#ArtículoBananero| El odio, traición, persecución y la mentira: las “obras” de Moreno Por Gabriel Quiñonez

Uno de los capítulos más tristes en la historia de la política son las víctimas de alguna que otra persecución. Lo cierto es que en la mayoría de los casos el objetivo fundamental de silenciar o intimidar se revierte, fortaleciendo a los perjudicados. Con el paso del tiempo se convierten en héroes.

¿Existen dudas? Miremos en retrospectiva. En el Ecuador podemos citar algunos ejemplos. Eloy Alfaro, era el general de las derrotas, soportó muchísimas leyes, sufrió cárcel, el exilio, persecución, destrucción de los bienes de su familia y, sin embargo, terminó siendo uno de los hombres más notables de la historia de nuestro país incluso cuando su vida terminó en manos de aquellos que lo persiguieron, ultrajado por las calles de Quito. 

Sigamos de la mano de la historia. Velasco Ibarra, era un hombre de pueblo. Conquistaba el voto con gran facilidad y llegó al poder para luego terminar solo con su esposa Corina. Nadie más lo acompañaba. Que grave eran las circunstancias para los “velasquistas”, porque eran perseguidos cuando su líder se iba. Al ilustre Juan Montalvo pareciera que el exilio lo fortalecía. Sus obras más notables y preciadas están graficadas en esta etapa de su vida. Fueron solemnes mientras era perseguido. 

Luego de este repaso tan crudo y profundo, es necesario recordar acontecimientos más recientes. El 24 de mayo del 2017 señala la ruptura sentimental/política más grande de nuestro andar republicano. Nunca, en el capítulo democrático del Ecuador, un presidente se mantuvo en el poder constitucionalmente a través de elecciones periódicas durante diez años. Mal o bien, guste o no, Rafael Correa construyó una relación de amor/odio con sus mandantes y es una figura que genera un impacto a tener en cuenta. Muchos lo aman, otros lo odian. Su figura no pasa desapercibida. Dejo entonces a disposición una hipótesis: ¿cómo nos veremos a nosotros mismos como ciudadanos, sin Correa en el poder?

Observar el odio, cada vez más encarnizado, que profesan los adversarios del líder de la Revolución Ciudadana solamente demuestra la frustración por la incompetencia que han demostrado al tratar de borrarlo de la escena política con métodos deleznables. A pesar de esto, la mayoría de los ecuatorianos lo lleva en sus hombros. ¿Cuál es la razón? Esta interrogante puede tener varios análisis y merece varias repuestas. La primera de ellas fue el empeño que mostraron para destruir al correísmo y su líder utilizando a Moreno dentro de un escenario forjado de chantajes, manipulación y cogobierno de la traición, y si algo la historia nos ha demostrado, es que el que paga a los traidores los desprecia por su condición. Si quisieron destruir a Correa con traición, que además fue el primer acto que en el que se ha fijado el pueblo, después de haberse tomado por asalto el poder sin haber sido elegidos, no lograron sino acrecentar la figurar de su antecesor y la obra que construyó.

Resulta imposible hablar de la trágica coyuntura política y otras dimensiones sociales que hoy observamos. Nuestro país, entra en la recta final para definir al sucesor del capitalista salvaje, Lenin Moreno, liderada por la formula del correísmo que encabeza, el joven capaz e inteligente, Andrés Arauz, liderando todas las encuestas y el corazón de muchos.

Hay una palabra que aflora de inmediato en la conciencia (y en el ánimo) del observador: traición. Es un término sólido por su mayúscula inmoralidad.  Ese gran dramaturgo que fue Shakespeare, hizo de la traición un aspecto de innumerables reflexiones en su voluminosa producción literaria. Pero fue Macbeth donde el tema se convirtió en el hilo conductor de la obra. Y allí la traición aparece como el reverso de una pasión enfermiza e incontrolable: la ambición y junto con ella la envida, el odio y una mal contienda de rivalidad que irrumpe de súbito ni bien las condiciones son propicias. 

Podrá argüirse, ¿traición a qué, o a quién? ¿A qué? Nada menos que a las grandes mayorías del pueblo ecuatoriano que votó por un candidato que se presentaba como el continuador de la Revolución Ciudadana, un proceso de transformaciones agudas que cambió radicalmente, y para bien, a la sociedad ecuatoriana. Moreno perpetró una estafa para el pueblo ecuatoriano y eso la historia lo compensará a la patria con los miles que levantarán sus brazos por un futuro mejor, que es posible solamente, por decisión del soberano.

Gabriel Adrián Quiñónez Díaz Twitter: @GabrielAdrianQ

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Holger Lara dice:

    Creo que este gobierno de Lenin Moreno, será de recordación ingrata para todos los Ecuatorianos. Su periodo presidencial solo hizo cavar para su propia tumba, sin una despedida honrada y grata, políticamente hablando.

    Me gusta

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