Presuntos estafadores aprovechan emergencia sanitaria para engañar a ciudadanos por medio de llamadas telefónicas

La emergencia sanitaria provocada por la pandemia del coronavirus ha sido motivo para que algunas personas aprovechen esta situación e intenten estafar a los ciudadanos. El subdirector nacional de la Policía Judicial, Pablo León, alertó de esta situación.

El funcionario comentó que, en el país, se han reportado estos intentos de estafa y extorsión durante la emergencia sanitaria.

La estrategia que utilizan los presuntos estafadores consiste en llamar a una persona, confundirla hasta obtener datos básicos como nombres y apellidos, lugar de residencia y la identidad de un familiar, para hacerse pasar por uno.

Tras conseguir los datos, el o la interlocutora, el sospechoso asume esa identidad e inventa una historia para pedir dinero:

-“Aló tía, buenos días. -Sí, ¿con quién hablo?”-

-“Con su sobrino pues, buenos días, ¿cómo me le va?”

-“Sí, ¿pero cuál?, responde la mujer. -Con el más querido….”

-“Dígame un nombre, no creo que no me reconozca la voz. A ver dígame un nombre (…). Estoy enfermo, con una tos tremenda, no ve que no puedo hablar bien…”

El estafador continúa y comenta que iba de camino a visitarla, pero en un operativo de control fue sorprendido junto con un amigo por un control policial en medio de la carretera. –Como pretexto de los operativos a la restricción vehicular a propósito de la emergencia sanitaria-

Posteriormente, solicita a la posible víctima que hable con un supuesto agente de la Policía para que le diga que lo conoce y que efectivamente iba a su casa.

Otro sospechoso se hace pasar por un agente de control y dice ser el “teniente Hugo Ortiz”. Simula la voz de un policía y persuade a la mujer para conseguir su dirección domiciliaria.

Una vez obtenido los arroja una información preocupa a su interlocutora: —.—-“Encontramos un arma de fuego marca Tauros dentro de la camioneta, en la que iba su sobrino, lo que se sanciona con 9 a 12 años de prisión”- dice el falso agente.

Agrega que podrían llegar a un acuerdo económico para que su “sobrino” no sea apresado. El falso familiar toma el teléfono, simula llorar y le pide a la mujer que le ayuda. Usa todos los datos que la mujer le entregó al falso agente para dar certezas de que es familiar. Finalmente le pide USD 200.

La mujer duda y responde que esa no es la voz de su sobrino y le exige responder tres preguntas para estar segura. El falso policía interrumpe la carta e increpa a la mujer por no ayudar a su sobrino que está enfermo, con la voz ronca, y en una situación apremiante. Inesperadamente, la comunicación se corta.

Ante casos como estos, el subdirector León recomienda a la ciudadanía desconfiar de llamadas en las que la otra persona no se identifique; exigir nombres y apellidos; no dar información como nombres de familiares o direcciones durante la comunicación; no realizar transferencias o depósitos en cuentas que son entregadas en las conversaciones; y denunciar a la Policía.

Fuente: Pichincha Univeresal, República del Banano

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