Presidente compara la situación del país con las de familias ecuatorianas que perderían la mitad de sus ingresos para vivir

Vía cadena nacional, el presidente, V.d  Moreno comunicó que la realidad del país ‘‘es la de una familia que perdería la mitad de lo que gana’’. Esto aludiendo a los artículos de las últimas leyes aprobadas, verbigracia la Ley Humanitaria, que colocan al empleado ecuatoriano en una precaria situación donde las condiciones para trabajar, afirman expertos, son iguales a las condiciones de hace cien años atrás, pues la vida del trabajador y la de su familia dependen únicamente de que tan flexible y tolerante sea su moral,  frente lo que mande su patrón. Esto tras anunciar que 150 mil conciudadanos ya han sido despedidos. 

Al parecer, la corrompida ‘‘ley natural’’ no solo justifica las acciones del gobierno, sino que atribuye al primer mandatario y al empleador o patrón el semblante de un hombre caritativo.  Para Enrique Ayala Mora, historiador y catedrático ecuatoriano, cuenta que el vencedor tenía sobre los vencidos la de matarlos, pero en vez de quitarles la vida a los prisioneros les cargaba de cadenas y les hacía sus esclavos; era un hombre caritativo. Luego la esclavitud nació de la misericordia. 

Decenios más adelante, los que hoy pueden llamarse abuelos y bisabuelos, se las vieron con los mismos patrones; en el campo el hacendado o patrón tenía el derecho natural de la tierra donde los peones la trabajaban duramente, cargados de pala y herramientas pesadas, bajo el sol y bajo la lluvia por un salario que en la mano no se veía. El punto es, que cuando sucedieron las reformas agrarias, los pobres hombres tuvieron que vender todo lo cuantificable y endeudarse con instituciones financieras y más trabajo para comprar al patrón una chacra de tierra, que bien sino era la mejor servía para asentar una casa y un cultivo. Por último, mientras iba desapareciendo la hacienda y nos acercamos a los años 2000, los padres de nuestros padres seguían laborando ‘‘gratis’’ y obligadamente la tierra del patrón por deudas, centavos, o la simple costumbre de servir por miedo, pues el patrón, como vencedor, tenía el derecho de castigar y explotar hasta la muerte al que no nació siendo amo, ni con amparo de igual en la ley. 

Mientras dura la pandemia, el Estado, la divina providencia y los canales de información oficiales mantendrán guerra contra un enemigo invisible. Solo así se justifica la ‘‘ley natural’’ que impone a los vencidos la solidaridad; hija de la misericordia ¿para volver a estar a merced de un vencedor inicuo, con fama de empleador, tirano y diablo! 

Fuente: Secretaría Nacional del Ecuador