#ArtículoBananero| Por el odio a Correa Por Luis A. Castillo

El gobierno de Lenín Moreno, delegado y presidido por un puñado de asesores, no cumple con su palabra. Hay un largo precedente que todo queda solamente en el rimbombante anuncio, porque nada se ejecuta en concreto. Sabemos que después de las promesas, lo contrario será verdad.

Veamos. No se cumplió con la promesa de profundizar el avance de la Revolución Ciudadana, incluso, después de firmar el Plan de Gobierno ante el Consejo Nacional Electoral, se impuso el programa económico del candidato perdedor, Guillermo Lasso. No se cumplió con la promesa de reinstitucionalizar al Estado para un mejor funcionamiento, hoy está resquebrajado, con bajísima aprobación. No se cumplió con la promesa de hacer una cirugía mayor a la corrupción, hoy se evidencia que al final los corruptos han sido ellos mismos: reparto de hospitales, carnets de discapacidad, INA Investment Corporation.Por tanto, si se prometió a los médicos posgradistas trabajo seguro y pago a tiempo, lo contrario es verdad.

Hoy salen a las calles a denunciar ante la nación que el acuerdo de junio pasado, con el gobierno nacional, no se ha cumplido. Hoy a los “héroes de las camisas blancas” de la Salud se les paga con la brutal represión, característica ya manifestada en el aciago octubre de 2019, el cual terminó en 11 muertes, 1507 heridos, 1330 detenidos, y con policías y militares armados hasta los dientes. A propósito, para equipar a la fuerza represiva hubo un generoso presupuesto.

Detrás del gas lacrimógeno y detrás del los golpes contra los médicos posgradistas, tenemos a un régimen que desgobierna a ciegas desparramando golpes como si fuese el juego de la piñata. Es un gobierno empantanado en su decadencia moral. Desde el presidente, la Ministra de Gobierno, autoridades de control, hasta el policía, no se rigen bajo la potestad de la ley. ¡No hay a quién acudir! La desconfianza cunde por todo el país. Cada cual hace su desmadre como su capricho dicte. Todo vale. 

Y es que el desmadre tiene consecuencias directas en la vida cotidiana del ciudadano, y nada más que en la economía. Al parecer, Moreno y cogobernantes no dejarán la mesa servida, incluso, como vamos, muy posiblemente acabaremos hasta sin mesa. La economía decrece y cada día va de mal en peor. No hay flujo de dinero, dicen empresarios y ciudadanos. Las ventas al por mayor han bajado considerablemente. La dueña de una empresa mediana de telas evalúa la situación: “no hay demanda, no compran, no hay trabajo. Tenemos clientes todo el día, pero de ventas pequeñas, de personas que están queriendo buscarse la vida haciendo manualidades, o ciertas cositas para vender. Eso es un indicador de que no tienen entradas y quieren comenzar, si hay suerte, a hacer algo. Con la mala llamada Ley de Apoyo Humanitario, se trabaja 6 horas y no se sabe que más se tendrá que ir ajustando. Cada día hay más desempleados o aceptando trabajar en las condiciones que sea. Y como siempre, hay los que se aprovechan de la necesidad y quieren sacar provecho”.

Al mismo tiempo, el transeúnte que camine por el centro de cualquier ciudad se percatará que los almacenes están vacíos. Muchos negocios están liquidando y otros ya han cerrado. En las calles cada vez más personas pidiendo caridad y la delincuencia a la orden del día. Personas de un nivel económico medio, de un nivel de vida cómodo, se han dedicado a ventas de comida y en todo lo que puedan. Y para colmo de los colmos, muchos niños no pueden ni podrán estudiar este año, jóvenes que van a la universidad estatal, pero que no consiguieron cupos, dejan de estudiar, con la esperanza de poder hacerlo el próximo año. Eso sí, los bancos ligeros ofrecen “la soga al cuello al hogar ecuatoriano” para ofrecer préstamos que, al final, del desespero por dar educación a los hijos, nuevamente se aprovechan para incrementar sus ganancias.

Tal es la situación que en twitter apareció un comentario:”Uno de mis amigos anticorreistas me acaba de decir que está pensando votar por Andrés Arauz. Pero si tú odias a Correa le digo. Y él contesta: “no tengo camello y estoy endeudado, es el odio que más caro me ha salido…”.

Recordemos la confesión del mismísimo Guillermo Lasso: los “economistas al comienzo del gobierno de Moreno decían”: “no importa, hay que neutralizar a Correa desde el punto de vista político aunque nos cueste la economía”. Aunque nos cueste la economía. En eso sí cumplieron. Ahí tenemos el desastre: represión, sufrimiento, pesimismo y desesperanza. Por el odio a Correa sacrificaron a un pueblo entero.


Luis Alfredo Castillo 

Articulista

Prensa República Del Banano

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