#ArtículoBananero| ¿Lo público versus lo privado? Por Ana Ma. Pereira

¿Lo público versus lo privado?
¿Por qué tanta rivalidad entre un sistema y el otro si los ciudadanos son todos los mismos? Pero…justamente ese es el problema. Los “clientes”, para emplear un vocablo empresarial, no son los mismos. ¿Cuándo llegaremos a comprender de que estos sectores deberían ser socios en el desarrollo de cualquier sociedad? ¿Por qué no podemos coexistir sin rivalidad ni pretensiones?
Excelencia en prestar cualquier servicio debería ser primordial, independientemente del sector que ofrezca su producto. ¿Cómo se logra excelencia en cualquier sector? ¡Excelencia! La experiencia adquirida, ya sea por preparación académica y/o por el conocimiento empírico. No se debería nunca ser mediocre ni aceptar cualquier calidad de producto en cualquier trabajo o servicio prestado al “cliente”. ¿Cómo se logra adquirir este calibre de conocimiento y experiencia?
Analicemos rápidamente en qué se fundamenta la discrepancia entre lo privado y lo público. Esencialmente, se acepta inferior calidad de lo público por tener un costo menos elevado en comparación con lo privado. La falacia permanece en la suposición de que lo privado es bien vigilado mientras que lo público no, porque generalmente éste, se arrima a la protección de la mediocridad de los sindicatos que los defienden. ¿Alguna vez nos hemos puesto a analizar si la vida de los empleados que proveen ese rendimiento al sector privado, es de calidad o si sufre de algún tipo de mediocridad mientras sus empleadores se van beneficiando de forma incontrolable?
Si llegáramos a la conclusión de que eso fuera cierto, no defenderíamos el servicio prestado por ninguno de los dos sectores. Nos daríamos cuenta de que mientras los empleados del sistema público son protegidos y su posible “mediocridad” aceptable, eso no pasaría con los del sistema privado. El que realmente sale ganando en el sistema privado es el empresario y sus clientes a expensas de los proveedores de esos servicios. En contrapartida, en el sistema público, los empleados que gozan del respaldo de su sindicato, no prestan esa calidad a sus clientes por estar protegidos y en este caso, el cliente recibe un servicio de inferior calidad además de una actitud de “queminportismo”. ¿Cómo puede esta situación contribuir a un desarrollo sano de cualquier sociedad?
¿No les parece que la raíz de todo esto proviene de la disparidad económica existente en todas las sociedades en las cuales unos pocos tienen acceso a una preparación de excelencia, prohibida a la mayoría? ¡Analicen la historia de los distintos pueblos y la lucha internacional de clases! La sociedad que invierte 10 veces más en el ejército y la policía, se prepara para seguir reprimiendo a los que ya se encuentran indefensos, manteniéndolos en plena ignorancia, independientemente si son una sociedad en vías de desarrollo o una “potencia” del primer mundo. Sin embargo, la sociedad liderada por políticos que reconocen el valor del individuo y su potencial dentro de una comunidad, invierten gran parte de su presupuesto en educación y salud de calidad, seguridad y dignidad para todos con la redistribución de sus riquezas equitativamente.
¡No hay sociedades, ni políticos, ni ciudadanos perfectos! Pero debería de haber un deseo de vivir armoniosamente, con tranquilidad, humanidad y dignidad. ¡No somos todos lo mismo! Cada cual se distingue por su contribución a su medio, pero con responsabilidad y dignidad. Para tal, habrá que reconocer a la gente preparada, a los que han vivido en carne propia esa desigualdad, y a los que genuinamente quieran servir en la construcción de una sociedad que combine la creatividad empresarial con la diligencia pública bajo parámetros de justicia, oportunidad, equidad y responsabilidad.

Ana María Pereira-Castillo

Prensa República Del Banano

Un comentario sobre “#ArtículoBananero| ¿Lo público versus lo privado? Por Ana Ma. Pereira

  1. Los Gobiernos deben entender que la educación y la salud son dos puntales decisivo en tener prosperidad a corto mediano y largo plazo, es una inversión no es un gasto, sociedades desatendidas son sinónimo de pobreza ignorancia y desnutrición, caldo de cultivo para todos los males. Lo público siempre debe ser el controlador de un Estado de sus recursos humanos y materiales en favor de las grandes mayorías, un gobierno que tenga la mira en buscar el bienestar para sus ciudadanos, deberá ir de la mano con lo privado.

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