Alcalde Yunda ejecuta señales de ‘Distancia Segura’ en Mercado de San Roque

#FlashBananero| “En el Mercado de San Roque, el túnel de desinfección, las señales de ‘Distancia Segura’ y los controles de temperatura que realiza el personal del Cuerpo de Bomberos de Quito nos permiten cuidar la salud de la ciudadanía. Contamos con tu colaboración. #DisciplinaParaVolver”, público el alcalde Jorge Yunda.

Vera afirma que mide 1.70cm ¿Cree Ud. Que tiene esa altura?

#PreguntaBananera| Vera afirma que mide 1.70cm ¿Cree Ud. Que tiene esa altura?

Guayaquil alcanzará pronto el “pico de la curva” de contagio afirma el gobierno

El viceministro de Vigilancia de la Salud, Francisco Xavier Solórzano, no solo dio las cifras actualizadas de casos de covid-19, la mañana de este sábado 18 de abril del 2020. Hizo una lectura de lo que pasa en Ecuador, con 9 022 casos registrados; 6 150 en Guayas (68.2% del total); Pichincha con 794 (8.8%); Los Ríos con 304 (3.4%); Manabí con 274 (3%); Azuay con 217 (2.45). “La pandemia se ha comportado en dos escenarios distintos. En el caso de Guayaquil estimamos que pronto alcanzaremos el pico de la curva epidemiológica, estamos seguros que con las medidas de distanciamiento social, restricción de movilidad y autoprotección, la curva empezará a mostrar una forma geométrica de descenso. El otro escenario es el que pasa en otras provincias, en donde el ingreso de la pandemia fue posterior”.

El 29 de febrero, Ecuador supo en cadena nacional, que se confirmaba la llegada de esta pandemia, con el contagio de una mujer de 71 años, que residía en España y llegó a pasar unas vacaciones con su familia, en Los Ríos, el 14 de febrero. Ella fue atendida primero en el Hospital de Los Ríos de esa localidad, luego fue a una clínica privada en Guayaquil y posteriormente al Hospital del Guasmo Sur de esa ciudad. En el Puerto Principal hasta el 15 de abril se registraron más de 10 mil fallecimientos. 

El ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, ha explicado, en anteriores presentaciones que en el alto número de casos registrados en Guayas pesó la temporada, estaban en vacaciones estudiantiles y hubo gran cantidad de viajeros que llegaron. Además, algunos epidemiólogos y estadísticos, han recordado que en Guayaquil se permitió que se jueguen partidos con público, pese a que días antes se habían prohibido los espectáculos masivos. El viceministro Solórzano recalcó que la curva se comporta del mismo modo que en otras epidemias: ascenso, meseta y descenso, “las acciones de contención, vigilancia activa y otras de mitigación inciden en el ritmo de crecimiento de la curva”.

En una breve intervención esta mañana, Solórzano también dijo que se ha logrado concretar una aspiración que han tenido por más de 30 años, los profesionales de la salud. Esto es “sumar esfuerzos entre Ministerio de Salud Pública e IESS, con puestos de mando, en zonas, 1, 2, 3, 6 y 9. Ayer en Ibarra estuvimos hasta muy tarde y seguiremos. Esto significa que todos los recursos de las dos instituciones son consolidados en el puesto de mando, así identificamos personal, equipo, insumos, medicamentos y vemos dónde están las necesidades, para enviar recursos donde se requieren. Así actuamos de forma más eficiente y tenemos una respuesta efectiva para combatir la pandemia que nos ha puesto de rodillas a todos los humanos”.

El funcionario recalcó que “no hay un rincón en el mundo que no sufre, esperamos que cada uno haga lo que debe hacer, ciudadanos quedándose en casa, personal de salud en labores de atención, Fuerzas Armadas controlando, es un proceso que toma tiempo, apelamos a la comprensión de la ciudadanía. Lo que hacemos no es por impedir la libertad de personas sino porque estamos ante un virus bastante contagioso, agresivo y como hemos dicho y a este virus lo derrotamos todo”. Como otras autoridades lo han hecho, repitió que hay suficientes recursos de protección en los hospitales.”Este ha sido un desafío enorme, como comprenderán, el mundo está requiriendo los mismos insumos que nosotros y eso ha generado escasez en los mercados que genera elevación en precios. 

La buena noticia es que en esta semana hemos puesto en marcha algunos procesos y hemos recibido muchísimas donaciones, hay la confirmación de la Unión Europea, gobierno de Estados Unidos, más las adquisiciones que estamos tratando de consolidar en una sola compra central para distribuir a todas las unidades. Por eso tiene sentido usar esos puestos de mando, a donde llega la información de lo que tienen y les falta”. No especificó tampoco cuántos recursos tienen de este tipo y cuántos se requieren cada día. Para otros salubristas no es factible decir todavía cómo está la curva, es decir la situación de contagios en Ecuador, por tener un número muy reducido de pruebas de diagnóstico. Son 30 922 muestras recogidas hasta el dato de esta mañana. De esos exámenes, hay 9 022 casos positivos; 8 491 descartados y 13 409 pruebas, sin resultado. Se espera que desde este sábado, como anunció ayer la ministra María Paula Romo, que dirige desde Quito el COE Nacional, empiece a operar un nuevo equipo, para procesar las muestras y tener resultados. Ayer, Romo también aseguró, en una entrevista transmitida en cadena nacional, que ya están en el país las 200 000 pruebas que ofreció traer el ministro Zevallos. No especificó cuántas se utilizarán en personal de salud ni por provincias. Nadie ha dado esa información, ni a través de pedidos hechos ante la Cartera de Salud. Apenas se ha comentado que están haciendo muestras entre ciertos sectores de pobladores, de Los Ríos y Guayaquil. No se sabe con qué bases científicas.

Lo peor está por venir, advierte expresidente Rafeael Correa

El expresidente de la República, Rafael Correa, lamentó que la peor crisis de la historia del país haya llegada con un Gobierno que debilitó al sistema sanitario con el despido de al menos 12 mil profesionales de la salud, la disminución de presupuesto en ese sector y la terminación unilateral de un convenio con Cuba que dejó ir a 400 médicos de ese país.

“Lo peor está por venir, nos tomó en la peor condición, sin Gobierno, ausente, gastado (…), la crisis sanitaria empeorará y se nos viene una crisis económica terrible”.

A eso, según el exmandatario, se suma el impacto que ha sufrido la economía a causa de que el régimen permitió la salida de capitales y en ese contexto incluso se refirió a las utilidades exorbitantes de los bancos registradas en el 2019 y cuyo dinero ya está en paraísos fiscales, mientras a la gente que se pide aislarse no tiene para comer pues un 60% de la población vive de su trabajo informal.

Correa indicó que para paliar la crisis se debería dejar de pagar la deuda externa con lo que se liberaría USD4.000 millones, sumado a la reasignación de USD2500 millones de gasto en el presupuesto y revirtiendo la imposibilidad de acudir al Banco Central como fuente de financiamiento de donde podría obtenerse USD2500 millones.

Sugirió además dar ciertas flexiblidades a las empresas en lo que se refiere a contratos laborales pero con condiciones como no poder declarar utilidades: “Porque la ley tramposa que propone el Gobierno dice que no se repartan dividendos lo que quiere decir que acumularan utilidades y los cobrarán después de dos años. Aquí la mentalidad es a favor del capital”

Respecto a que el anterior régimen no dejó ahorros, Correa les recordó a los funcionarios actuales que en su Gobierno se duplicó el ahorro con las hidroeléctricas por USD1.000 millones anuales, la Refinería de Esmeraldas por USD300 millones y el Campo Tiputini cerca de USD800 millones: “El país que yo recibí no tenía electricidad propia, ni  hospitales como los que ahora tiene el actual régimen para enfrentar la crisis, solo en Guayaquil está el  Guasmo, Monte Sinaí, los Ceibos. Pero aquí hay ineptitud”.

Fuente: Pichincha Universal, República del Banano

Caso de #Covid19 en carcel de Tulcán causa violencia e incendio

#FlashBanero| #LaÚltima

Presunto caso de COVID-19 en cárcel de Tulcán causa el descontrol.

Link: https://www.facebook.com/135949763628144/posts/650280192195096/?vh=e&d=n

La falta de empleo preocupa a los ecuatorianos

A más de la salud, el empleo también preocupa a los ecuatorianos. Así lo revela una encuesta de Advance Consultora.

Según el estudio, el 77% de los ciudadanos cree que el empleo disminuirá en los próximos tres meses (abril, mayo y junio) y solo el 14% piensa que lo mantendrá.

En medio de esta emergencia sanitaria generada por el COVID-19, se plantean cambios en el seguro de desempleo, una opción a la que pueden acceder los afiliados que han sido desvinculados.

El Gobierno alista un plan cuyo fin es amplificar la cobertura y reducir los tiempos de cobro de este seguro que forma parte de un proyecto de ley que ya está en manos de la Asamblea Nacional.

El pasado miércoles, el ministro de Finanzas, Richard Martínez, propuso reducir de 60 días a un día el cobro del seguro de desempleo: USD 280 mensuales (70% del salario básico unificado) por cinco meses.

De enero a marzo, 4 355 personas cobraron el seguro de desempleo. Según Martínez, es el 25% más en relación con el mismo período del año anterior.

El secretario de Estado plantea ampliar la cobertura de beneficiarios: afiliados en relación de dependencia, trabajadores independientes sin relación de dependencia y afiliados voluntarios residentes en el país.
Solo los afiliados que han renunciado voluntariamente estarían exentos del cobro.

Este seguro tiene una cobertura de hasta 550 000 personas, más de las 508 000 que estima el Gobierno estén en esa situación como parte de los impactos generados por el COVID-19.

Lenin Duque, especialista en el área laboral, aconseja cambios en el número de aportaciones, que ahora se exige tener mínimo 24 contribuciones no simultáneas y las 6 últimas consecutivas para acceder a ese beneficio.

El también experto en temas laborales, Carlos Araujo, recomienda que se incluyan a las personas que entraron a laborar los últimos dos, tres y cuatro meses.

En este punto, Duque, considera conveniente incluir a los trabajadores que fueron separados bajo la figura del numeral 6 del artículo 169 del Código de Trabajo, referente a la terminación del contrato por fuerza mayor.

Fuente: Pichincha Universal, República del Banano

La bahía de Guayaquil vende a escondidas en el encierro a escondidas de la Policía, pese a las restricciones horarias

Guayaquil puede haber cancelado actos públicos, cerrado malecones, parques y bares, pero esta ciudad, comercial por excelencia, en donde viven miles de familias que se dedican al comercio y perciben ingresos al día, simplemente pone resistencia. Y su bahía es un ejemplo de aquello.

Se sabe que incumplir las restricciones de movilidad es causal de multa y cárcel, que el virus es tan mortal que ha cobrado miles de vidas, que hay toque de queda a las dos de la tarde y que solo se pueden vender alimentos y medicinas; pero el espíritu de supervivencia activa la rebeldía y abre, ‘a media llave’, la opción de otros negocios, como celulares y hasta electrodomésticos.

Claro que no es lo mismo que en días normales. La bahía se cerró el 15 de marzo por la emergencia sanitaria y desde ese día, hasta hace una semana, el escenario era el de puertas enrollables cerradas y silencio; pero el hambre clama acción y las reglas, dicen algunos, se hicieron para romperse.

Están, entonces, los enganchadores de siempre, en los 3,5 kilómetros cuadrados, rodeando los 13.000 puestos comerciales que dan trabajo a unas 15.000 personas, a la espera de algún cliente.

EXPRESO comprobó que en los pasillos de la bahía se acuerda el negocio y luego el cliente que busca algo es trasladado al localque lo tiene o lo ofrece. Pines de carga, baterías, pantallas, ventiladores. Usted solo pida, lo va a encontrar todo en este corazón comercial.

Los moradores del sector

Un vecino de la zona, Fernando Insua, dijo que aunque se ve todo cerrado, hay gente vendiendo también mascarillas, guantes y hasta cigarrillos, todo “en chiqui”, a escondidas de las autoridades que rondan, cual gato con hambre en busca de los ratones desobedientes.

No hay horario específico para trabajar. La Policía hace recorridos, y, si hay mucha gente, los llevan presos o los multan. “Por eso estamos cobrando caro, porque la cosa está caliente con los pacos”, confiesa Pedro, yno da su nombre completo por miedo a sanciones.

Tengo un negocio en donde arreglo artefactos. Atiendo a distancia. A veces consigo repuestos en la bahía, algunas distribuidoras están trabajando en pisos altos.

Ivett Mite, comerciante

“Quisimos quedarnos en casa, pero no hay cómo, hay familias, hay niños, hay que cumplir necesidades. Por eso toca trabajar en corto”. Una puerta enrollable abre a medias. “¿Qué quiere? Usted pida que aquí hay todo”, ofrece un muchacho.

La gente saluda con los codos, usa guantes y mascarilla. Esa parte sí se ha entendido bien. “Nos cuidamos. Dejar de trabajar no podemos”, insiste.

El personal en casa

Arturo Pantoja es uno de los comerciantes que antes de la emergencia vendía celulares en uno de los puestos. Hoy lo hace en línea. “Hay mucha competencia. Recién tomo el ritmo de este tipo de trabajo, no puedo seguir parado”.

No se gana lo mismo on-line, reconoce. Si antes percibía 400 en una semana, hoy solo gana 200, pero es mejor que “ser inconsecuentes con la emergencia y salir”.

Igual hace Ivett Mite. Arregla televisores y laptops y ha optado por el teletrabajo.Aunque su local no estaba en la bahía, trabaja con los comerciantes de allí y sabe que hay gente que puede “conseguir repuestos”. 

Uno de sus técnicos, para evitar contagios, está durmiendo en el taller. “Tiene cinco hijos. Necesita trabajar”, explica. Ecuador registra 8.450 casos confirmados. De esos, la mitad está en Guayaquil, la ciudad con más muertes registradas.

A escondidas se intenta ingresar cadáveres a Chimborazo y Tungurahua

Un féretro oculto entre muebles y cajas de cartón fue descubierto la semana pasada por militares de la Brigada Blindada Galápagos. El camión que lo transportaba provenía de Guayas e intentaba ­ingresar a Chimborazo. Junto al féretro, una mujer lloraba la muerte de su madre. A los militares del punto de control Cumandá -cantón situado al este de esa provincia- les dijo que solo pretendía un entierro digno y un lugar para llorar su pérdida. No fue el único caso. Ocho días antes, los militares del mismo punto de control encontraron otro ataúd oculto entre cajas de alimento y gavetas para frutas, que también provenía de Guayas.

Los conductores de ambos camiones fueron sancionados por usar mal su salvoconducto. Sus vehículos fueron retenidos, les quitaron puntos de su licencia y pagarán multas. La Gobernación de Chimborazo dijo que cinco personas de la provincia fueron sancionadas por trasladar féretros. En Chimborazo y en Tungurahua se reportaron siete casos de familias que intentaban enterrar a sus fallecidos en los cementerios municipales. Murieron en Guayaquil y se sospecha que tenían coronavirus. Según las familias, su obje­tivo es que sean sepultados en su tierra natal.

En Guayaquil, las familias esperan hasta 17 días por los sepelios; y debido al colapso de los cementerios por la gran cantidad de fallecidos por covid-19, hay casos de personas que no encuentran los cuerpos de sus seres queridos. “Es difícil gestionar un espacio en los cementerios públicos o privados de Guayaquil. El ambiente es triste, hay gente llorando y muertos por doquier. Para nosotros que estamos lejos también es doloroso no poder llorar la muerte de un ser querido”, relata Alexandra M., una riobambeña que recientemente perdió a su hermano a causa del covid-19. Su hermano Arturo, de 34 años, era de Riobamba. Migró a Guayaquil para trabajar en una empresa textil hace seis años.

El 22 de marzo, la familia recibió una llamada del Hospital de Infectología de Guayaquil. “Nos dijeron que murió debido a una crisis respiratoria aguda y que debíamos retirar su cuerpo. Tuvimos que recurrir a amistades de allá para que lo identificaran y se ocuparan de que fuera enterrado”, cuenta llorando la mujer. Ella intentó gestionar el traslado del cuerpo de su hermano hasta Riobamba, sin embargo, debido a que era un caso confirmado de covid-19 no consiguió la autorización. Luisa Loza, gobernadora de Chimborazo, explica que el protocolo para entierros de personas fallecidas por coronavirus indica que deben ser enterradas en la misma ciudad en la que fallecieron.

“Entendemos el dolor de la gente, pero la única forma de controlar esta pandemia es seguir los protocolos. No se permite mover a los cadáveres a otras ciudades para minimizar el riesgo de contagio”, señaló. Según ella, fue necesario reforzar los controles en los límites de Chimborazo y Guayas, ya que se reportó que una gran cantidad de personas intenta ingresar por vías alternas y caminos vecinales. Algunos lo­graron pasar con cadáveres. En los cementerios de dos cantones de Chimborazo y en uno de Tungurahua se reportó a personas que intentaban enterrar fallecidos en Guayas; no se trataba de casos confirmados de coronavirus, pero en los certificados de defunción se detallaba que murieron por deficiencias respiratorias agudas. Se tramitó el retorno de dos cuerpos a Guayaquil. En Riobamba se permitió el entierro de cinco personas oriundas de esa ciudad, debido a que los certificados de defunción fueron emitidos en la localidad. El Municipio destinó un espacio de 100 plazas para víctimas de la pandemia. “La situación del cementerio también es delicada. Somos muy cuidadosos al autorizar un entierro, debemos verificar bien que las personas hayan fallecido aquí, por la alerta de familias que intentan ingresar con cadáveres a la provincia”, dijo Doryan Jara, director de servicios municipales. En Cumandá y Alausí, los dos cantones que limitan con Guayas, se reforzaron los controles policial y militar. En esas zonas los oficiales y voluntarios de la Brigada Blindada Galápagos, incluso, hacen patrullajes a caballo, debido a la gran cantidad de caminos comunitarios sin acceso vehicular. “Identificamos que estos caminos se utilizan para transitar a pie, por eso buscamos otras estrategias de control”, informó la Brigada Galápagos. En contexto La Gobernación de Chimborazo calcula que hay 100 000 migrantes de esa provincia viviendo en Guayaquil. Tras la declaratoria de emergencia por el covid-19, se reportó un retorno masivo de personas que buscan ponerse a salvo en su tierra.

En redes circula el espectáculo fotográfico del Vicepresidente (F)otto

#FlashBananero| En redes circula el espectáculo fotográfico del Vicepresidente (F)otto Sonnenholzner.

Médico se negó a certificar que Inés Pinto murió por COVID-19, pese a que la prueba dio positivo

 “Más allá de la infinita mala suerte de que se haya contagiado, lo que me indigna es la falta de humanidad y la falta de empatía del procedimiento del Ministerio de Salud”. Es el relato de Juan Montaña, quien no puede cremar a su madre, Inés Pinto, luego de dos días de haber muerto en un geriátrico, donde 17 de los 18 residentes también están contagiados. El día que falleció, su hijo recibió los resultados de la prueba: positivo para COVID-19, pero el médico se negó a certificar su muerte por esta causa.

Inés Pinto, de 90 años, era una profesora jubilada de Colombia, que llegó hace un poco más de cinco años a Ecuador a vivir con su hijo, Juan.

Hace un año ingresó a una Casa geriátrica en Tumbaco por complicaciones con su salud. Debido a la declaratoria de emergencia sanitaria, el centro acogió las disposiciones de no permitir visitas a sus familiares y mantener una cuarentena rigurosa. Inés y Juan intercambiaron fotos y videos para saber que el otro estaba bien. Ser compañía. Estar presente, a la distancia, en un confinamiento que ya rige un mes en el país y que los privó, sin saberlo hasta entonces, de un último adiós.

Hace diez días, aún sin tener una explicación clara, del geriátrico informan que uno de los residentes se enfermó con los síntomas de coronavirus. Las autoridades sanitarias acudieron y, la primera irregularidad para Juan, es que aplican la prueba de COVID-19 solo a los adultos mayores y no al personal de cuidado, administrativo y de cocina que también están en contacto permanente.

“Mi madre tiene una evolución grave con fiebre y todos los síntomas. El miércoles 15 de abril, en la madrugada, me llaman a decir que está en un estado agónico”, relata Juan.

Su madre había expresado su deseo de que, cuando llegue el momento, no coloquen respiradores o prologuen artificialmente su vida. Su hijo cumple y dispone que se aplique cuidados paliativos. (Hasta entonces, los resultados de las pruebas de COVID-19, tomadas hace varios días, no llegaban)

Inés fallece al mediodía de este miércoles y hasta ahora (dos días después) no puede ser cremada por dificultades con los papeles de defunción y su cuerpo sigue en un congelador en el Camposanto.

El día de la muerte de Inés, Juan llamó al 911 para el levantamiento del cadáver. (Minutos más tarde de la llamada, recibe una comunicación que confirma que 17 de los 18 residentes a los que se les aplicó la prueba dieron positivo para coronavirus).

“Esperamos desde las 14h00 y la doctora que dijo que vendría para el levantamiento del cadáver nunca llegó”. Tras varias llamadas de insistencia, las autoridades le indican que, como alternativa, un médico rural del Hospital de Yaruqí irá al geriátrico. Cerca de las 20h00 llega el galeno. Pide datos. Hace el informe. En la causa de muerte señala: “presunto COVID-19”, pese a que, delante de Juan, las enfermeras del lugar le mostraron una copia del informe donde se confirma que es un caso confirmado.

(6.24) “Él dice que no pondrá porque la disposición oficial que tienen es que pongan presunto COVID-19 y no positivo”.

En el Certificado, la causa de muerte de Inés es por bronquitis crónica, neumonía y presunto COVID-19, aunque su prueba dio positivo. Y es precisamente la cifra del número de muertes probables que crece en el país. Hasta este 17 de abril hay 675, mientras que el número de muertos confirmados con COVID-19 son 421.

El médico no les entregó ningún documento y, según les dijo, tendría que hacer un informe y el Ministerio de Salud se encargará de enviar a Juan el resto de papeles. Por la falta de estos documentos, el Camposanto no continuó con la cremación y puso a Inés en un congelador hasta que se regularicen estos trámites.

Para sorpresa de Juan, un día después de la muerte de Inés, la doctora del Ministerio de Salud, que debió llegar el miércoles para levantar el cadáver, recién le pedía el jueves la dirección del geriátrico porque no lo encontraba en el GPS.

Al ser de nacionalidad colombiana, Juan tiene que notificar al consulado la muerte de su madre y solo lo puede hacer con el acta de defunción. “Para Colombia mi mamá seguía viva hasta hoy”.

Conoce que, recién este viernes –luego de más de diez días de haberse reportado el primer caso-, se aplicó la prueba de COVID-19 para el resto del personal del Centro geriátrico. Además de Inés, otras 3 personas también han fallecido.

Cerca de las 12h00 de este viernes 17 de abril recibe el certificado y la inscripción de defunción de parte del médico rural. Inmediatamente envió los documentos al Camposanto, pero aún no sabe si ya la cremaron y mucho menos cuándo podrá recoger las cenizas y despedir a Inés, su madre.

Fuente: Pichincha Universal, República del Banano