A escondidas se intenta ingresar cadáveres a Chimborazo y Tungurahua

Un féretro oculto entre muebles y cajas de cartón fue descubierto la semana pasada por militares de la Brigada Blindada Galápagos. El camión que lo transportaba provenía de Guayas e intentaba ­ingresar a Chimborazo. Junto al féretro, una mujer lloraba la muerte de su madre. A los militares del punto de control Cumandá -cantón situado al este de esa provincia- les dijo que solo pretendía un entierro digno y un lugar para llorar su pérdida. No fue el único caso. Ocho días antes, los militares del mismo punto de control encontraron otro ataúd oculto entre cajas de alimento y gavetas para frutas, que también provenía de Guayas.

Los conductores de ambos camiones fueron sancionados por usar mal su salvoconducto. Sus vehículos fueron retenidos, les quitaron puntos de su licencia y pagarán multas. La Gobernación de Chimborazo dijo que cinco personas de la provincia fueron sancionadas por trasladar féretros. En Chimborazo y en Tungurahua se reportaron siete casos de familias que intentaban enterrar a sus fallecidos en los cementerios municipales. Murieron en Guayaquil y se sospecha que tenían coronavirus. Según las familias, su obje­tivo es que sean sepultados en su tierra natal.

En Guayaquil, las familias esperan hasta 17 días por los sepelios; y debido al colapso de los cementerios por la gran cantidad de fallecidos por covid-19, hay casos de personas que no encuentran los cuerpos de sus seres queridos. “Es difícil gestionar un espacio en los cementerios públicos o privados de Guayaquil. El ambiente es triste, hay gente llorando y muertos por doquier. Para nosotros que estamos lejos también es doloroso no poder llorar la muerte de un ser querido”, relata Alexandra M., una riobambeña que recientemente perdió a su hermano a causa del covid-19. Su hermano Arturo, de 34 años, era de Riobamba. Migró a Guayaquil para trabajar en una empresa textil hace seis años.

El 22 de marzo, la familia recibió una llamada del Hospital de Infectología de Guayaquil. “Nos dijeron que murió debido a una crisis respiratoria aguda y que debíamos retirar su cuerpo. Tuvimos que recurrir a amistades de allá para que lo identificaran y se ocuparan de que fuera enterrado”, cuenta llorando la mujer. Ella intentó gestionar el traslado del cuerpo de su hermano hasta Riobamba, sin embargo, debido a que era un caso confirmado de covid-19 no consiguió la autorización. Luisa Loza, gobernadora de Chimborazo, explica que el protocolo para entierros de personas fallecidas por coronavirus indica que deben ser enterradas en la misma ciudad en la que fallecieron.

“Entendemos el dolor de la gente, pero la única forma de controlar esta pandemia es seguir los protocolos. No se permite mover a los cadáveres a otras ciudades para minimizar el riesgo de contagio”, señaló. Según ella, fue necesario reforzar los controles en los límites de Chimborazo y Guayas, ya que se reportó que una gran cantidad de personas intenta ingresar por vías alternas y caminos vecinales. Algunos lo­graron pasar con cadáveres. En los cementerios de dos cantones de Chimborazo y en uno de Tungurahua se reportó a personas que intentaban enterrar fallecidos en Guayas; no se trataba de casos confirmados de coronavirus, pero en los certificados de defunción se detallaba que murieron por deficiencias respiratorias agudas. Se tramitó el retorno de dos cuerpos a Guayaquil. En Riobamba se permitió el entierro de cinco personas oriundas de esa ciudad, debido a que los certificados de defunción fueron emitidos en la localidad. El Municipio destinó un espacio de 100 plazas para víctimas de la pandemia. “La situación del cementerio también es delicada. Somos muy cuidadosos al autorizar un entierro, debemos verificar bien que las personas hayan fallecido aquí, por la alerta de familias que intentan ingresar con cadáveres a la provincia”, dijo Doryan Jara, director de servicios municipales. En Cumandá y Alausí, los dos cantones que limitan con Guayas, se reforzaron los controles policial y militar. En esas zonas los oficiales y voluntarios de la Brigada Blindada Galápagos, incluso, hacen patrullajes a caballo, debido a la gran cantidad de caminos comunitarios sin acceso vehicular. “Identificamos que estos caminos se utilizan para transitar a pie, por eso buscamos otras estrategias de control”, informó la Brigada Galápagos. En contexto La Gobernación de Chimborazo calcula que hay 100 000 migrantes de esa provincia viviendo en Guayaquil. Tras la declaratoria de emergencia por el covid-19, se reportó un retorno masivo de personas que buscan ponerse a salvo en su tierra.

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