CEDATOS Confirma que retrocedimos 23 años con el gobierno de Lenin Moreno

La credibilidad del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, cayó al 8 % en julio pasado, mientras en agosto de 2017 -año en que asumió el cargo- estaba en 67 %, según una encuesta de la firma Cedatos/Gallup, revelada este lunes. De acuerdo con ese sondeo, la aprobación al gobernante se situó en julio en 9 %, del 77 % en que se encontraba hace tres años.

También se ha registrado un descenso de la aprobación de la Asamblea Nacional (Parlamento) del 43 al 5 % en el período analizado y de la credibilidad en la palabra de los legisladores del 29 al 2 %. “En este año, como en ningún otro en Ecuador desde el retorno a la democracia en 1979, la población sitúa como el primer problema de atención prioritaria a la corrupción y al mal manejo del Gobierno y la justicia”, asegura Cedatos/Gallutp en un comunicado.

Este problema en el año 2017 en que inició el Gobierno registró el 12 % y ahora subió al 29 %. En segundo lugar entre las preocupaciones de la población figura la economía y la carestía de la vida (25 %), el desempleo y subempleo (21 %) y la crisis por el coronavirus (20 %). De acuerdo con la firma, el ánimo de la población se ha deteriorado progresivamente pues al inició del Gobierno, en 2017, el 54 % dijo sentirse optimista, “cuando se convocó al diálogo y se organizaron frentes de transparencia que no prosperaron”.

La falta de cumplimiento de las promesas de campaña, los problemas económicos y los casos de corrupción, entre otros, han mermado el optimismo de la población, que del 54 % en mayo de 2017 bajó al 15 % en julio 2020, según el sondeo. “El 84 % de los ecuatorianos dice sentirse pesimista, incierto, frustrado y molesto”, asevera la encuestadora. En cuanto a la confianza en general, el sondeo ubicó en primer lugar a la familia (96 %), seguida por las Fuerzas Armadas (78 %), la Iglesia (68 %), la juventud (66 %), entre otros, en una lista en la que van a la cola el Gobierno (12 %), el organismo electoral (11 %) y los partidos y movimientos políticos (5 %).

Moreno estaría al nivel evaluatorio de Mahuad con el 7% y Bucaram con el 6%, al final de sus mandatos.

4 internos muertos es el resultado del amotinamiento en Penitenciaria del Litoral

⚠️ Hasta el momento se reportan 4 internos fallecidos y 4 policías heridos tras un intento de amotinamiento en la Penitenciaría del Litoral de #Guayaquil.

▶️ Instantes en que un policía herido era auxiliado por sus compañeros.

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#ArtículoBananero| ¿Corrupción? ¿Viveza? ¿Mediocridad? Por Ana María Pereira

¿Corrupción? ¿Viveza? ¿Mediocridad?
Nunca entendí por qué la UNE se opuso, durante el gobierno de Rafael Correa, a que fueran evaluados los conocimientos de los profesores. ¿Cómo se pueden tener a ciudadanos preparados para desempeñar sus cargos si sus profesores temen ser evaluados en la misma materia que dan? ¿Cómo se puede tener confianza en el abogado que nos defienda, o en el cardiólogo que nos opere, o en el electricista que instale todo un sistema eléctrico en nuestra casa, si su educación ha estado plagada de profesores que temieron ser evaluados? ¿Cómo se elimina la mediocridad en una sociedad si no se empieza con educadores conocedores, competentes y rigurosos? ¿Les sorprende que hayan tantos políticos mediocres? ¿Les sorprende que haya tanta corrupción? ¿Les sorprende que haya tanta viveza?
El sindicato no es ni más ni menos sino la voz representativa de un conglomerado de personas que contribuyen con su pericia a proveer un servicio a la sociedad, ayudando, por lo tanto, -al gobierno así como al sector privado- en la organización de una sociedad con responsabilidades y derechos; responsabilidad de proveer un trabajo de calidad y derecho a una vida digna.
Quisiera que quede bien claro, para que no me mal entiendan, con lo que escribí en mi último artículo. Al decir “mientras los empleados del sistema público son protegidos y su posible ‘mediocridad’ aceptable porque se arriman a la protección de los sindicatos que los defienden”, no significa que no esté de acuerdo con la existencia de sindicatos. Mi pugna se centra en los que con su politización y con consentir la infiltración de mediocridad, dan una pincelada general manchando a los verdaderos defensores de los derechos y obligaciones laborales con miras a producción de calidad. Ningún sindicato debería defender a ningún trabajador ni profesional mediocre. Le toca al sindicato aclarar cuáles son las condiciones del trabajo que exige el empleador, y debe quedar claro el hecho de que le incumbe a los superiores encargados ser mentores, modelando excelencia. La supervisión de la calidad de servicio o trabajo prestado es obligación del que emplea. Al encargarse de esta tarea, podrá comprobar la calidad o mediocridad, pudiendo justificar con pruebas contundentes un posible o necesario despedido.
El propósito de cualquier sindicato es ante todo, el de representar con una sola voz a sus contribuyentes y servir de intermediario entre ellos y la institución o empresa que los emplea. Es una fuerza cuyo poder consiste en establecer los parámetros deseados para el desempeño de determinado servicio, negociar las mejores condiciones de trabajo, y asegurarse de conseguir buenos beneficios a través de la negociación colectiva.
Un individuo que pague por representación sindical, debe exigir que esa organización vea por su bien estar como trabajador o profesional, para que él o ella pueda concentrar sus energías en el desempeño de su cargo, haciéndolo “con ciencia y con conciencia”, sin tener que preocuparse de la subjetividad típica de ambientes de trabajo que no tienen sindicato, y en los cuales se ven injusticias y abusos. La seguridad del trabajo debería siempre estar directamente relacionada con la calidad del producto o servicio, y no con la antigüedad en ese puesto.

Ana María Pereira-Castillo

Articulista

República del Banano