mi voto hubiera sido decisivo, iría a pedir perdón de rodillas. Pero no fui yo, otros asambleístas sí con cálculos políticos, no votaron estando convencidos de que era lo justo. Porque no querían recibir el rechazo de su gente. Yo no. Yo me he jugado mi capital político.

¿Por qué no envió a su alterno?

No tengo ningún tipo de comunicación con mi alterno. Mi alterno fue la persona que se unió con los correístas para dizque luchar por la justicia y sacar a Ana Galarza, se reunió con Rhonny Aleaga. Yo no puedo confiar en mi alterno. Lo conozco de hola y chao. Después de haberlo visto reunido con este señor, ¿qué tipo de confianza puedo llegar a tener yo con él para decirle y asegurarme de que él va a votar favor de las niñas y de las mujeres violadas? ¿Y si votaba en contra? Ahí no podía responder. Yo respondo por mí y si fue un error, pido perdón al Ecuador entero. No sabía que la votación se iba a dar el 18, lo supe unos días antes.

¿Cree ahora que debió comunicarlo antes de la votación?

Con el grupo que teníamos hicimos un mapeo y teníamos 73 votos, de los cuales algunos se cayeron ese día. Estábamos prácticamente convencidos. La votación debió darse antes de la vacancia legislativa. Pero no puedo culpar a nadie, yo respondo por mis actos y no hay que llorar sobre la leche derramada, hay que seguir trabajando. Si tengo que pedir perdón, lo pido. No soy una mujer soberbia.

Expresó

#ArticuloBananero| Rafael Correa sigue más vigente que nunca

La legitimidad del liderazgo de Rafael Correa y de su insoslayable “capacidad competitiva” electoral nace del hecho que en gran medida materializó las aspiraciones del pueblo que confió en su propuesta. No es gratis la cosecha. Es decir, guste o no, ha cumplido con su palabra, ha sido obediente al plan de trabajo ofrecido y aprobado por la voluntad popular. Es así que cuando dejó el encargo presidencial, gozaba de alta credibilidad y aprobación.

Tal es el caso que en este momento ni sus adversarios pueden desestimar su peso político. Todo esto a pesar de tener en su contra el mecanismo estatal montado: la avalancha de fakenews, glosas, persecución política, difamación, el cínico doble discurso,“la culpa es de Correa”. El tiro les salió por la culata. Entre más odio contra él, más adeptos gana la revolución ciudadana. Simplemente, ha sido un político muy diferente a lo cotidiano.

Y como no estábamos acostumbrados, nadie pudo percatarse de la visión de Rafael Correa, tanto en su profundidad como en su horizonte. Llegó equipado de determinación, entre los “forajidos”, a poner orden en la República, es decir, a reorganizar “los bienes de la comunidad”. Llegó a poner en práctica el conocimiento que le dio la brújula de su subjetividad: “ver claro, sentir hondo y obrar recio”. Llegó para anunciar el fin del bacanal, de ese comportamiento desmesurado del “aquí hago lo que se me venga en gana”. Veníamos de una historia de desesperanza en la cual habíamos tenido siete presidentes en diez años, tres de ellos defenestrados ignominiosamente. Pues, para todo efecto, Bucaram, Mahuad y Gutiérrez, eran los “chupasangre”,  los “esquilmadores” del erario nacional.

En medio de la fiesta, en medio de un comportamiento político tradicional, en donde era costumbre dar uso indebido del encargo dado, llegó Rafael Correa con la potestad del consenso soberano y proclamó la aspiración de Benjamín Carrión: LA PATRIA YA ES DE TODOS. De ahí en adelante el programa político que triunfó se pondría en marcha. Así enfrentó el derrumbe del paso neoliberal, así se arremangó la camisa y trazó un proyecto nacional que afianzaría los primeros intentos de un desarrollo sostenible, priorizando siempre y de inmediato el rescate de los más desposeídos, desde la frontera hacia dentro.

Pronto, los mal acostumbrados, quienes en su fuero interno apostaban que, después de la típica demagogia, la fiesta iba a seguir. Pero no fue así. ¡No vendió su alma al diablo! Frente al modo de la nueva política, al modo que decía claramente que la sede del poder era el pueblo, empezó a incubar sus futuros enemigos. Poner la República en orden significaba un cambio a la relación de poder. Pronto se dieron cuenta que tanto la partidocracia esquilmadora y la mediocracia fetichista no tendrían las cuotas de poder ni las pautas necesarias para seguir en sus tretas corruptoras.
Su regreso es un llamado ético. Se equivocó (nosotros también) en dejar poniendo a un presidente que traicionó a todo un pueblo. Él lo sabe. Tendrá que regresar para poner la casa en orden: las ratas a su guarida; los violadores de los derechos constitucionales a ser juzgados; los lentejeros a husmear desde la orilla. Vendrá equipado, frente a un horizonte depurado. Hará de los obstáculos, un liderazgo nutrido de más fuerza, más resistencia, más sabiduría.
Luis Alfredo Castillo 

Prensa Republica Del Banano