Médico se negó a certificar que Inés Pinto murió por COVID-19, pese a que la prueba dio positivo

 “Más allá de la infinita mala suerte de que se haya contagiado, lo que me indigna es la falta de humanidad y la falta de empatía del procedimiento del Ministerio de Salud”. Es el relato de Juan Montaña, quien no puede cremar a su madre, Inés Pinto, luego de dos días de haber muerto en un geriátrico, donde 17 de los 18 residentes también están contagiados. El día que falleció, su hijo recibió los resultados de la prueba: positivo para COVID-19, pero el médico se negó a certificar su muerte por esta causa.

Inés Pinto, de 90 años, era una profesora jubilada de Colombia, que llegó hace un poco más de cinco años a Ecuador a vivir con su hijo, Juan.

Hace un año ingresó a una Casa geriátrica en Tumbaco por complicaciones con su salud. Debido a la declaratoria de emergencia sanitaria, el centro acogió las disposiciones de no permitir visitas a sus familiares y mantener una cuarentena rigurosa. Inés y Juan intercambiaron fotos y videos para saber que el otro estaba bien. Ser compañía. Estar presente, a la distancia, en un confinamiento que ya rige un mes en el país y que los privó, sin saberlo hasta entonces, de un último adiós.

Hace diez días, aún sin tener una explicación clara, del geriátrico informan que uno de los residentes se enfermó con los síntomas de coronavirus. Las autoridades sanitarias acudieron y, la primera irregularidad para Juan, es que aplican la prueba de COVID-19 solo a los adultos mayores y no al personal de cuidado, administrativo y de cocina que también están en contacto permanente.

“Mi madre tiene una evolución grave con fiebre y todos los síntomas. El miércoles 15 de abril, en la madrugada, me llaman a decir que está en un estado agónico”, relata Juan.

Su madre había expresado su deseo de que, cuando llegue el momento, no coloquen respiradores o prologuen artificialmente su vida. Su hijo cumple y dispone que se aplique cuidados paliativos. (Hasta entonces, los resultados de las pruebas de COVID-19, tomadas hace varios días, no llegaban)

Inés fallece al mediodía de este miércoles y hasta ahora (dos días después) no puede ser cremada por dificultades con los papeles de defunción y su cuerpo sigue en un congelador en el Camposanto.

El día de la muerte de Inés, Juan llamó al 911 para el levantamiento del cadáver. (Minutos más tarde de la llamada, recibe una comunicación que confirma que 17 de los 18 residentes a los que se les aplicó la prueba dieron positivo para coronavirus).

“Esperamos desde las 14h00 y la doctora que dijo que vendría para el levantamiento del cadáver nunca llegó”. Tras varias llamadas de insistencia, las autoridades le indican que, como alternativa, un médico rural del Hospital de Yaruqí irá al geriátrico. Cerca de las 20h00 llega el galeno. Pide datos. Hace el informe. En la causa de muerte señala: “presunto COVID-19”, pese a que, delante de Juan, las enfermeras del lugar le mostraron una copia del informe donde se confirma que es un caso confirmado.

(6.24) “Él dice que no pondrá porque la disposición oficial que tienen es que pongan presunto COVID-19 y no positivo”.

En el Certificado, la causa de muerte de Inés es por bronquitis crónica, neumonía y presunto COVID-19, aunque su prueba dio positivo. Y es precisamente la cifra del número de muertes probables que crece en el país. Hasta este 17 de abril hay 675, mientras que el número de muertos confirmados con COVID-19 son 421.

El médico no les entregó ningún documento y, según les dijo, tendría que hacer un informe y el Ministerio de Salud se encargará de enviar a Juan el resto de papeles. Por la falta de estos documentos, el Camposanto no continuó con la cremación y puso a Inés en un congelador hasta que se regularicen estos trámites.

Para sorpresa de Juan, un día después de la muerte de Inés, la doctora del Ministerio de Salud, que debió llegar el miércoles para levantar el cadáver, recién le pedía el jueves la dirección del geriátrico porque no lo encontraba en el GPS.

Al ser de nacionalidad colombiana, Juan tiene que notificar al consulado la muerte de su madre y solo lo puede hacer con el acta de defunción. “Para Colombia mi mamá seguía viva hasta hoy”.

Conoce que, recién este viernes –luego de más de diez días de haberse reportado el primer caso-, se aplicó la prueba de COVID-19 para el resto del personal del Centro geriátrico. Además de Inés, otras 3 personas también han fallecido.

Cerca de las 12h00 de este viernes 17 de abril recibe el certificado y la inscripción de defunción de parte del médico rural. Inmediatamente envió los documentos al Camposanto, pero aún no sabe si ya la cremaron y mucho menos cuándo podrá recoger las cenizas y despedir a Inés, su madre.

Fuente: Pichincha Universal, República del Banano

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