En democracia, se presentan candidatos y el pueblo decide, en dictadura se imponen candidatos

La Constitución de la República del Ecuador, garantiza el derecho a no ser discriminado por la ideología o filiación política, que tengan los ciudadanos; está previsto en los derechos de participación, la facultad de elegir y ser elegidos, de conformar partidos y movimientos políticos, afiliarse o desafiliarse libremente de ellos. Es una norma constitucional el derecho a opinar y expresar pensamientos libremente y en todas sus formas y manifestaciones y para redundar en estos derechos, está el de asociarse, reunirse y manifestarse en forma libre y voluntaria.

No se requiere ser abogado para conocer que la democracia es el ejercicio pleno de estos derechos, amén de los sociales, económicos y culturales. Que hoy día en Ecuador se los está vulnerando.

Alberto Fernández, presidente de Argentina en un Twiitter de estos días dice: “No se construye democracia excluyendo a actores políticos. Eso es lo que ocurre con @euarauz en Ecuador, cuya inscripción como candidato presidencial se dilata sin razón. Debemos garantizar que en América Latina el estado de Derecho funcione plenamente”

El Parlamento del Mercosur, en una comunicación al Presidente del Tribunal Contencioso Electoral, del 26 de noviembre del 2020, manifiesta “Es imprescindible asegurar la amplia participación de todos los actores de la vida polìtica ecuatoriana, que parece estar amenazada por los improcedentes cuestionamientos que el binomio Andrés Arauz y Carlos Rabascal está padeciendo”

Varios expresidentes, senadores, y miembros de organismos internacionales de América Latina, han expresado su profunda preocupación por los reiterados obstáculos para inscribir la candidatura del binomio de la alianza “UNES” y exigen de la manera más inmediata, se garantice la participación de todas las opciones políticas, para así garantizar una democracia real.

Por otra parte el binomio de UNES (listas 1-5) Andrés Arauz y Carlos Rabascall, interpuso una queja ante el Comité del Pacto de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas y solicitó medidas provisionales, de acuerdo a la información que aparece en el portal digital NODAL https://www.nodal.am/2020/11/ecuador-el-partido-correista-acude-a-la-onu-por-la-inscripcion-de-su-candidatura/

El Tribunal Contencioso Electoral, el día 29 de noviembre del 2020 resolvió devolver al CNE, el caso, para que este organismo resuelva la impugnación que presentó el ciudadano Arboleda. De acuerdo a juristas que se ha consultado, este proceso puede continuar hasta mediados de diciembre.

En este escenario legal y político, varias son las acciones que debería desarrollar el bloque popular que apoya al binomio Arauz-Rabascall, en coordinación con la dirección de manera inmediata y en todo el país:

  • Fortalecer el apoyo formal de las organizaciones sociales a la opción que plantea el progresismo, con manifiestos, pronunciamientos y exhortos al Consejo Nacional Electoral (CNE) y al Tribunal Contencioso Electoral (TCE) a respetar la democracia e inscribir, de manera inmediata, al binomio de la esperanza.
  • Acompañar en las calles la resistencia organizada para defender los derechos de participación de todos los actores políticos y la del binomio de la esperanza, como alternativa de una democracia plena.
  • No disminuir la alegría, coraje y moral de quienes comparten ideales de una patria nueva, de más oportunidades, con justicia social y equidad y que han puesto su mirada en Arauz y Rabascall, como presidente y vicepresidente del Ecuador.

Está claro que en democracia, se presentan candidatos y el pueblo decide, en dictadura se imponen candidatos y esto es lo que se percibe, cuando autoridades, agenciosos abogados y mensajeros de la oligarquía, recurren a toda forma de acciones legales y mediáticas para proscribir una opción electoral que de acuerdo a la opinión de encuestas serias, está en primer lugar de preferencia e intenciones del voto y se ha conectado con el pueblo para recuperar la patria.

Autor: Jorge Cáceres E.

#ArtículoBananero|Arauz/Rabascall: “condenados a vencer” Por Luis A. Castillo

Hay la gran posibilidad de que el próximo presidente y vicepresidente de la República podrían ser el binomio Andrés Arauz y Carlos Rabascall. Las encuestadoras son inequívocas al dar a Arauz un amplio margen en la lid electoral. Sin embargo, en un país sin institucionalidad confiable, sin garantías procesales y sin un Código de la Democracia que se respete, la esperanza pronto se desvanece al darse uno cuenta de que, a partir de la traición de Moreno, toda triquiñuela es posible si se trata de contener el regreso de la Revolución Ciudadana. No se necesita ser elegido para gobernar o para imponer un plan de gobierno por el cual la voluntad popular no dio su aval. 

En medio de esta incertidumbre, bien sabemos que las elecciones de febrero serán tan definitorias como las del 2006. Será el regreso a la partidocracia, tal cual lo estamos viviendo con este régimen dictatorial, si se elige a Guillermo Lasso. O será el regreso de la Revolución Ciudadana, para reconstruir, para crear empleo, para continuar con los aciertos, si se elige a Andrés Arauz. Vale resaltar que no solo se trata de recuperar la economía y su elemento dinamizador, el Estado, sino de salvar vidas. Si algo se aprendió de la pandemia fue que sin un sistema de Salud público,  accesible y abastecido, nuestras vidas corren peligro. Y en un escenario post pandemia, tener a un presidente enemigo de lo público, no nos conviene. 

Con Lasso se seguiría el mismo rumbo a la pobreza que se vivió antes del 2006. Se impondría un gobierno aún más neoliberal. Se llevaría a cabo la privatización de los bienes del Estado: el IESS, la Salud, la Educación. Seguida por la reducción de impuestos para las élites, por la desregulación en beneficio de los opulentos para el efecto de incrementar el acaparamiento masivo de la riqueza. También se proseguiría con el agresivo achicamiento del Estado, con la  precarización de los derechos laborales y con la consiguiente reducción de los servicios públicos. La meta final, en suma, es dejar que la mano invisible del mercado opere sin contrapeso alguno. 

Es un cuento recurrente. El modelo neoliberal no ha cumplido con las promesas de reducir la pobreza y de ampliar libertades. Solo ha logrado indolente pauperización. Y cuando les es necesario, operan la cruenta represión política. Aún recordamos que Moreno, distraído por la novelería de sonar progresista, pomposamente anunció la improvisada fórmula: “gobernar con la derecha y repartir con la izquierda”. ¿En qué terminó? ¡Nada! Nada para el beneficio del pueblo y todo muy bien para el de los ricos! 

Ya vemos en las calles ecuatorianas a gente pidiendo ayuda. Cuerpos deambulan con hambre, ya sin Patria. Un niño vende limones en la esquina, su madre amamanta angustia a su bebé. Es una patria de desposeídos. Más claro, después de la demagogia: la política económica de Moreno, Lasso y Nebot ni fueron productivas ni repartieron. Lo que sí se repartió fueron los hospitales, ahora conocido como la más deshumanizada y escandalosa corrupción. Pronto se querrá que sea olvidada, que quede en la impunidad. Esto es, solo hasta que regrese la Revolución Ciudadana en la presencia de Andrés Arauz y Carlos Rabascall, y poner fin a la estafa. 

Arauz y Rabascall son  la continuación de los diez años, llenos de logros materiales y de concientización social, de amor propio, de auto estima. Se lograron resultados positivos en inclusión ciudadana y que, por tanto, posicionó a Ecuador como referente internacional. Se priorizó al ser humano sobre el capital. Se optó por la opción preferencial por los más pobres, postergados y desvalidos. En cada necesidad se afirmó la vida. Se fortaleció al Estado como ente regulador y distribuidor de la riqueza nacional, sea por el incremento de impuestos progresivos, el que más tiene más paga, o sea por la entrega de servicio público, digno y de mejor calidad. Se priorizó la Educación, se amplió y se repotenció la Salud pública y universal. Se vivió el mejoramiento en la calidad de vida, e irreversiblemente se empoderó a la ciudadanía. Palpó en cuerpo y alma que sí es posible vivir más dignamente.

He ahí el panorama a elegir: a un Lasso, viejo representante de la banca y de los poderes fácticos, o a Arauz, joven, conocedor de lo que hay que hacer para seguir el camino hacia la ansiada justicia social.

Luis Alfredo Castillo

Articulista

Prensa República Del Banano