#ArtículoBananero| Con Arauz no habrá hueso jugoso que roer Por Luis A. Castillo

Con la salida de la escena política de Rafael Correa, a partir de febrero 2021, no habrá más hueso jugoso que roer, y para colmo, no habrá más alimento para fantasear en la elástica patraña. Los dientes rojos de los sabuesos mediáticos y denunciólogos no gotearán, no tendrán peroné que morder, ni tendrán el padre nuestro de todos los días. Habrá que inventarse nuevas mentiras y calumnias a la medida del desespero por evitar lo inexorable, apostando contra el tiempo. Por mandato popular Arauz será el nuevo presidente. Arauz les será desabrido, pues no tienen nada de qué acusarlo. Para su despecho, hurguen lo que hurguen, Arauz, como Correa, no tiene rabo de paja. Tampoco habrá el dedo, el famoso índice que apareció sin credibilidad, el dedo que antes se complacía en la difamación, como si el poder político no se desprendería de ellos. El dedo de Moreno, el dedo de la banda de arribistas que separaba y señalaba a correístas de corruptos, hoy ese mismo dedo, pero ya más largo de tanto señalar, de tanta burla, apunta contra los mismitos Efialtes que se vanagloriaban de ser los escogidos, de ser los “honestos”. El dedo índice, con evidencia incontrovertible, hoy ya los sentencia, hoy ya indica que los corruptos siempre fueron ellos.

El intento de callar o de acribillar la importancia política de Rafael Correa ha fracasado rotundamente. El despropósito fracasó porque hoy hay una viva evidencia, de cuerpo y alma, desde el triunfo en las elecciones seccionales de marzo del 2019, y después, desde los innumerables brazos alzados de este presente, con las manos alzadas y con el mismo dedo índice haciendo el UNO. Se siente el entusiasmo que aflora desde los balcones, desde la calle, desde el Ecuador profundo, desde la confirmación que anuncian los de a pie: “¡UNA SOLA VUELTA!”.

“Arauz es nuestro presidente“, anuncia la voz del pueblo el triunfo. “Arauz es la esperanza”, anticipan proyectando nuevamente la casa en orden. ¿“Que de dónde saca Correa tanta fuerza de voluntad”?, se interrogan ante el perseverante espíritu que no fenece. “Y por cierto han habido días en donde la desilusión se atrinchera en el militante”, se sinceran, listos para seguir adelante. Desde la distancia, ya burlada por la tecnología, con su famoso celular que mueve y arrolla voluntades, Correa siempre ha seguido vigente y luce inquebrantable. Su praxis, su reflexión y su accionar, nos alecciona que la revolución permanente es así: un paso de retroceso y dos para adelante. Y así, de un zas, la esperanza toma nuevo brío y se vigoriza.

Ahora que ya está en firme la participación democrática del binomio Arauz-Rabascall, ahora que se ha despejado toda duda sobre el derecho constitucional de elegir o ser elegido, cabe preguntar, sin ánimo de inyectar cizaña, ¿podrán los que votaron SIETE VECES SÍ, los que a su tiempo con todo el estrépito aplaudieron la traición, hacer un mea culpa por el resquebrajamiento de las instituciones del Estado que dicha consulta ilegal dio paso? Se recuerda cómo justificaban la traición, cómo la elogiaban, incluso decían que en este caso la traición sí se justificaba por el bien del país. “Lenín Moreno nos devolvió la democracia y la libertad”, los incautos aseveraban a los cuatro vientos.

Y la traición se encumbró. La dirigencia política (CREO y PSC) que gobernó con Moreno, y que no ganó las elecciones, pronto dieron paso a la descorreización, ejecutado por el pelotón de transitorios y por los batallones de nuevos o reencauchados cazadores de puestos. Afanosos fueron a la obra. En tres años y medio han devastado el país, nos dejan un gobierno fallido. Tal Moreno, tal administración. Ha sido un gobierno sin metas, sin luces, en constante improvisación, repetidos desaciertos, sin obras que lo justifiquen, a pesar que según economistas expertos, al término de este régimen, ingresarían al país más de $40 mil millones. En suma, presenta una economía que no despega y al mando del FMI, dejando una estela de desempleo, incremento de la pobreza y desamparo social.

Que quede claro. Con la salida de Rafael Correa, nos queda el desencajado sentido de que Rafael Correa resultó ser un adelantado y no el “loco del ático”, que vilmente se lo inculpó de vivir en mansiones. Hoy en base al contraste, podemos claramente distinguir de que Ecuador no supo abarcar y entender su visión integral. Siempre nos dijo de que el desarrollo ya no es cuestión técnica lo que trunca el triunfo sobre la pobreza, sino la falta de Voluntad Política.

Hoy Correa sigue bicecleteando por las calles seguras de Bélgica, con el espíritu de Pedro Nadie de Piero, con “manos de trigo de lunes y un amor puro como la tierra”. ¡Hasta pronto Rafael!


Luis Alfredo Castillo

Articulista

Prensa República Del Banano

4 comentarios sobre “#ArtículoBananero| Con Arauz no habrá hueso jugoso que roer Por Luis A. Castillo

  1. Las transformaciones sociales económicas profundas , se hacen con líderes y gobiernos liberales que entiendan que el poder popular es el que manda, pero requiere tiempo , honestidad, valores, educación , salud , bienestar , obras etc…… que la riqueza de sus recursos sean distribuidos con equidad y justicia en espacial a los más pobres y vulnerables, todavía no entendemos que solo la organización de las bases podrá sostener un verdadero cambio, solo con gobiernos Progresistas saldremos adelante, a votar con esperanza con conciencia y amor a la patria el próximo febrero 2021

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