#ArtículoBananero| Adiós al más grande traidor, artero e inescrupuloso por Gabriel Quiñónez


“Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos”. Williams Shakespeare.


Lenín Moreno antes de traicionar a Rafael Correa.

Hace poco, pero es que no han pasado ni 10 años para decir que fue hace mucho tiempo, repito: hace muy poco tiempo, en el que el gobierno del desleal y traidor de Lenin Moreno masacró y humilló a diestra y siniestra a cuanto ciudadano se le dio la gana, incluso regó la sangre de su pueblo como escupitajo de un traidor inflado en su poder, locura y arrogancia.

En suma, estamos en presencia y diciéndole adiós al siniestro personaje, y sólo homologable a los demás infames que dejaron su estela en las tragedias de Shakespearse: traidor, artero, inescrupuloso. El pueblo ecuatoriano engañado, reprimido, vilipendiado, empobrecido, bombardeado, perseguido y gran parte atontado durante cuatro años por la conspiración de coro monofónico de una prensa absolutamente contralada y vendida a la ultraderecha; y, parece ser que la reacción está comenzando a salir de un letargo.

Lenin Moreno, terminará el 24 de mayo una Presidencia de la República de “transición” de cuatro años con los índices históricos de impopularidad y credibilidad por los suelos. En los que existieron grandes cataras de mentiras en cada semana. En un abismo de vicepresidentes puestos a dedos, ministros incompetentes, acuerdos y pagos de la deuda externa sin transparencia, una larga lista de promesas incumplidas de lo que fue su “plan de gobierno”. Y así…un largo collar de horrores y traspiés e innumerables atrocidades cometidas que solo definen una realidad: JÁMAS TUVIMOS PRESIDENTE QUE GOBIERNE PARA EL PUEBLO.

La historia ecuatoriana se escribe con hechos, cuando Lenin Moreno asumió la presidencia de Ecuador, en mayo de 2017, el país cumplía una década completa sin golpes de Estado ni derrocamientos; todo un logro para una nación que en los diez años anteriores había tenido una larga fila inestable de siete presidentes distintos, en el que ninguno de los cuales cumplió un mandato completo: bien porque no lograban completarlo, o bien porque llegaban a completar el que dejó incompleto su antecesor. Además, en aquellos años el crecimiento económico alcanzó cuotas que no se vivían en el país desde hacía 50 años. Entre el 2007 y 2014, se creció a un promedio del 4 % anual, con un pico de casi 8 % en 2011, montado sobre el “boom petrolero”. Crecimiento que vino acompañado de una reducción de la pobreza que bajó quince puntos en la década de la Revolución Ciudadana.

Al fin o al cabo, los acercamientos o alejamientos al anterior modelo de transformación; los cambios de rumbo, “las reformas, renovaciones y rupturas; incluso de manera brusca y desleal, no es algo tan raro en la arena de la política y se aplauden o se critican; según la ideología o preferencia de cada quién, y sin duda, del resultado. Entonces, más allá de consideraciones morales, las preguntas en contestar son: ¿la estrategia de cambios de rumbo surtió el efecto esperado? ¿EN 4 años contribuyó a solucionar los problemas pendientes en el Ecuador? 

Para el 2019, apenas dos años después de su llegada al poder, y ya antes de la pandemia, la pobreza ya había pasado del 21 % al 25 %, mientras que el crecimiento económico cayó 2,4 % al 0,1 %, por otro lado, la deuda pública, subió de 46.000 millones de dólares a más de 55.000 millones en aumento del 20 %, todos estos datos, subrayo, antes que la pandemia apareciera en el país.

Lógicamente, los datos tras la llegada del coronavirus son todavía letales; con una pobreza estimada del 38 % mayor que la del 2007 con una contracción económica del 9 % algo jamás visto en país desde que existen indicadores fiables. Por supuesto, Moreno se escudó en el discurso de odio y miserable en que todos estos indicadores se debían a la vieja confiable de estas ocasiones: “pesada herencia” del Gobierno del expresidente, Rafael Correa Delgado. Un argumento muy poco original en política, pero que, en este caso, a su falta de originalidad añadió un inequívoco sabor de irrealismo, debido a que Moreno y gran parte de su gabinete fueron parte de ese mismo gobierno al que culpaban de haber dejado en “ruinas” al país”. Un discurso que supera todos los registros del “excusómetro” de la política mundial y que incluso adquiere tintes entre psiquiátricos y paranormales.

Lenin Moreno, vivirá con la traición a cuestas, un ser vil que mantuvo siempre el engaño como política artera, eso incluso, tras los siete años en los que fue el expresidente del Gobierno de la Revolución Ciudadana. Sí, estoy hablando de ese mismos Moreno que dijo: – «Rafael Correa es el mejor presidente que tuvo el Ecuador (…) la Revolución Ciudadana es una leyenda de la cual ha sido parte (…) algún día les dirás a tus nietos, como mi abuelo me contaba sobre Alfaro: yo, yo cabalgue junto a Correa».

Moreno y sus cómplices lo destruyeron todo. La desinstitucionalidad del país, la toma por asalto de la justicia; al mando del pestilente legado de Julio Cesar Trujillo y sus adláteres, quienes lograron consumar una consulta inconstitucional del “7 veces sí”, a cambio de la compra y reparto de hospitales y entidades públicas de manera corrupta y miserable. Moreno destruyó al país, su legado -entre otras cosas- es una Corte de catorce, una fiscal 10/20, una Procuraduría de preferidos, un usurpador contralor, una vulgar Corte Nacional de Justicia; con jueves venales, y toda una carga de procesos que destruyeron al Ecuador y sus instituciones. Destruir el correísmo, fue acabar con el Estado para acceder a privatizarlo todo. Destruir el correísmo significó: acabar con la educación, con la salud, la vivienda, la seguridad, grandes beneficios sociales, el trabajo, con políticas que beneficiaban en empleo, un manejo adecuado de la deuda, y con una economía que fue prospera, y sin duda, una política exterior seria y digna.

Moreno, debe de preguntarse dónde están ahora que necesitará oxígeno político de aquellos que, desde diversos espacios sociales, defendían su desgobierno y aplaudían la persecución con vehemencia. Y algún día, responder ante la justicia y el pueblo ecuatoriano por todos los actos de corrupción y lesa humanidad cometidos en el peor gobierno de la historia de Ecuador.

Gabriel Quiñónez

Articulista

Prensa República Del Banano

Un comentario Agrega el tuyo

  1. benjamín dice:

    Felicitaciones Sr. Quiñones Ud. dice la verdad y nada más que la verdad de toda la maldad que instauró este vil traidor. Hay que estar atentos a las privatizaciones que ya dice el compinche de moreno. Solo el pueblo salva al pueblo. No permitiremos otro morenato.

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