Las fallas en comunicación que le costaron la victoria a Andrés Arauz

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La victoria de Guillermo Lasso (CREO-PSC) en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales fue sorpresiva para algunos sectores. No obstante, en materia de comunicación política, las estrategias de campaña fueron un factor clave para el resultado que no favoreció a Arauz.

Wendy Reyes, catedrática de Comunicación Política en la Universidad de Washington despejó el panorama en una entrevista para Radio La Calle.

¿Qué le faltó a Andrés Arauz para ganar la presidencia?

La segunda vuelta estuvo bastante polarizada. Se volcaron algunas políticas que no le convenían a Andrés Arauz. Lo que le convenía era desvincularse de esta pugna correísmo-anticorreísmo. Esta dinámica que para el ciudadano común es la clásica política de la que ya está cansado.

Lo que necesitaba la campaña de Arauz era acercarse al voto indeciso, ya tenían un voto duro y debían buscar a los que votaron por otros candidatos, como por Yaku Pérez o Xavier Hervas que sumaban un 35% entre los dos. Desmarcarse de esta pelea política, ser más creativo y conectarse con lo que los ciudadanos estaban necesitando es lo que le faltó a Andrés Arauz.

La estrategia se volcó mucho en la mala evaluación del gobierno. Decir “Lasso es Moreno” y “Lasso es banquero”, pensaron que eso iba a contribuir a Arauz y esa conexión no se dio. El decir que es banquero, aunque es un negativo, es algo que viene desde hace mucho tiempo. Los negativos nuevos son los que tienen más peso.

¿Es la figura de Rafael Correa quien debilitó la campaña de Arauz?

El candidato Arauz era un candidato del correísmo. Para consolidar ese segmento del voto necesitaban llamar a Correa y que esté en la campaña, sobre todo en la primera vuelta para obtener esa base de votos que tiene todavía el correísmo en el país.

Una vez que tuvieron esa consolidación, no alcanzaba con eso. Necesitaban ir a los votos indecisos, a la gente cansada de la política, votos que no estaban completamente con Lasso y los desencantados. Una semana antes de las elecciones, el 25% no sabían por quién votar. En ese contexto, la figura de Correa no funcionaba porque faltaba un porcentaje de votos por fuera del correísmo.

Hubo muchos errores del correísmo que asustaron a la gente. Hacer un mea culpa de los errores de los 10 años anteriores, decir que habría un cambio de estrategia y de gobierno es lo que le faltaba fortalecer a la campaña. Arauz no logró desmarcarse de Correa en la segunda vuelta.

¿Cuál es el camino a seguir para que la Revolución Ciudadana se mantega a flote los siguientes cuatro años?

Tienen la primera bancada en la Asamblea con 49 legisladora. Hay que ver cómo harán oposición, como será la agenda legislativa, si gobernarán junto al Ejecutivo, lo cual es muy difícil que suceda. No hay mayorías en la Asamblea, así que será interesante ver cúales serán las alianzas.

Además del Legislativo, le quedan las elecciones locales. UNES es una fuerza política todavía, sobre todo en la Costa y hay que ver si eso se conecta con las elecciones del 2023 para ver el futuro del partido.

¿El voto nulo ideológico jugo a favor de Lasso?

El voto no es ideológico, es bastante emocional. El voto se da en un momento de pandemia, hartazgo, donde no han sido vacunados, no tienen trabajo o han perdido a un ser querido. En medio de este caos, el voto no va si es el banquero o el correísmo. El voto va por quien pueda resolver estos problemas, quien conectó con la incertidumbre de los ecuatorianos es el que se lleva el voto.

El voto nulo es un voto de protesta, es decir, ninguno de los dos candidatos resuelve los problemas para salir de la crisis. Es un voto de rechazo frente a toda la política. Aunque vaya a quien ganó hay que entender el voto nulo como un rechazo y protesta frente a los candidatos.

¿Cuáles son las claves que llevaron a Lasso a la victoria?

El giro de la estrategia es importante. Guillermo Lasso casi no llega a segunda vuelta. Estuvo en disputa el segundo lugar con Yaku Pérez. El uno sacó el 19.74%, el otro 19.39%. Esto le costó mucho desgaste de la credibilidad.

Lasso en primera vuelta fue más viejo, más económico. El Lasso de segunda vuelta es más creativo, se reúne con varios sectores que no necesariamente votaron por él en primera instancia. Habló con las mujeres, con las minorías sexuales. Independientemente de si fue creíble o no, llegaron a eso. Dio a entender que no era Moreno. La frase de “Lasso es Moreno” no pegó, criticó a Moreno y lo puso del lado contrario.

Fuente: Radio Calle, Republica del Banano

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