#ArtículoBananero| ¡Por un Ecuador mejor: sin miedo… y a las urnas Por Ana M. Pereira-Castillo

El miedo que nos es infundido no es ni más ni menos que una arma de control: social, religioso, político. Entre más vulnerables, más nos dejamos controlar. Es comprensible que un ciudadano que haya vivido en un medio pequeño, en el que las familias conocen a sus tatarabuelos, se deje llevar por “las reglas sociales”. Hasta se comprende, el temor al “castigo”que supuestamente Dios aplica por desobedecer a las reglas de conducta esperadas en determinada religión. El control que ejerce sobre el individuo una sociedad o una religión, aunque no tiene gran lógica, es aceptable, particularmente en los adultos ya arraigados en sus costumbres. Pero…¿en los jóvenes? ¿Y en el campo político?

La elección por tal o cual partido nada tiene que ver con el instinto, la corazonada, las amistades o hasta la costumbre de la familia en siempre haber elegido ser de un lado o de otro. El voto es de uno y es secreto. Nadie le debe lealtades a éste o aquél, a tal o cual grupo, sino a su futuro, al de sus hijos, que después de todo es el destino de su patria. No necesita ser convencido por una canción, un traje inusualmente vestido por alguien que hable bonito, una comida o trago gratis, etc… “Lo folclórico” por muy colorido que se vea, tiende a reemplazar la esencia, profundidad y solidez del plan de gobierno. Lo primordial es llegar a su decisión sin que nadie ni nada lo influencie. ¿Cómo? ¡No escuche nada más, averigüe y lea un poco! ¡Compare y contraste información verídica basándose en la Historia y en su experiencia vivida, no la que han vivido otros!

Si no se ha cuestionado, pero se le han alzado las antenas al escuchar que después de Moreno viene gran venganza de alguien si no se vota por el otro, ¡hágase a sí mismo la pregunta!: ¿yo qué he hecho para temer a éste o aquél? Si su respuesta es: nada, entonces siga adelante con su selección libre, lógica y esperanzadora en que su voto contribuirá al eje que conlleva al cambio por un mejor país. Si su respuesta es: “nada…pero me dicen que con fulano…” averigüe qué es EXACTAMENTE lo que alegan, que sea tangible y que pueda Ud. verificar de que no hay falsedad en la información dada. Lo peor es escoger por temor inducido y darse cuenta después de que accionó según “se decía”. ¡No se olvide del 7 veces sí!

Los jóvenes deben “ser el ejemplo donde se puedan mirar los hombres y mujeres de edad más avanzada que han perdido cierto entusiasmo juvenil, que han perdido cierta fe en la vida”, decía un gran guerrero que dio su vida combatiendo la injusticia. El joven, por si debería auspiciar el cambio, el progreso, el ampliar horizontes pudiendo así ensanchar la cohesión social. Si lo hace en los otros aspectos de la vida, adueñándose de todo lo moderno, lo avant guard, lo último en tecnología, ¿por qué no en lo político? No será contra la naturaleza su estancamiento político? En realidad es de cuestionarse, ¿qué mismo aprendió, de la Historia de su país, cualquier joven que votara por la misma tendencia ideológica que ha estado en el poder gran parte de los 191 años de República, sin que disminuyera casi nada esa gran división que siempre ha existido entre los pocos pudientes y la mayoría vulnerable? ¿La tradición familiar? ¿No podrá desprenderse de ella ni al dirimir su voto que…después de todo es secreto? ¿Incapacidad de análisis o miedo infundido falsamente? O ¿decisión consciente de que él/ella sí se merece esa posición socio-económica de la que no puede prescindir ni aún en nombre de algo de solidaridad? ¿Cómo puede estar seguro de que ese partido por el que siempre ha votado, le va a beneficiar? Porque para la mayoría, ya se sabe por la Historia, que con la derecha, ha habido muy escasa movilidad social, excepto en la década del gobierno de La Revolución Ciudadana. 

El fácil acceso a la información que es constantemente bombardeada, conlleva una gran responsabilidad. Joven, adulto o mayor, todo ciudadano debería votar libremente, y sin temor, por un país que refleje esa riqueza natural y humana que tiene el Ecuador y de la que, según su Historia, ni todos se han beneficiado. Queremos una nación soberana, más solidaria, más equitativa, más inclusiva y seriamente comprometida con la madre tierra. Caso contrario, no se salva nadie, ni amurallándose. La naturaleza no escoge ni rico ni pobre, ni población urbana ni rural, ni afro ecuatoriano ni indígena o mestizo.

Ana María Pereira-Castillo
Articulista
Prensa República del Banano

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Holger Lara dice:

    Con todo lo que que ha pasado con este gobierno corrupto, inepto y traicionero de Lenin Moreno, el pueblo ya decidió respaldar con el voto , por la única lista del binomio Arauz-Rabascall.

    Me gusta

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