#VideoBananero| ¿Podrán dormir los traicioneros?

Es curioso y aleccionador ver con desaire el descarrilamiento de los que antes resplandecían como personajes políticos: tanto por su acertado desempeño como por su potencial de contribuir en la construcción de una sociedad de igualdad de condiciones. Hoy, después de la traición, aparatosamente resurgen de vez en cuando en las redes sociales, haciendo sus ralos y tinosos comentarios. Los muy sabidos sacan la mano desde su tumba, como si quisiesen tantear si el agua está tibia, solo para sondear si se les da vida. Si por ahí, por algún milagro de directa intervención divina, escuchasen  el clamor de un “regrese señor ministro, regrese señor alcalde, regrese señora asambleísta”, prestos se presentarían como los salvadores. 

Su audacia calculada choca contra el virulento desprecio de los internautas. Caen sobre sus nombres repudiados los justos reclamos. Se les encara los actos de su traición. Se les imputa, sin reserva de protocolo alguno, el desaire causado por su ambición. Ellos, sin remordimiento, obedecían a los intereses personales y al de los glotones de la oligarquía, cuyo hechizo dulcificó su apetito por el poder. Entonces, por las treinta monedas, vociferaban contra el líder que los sacó del anonimato. Hoy los ingratos nuevamente se ven forzados a escabullirse. Mañana se verán reencarnados luciendo otras camisetas, pues la coyuntura, con paciencia, dictará, se dirían así mismo.

Se ven más obligados por su ego sediento de estar en el imaginario popular, que por su “sincera preocupación” por tal o cual política de Estado, sea por la escandalosa amoral entrega que sufrió Julian Assange, sea por el sendero equivocado en que va la provisión de educación escolar, sea por la política económica que se hinca ante la sumisión al FMI y su respectiva regresión de derechos sociales.

¿Será este el futuro que le espera a Lenin Moreno? ¿Será que, como el comportamiento de los arrepentidos, se lo escuche con repudio y agite la indignación? El traicionero, antes de causar el daño, ya se anticipa en cómo terminará sepultándose así mismo. Es por eso que él, muerto en vida, vive su vida con la duplicidad imperativa. 

Duplicidad primera: fingiendo desdén por el poder; declarando que el régimen anterior fue corrupto, menos él, (él como vicepresidente y como enviado especial en las Naciones Unidas); haciendo derroche de su humildad con su arroz con huevo hace pantomima de la austeridad; haciendo gala de su ignorancia, tanto por importarle un bledo el país, o tanto por su versión ‘revolucionaria’ de su incontrovertible “no sé “. Duplicidad segunda: puliendo su arribismo social; comiendo desayuno de langosta; exhibiendo una vida de lujo, producto de tres sueldos o financiado por las  oscuras empresas offshore (INA Investment Corporation), fruto del alegado laberinto de corrupción. Uno estima los pasos de su mente ligada a su infatuación que lo proyecta ya gozando de las suntuosas adquisiciones imaginadas. Y, como todo termina, todo se descubre, siendo testigo de la cosecha de su “obra” y de su propia deshonra.

El hecho de que el revolucionario que prometió lealtad, que apretó manos plasmando su sinceridad, que alentó a boca llena a profundizar la revolución, que haya conquistado la confianza y esperanza nacional y haya encarnado la traición, parece una pesadilla narrada desde el noveno círculo del infierno, el inmenso lago de hielo. Dante pensó en ellos y les guardó ese insólito refugio para los traidores. Su traición fue premeditada, se enamoró de su ambición, le dio un beso de judas a la Patria y mintió y atropelló todo cuerpo humano que se le interpusiera en su conjura. ¿Podrán dormir los traicioneros?
Luis Alfredo Castillo 
Prensa República Del Banano
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Moreno luego de denigrar a deportistas por falta de medallas, hoy los felicita.

El presidente Lenín Moreno destacó este sábado la mentalidad que tuvo la selección nacional sub’20 para derrotar 2-1 en la ronda de cuartos de final a Estados Unidos y clasificarse a la semifinal contra Corea del Sur o Senegal por el Mundial de Polonia.

El mandatario, que suele comentar los triunfos deportivos de su país en redes sociales, dijo estar orgulloso de los jóvenes jugadores del combinado nacional, el único equipo suramericano que permanece con vida en el Mundial de Polonia.

«¡Qué orgullo nuestros muchachos! ¡Grandes en mentalidad y entrega! Así es el Ecuador que viene. ¡Vamos juntos por el futuro!», señaló Moreno en su cuenta de Twitter, con lo que se sumó al festejo generalizado que desató la actuación del equipo nacional juvenil.

En bares, restaurantes, plazas, calles y en muchos hogares del país, los aficionados festejaron a rabiar el triunfo de la «Tri», la selección nacional que es también campeona suramericana.

La victoria de la selección y su clasificación es uno de los puntos altos que el deporte ecuatoriano ha alcanzado en los últimos días y que se desbordó hace una semana con el triunfo del ciclista Richard Carapaz en el Giro de Italia, en la que se quedó con la camiseta rosada y emuló a su colega colombiano Nairo Quintana (2014).

La afición ecuatoriana, movida por el triunfo tricolor en Polonia, espera que la Sub’20 avance aún más y ya no son pocos los que piensan o sueñan en el título, cobijados también por la buena racha de otros deportistas ecuatorianos en el exterior.

Justamente, la atleta Glenda Morejón, de 20 años, casi al momento en que se conocía de la victoria de la «Tri», encendía las redes con su triunfo en el Gran Premio Internacional de Marcha Cantones de La Coruña (España), en la especialidad de 20 kilómetros.

El Comité Olímpico Ecuatoriano (COE) destacó en su perfil de Twitter el tiempo de Morejón, que además ha roto varias marcas suramericanas.

«Glenda Morejón se impone en los 20 km del Gran Premio Internacional de Marcha Cantones de La Coruña con tiempo 1:25:30 y rompe récords Sudamericanos de 5 km 10 km 20 km Junior, U23 y adultos», señaló.

También destacó las primeras declaraciones de la atleta ecuatoriana que piensa lograr una medalla olímpica como la que obtuvo Jefferson Pérez, la de oro, en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 y de plata en Pekín en el año 2008.

«Estoy muy feliz porque los sueños sí se cumplen… Mi sueño es estar en Tokio 2020 y si Dios lo permite llevar una medalla a mi país», dijo Morejón en las declaraciones reproducidas por el COE.

El presidente Moreno también destacó la obtención de la medalla de oro de la atleta y dijo que todo el país estaba con ella.

EFE

Solo el 25% de ecuatorianos confian en el Gobierno, CNE y Asamblea

La Corporación Latinobarómetro recoge estas cifras en un informe realizado en 2018

El gobierno del presidente Lenín Moreno continúa a la baja en cuanto a confianza y aceptación ciudadana. Según datos presentados por la Corporación Latinobarómetro solamente el 25% de los encuestados confían en el Gobierno, las instituciones electorales y la Asamblea Nacional. El poder judicial y los partidos políticos reflejan los datos más bajos en los niveles de confianza con el 23% y el 18% respectivamente.

El informe 2018 de la Corporación Latinobarómetro presenta cifras negativas respecto a la confianza de los ecuatorianos en algunas instituciones del Estado. El indicador de confianza fue medido en 8 instituciones estatales y solamente en 3 (Iglesia, Fuerzas Armadas y Policía Nacional) se alcanzan porcentajes superiores al 45% en el nivel de confianza.
Las cifras negativas se presentan de la siguiente forma: La confianza en la institución electoral registra un 25%, en el poder judicial un 23%, en el gobierno un 25%, en el parlamento un 25% y en los partidos políticos un 18%.
La legisladora Lexi Loor recoge estos datos argumentando que son resultado  del “atropello a los derechos humanos y la persecución” del actual gobierno.
El estudio de Latinobarómetro refleja lo que otras consultoras, como Perfiles de Opinión, ya han demostrado y es que el presidente Lenín Moreno sigue perdiendo la aprobación de su gestión. Según la última encuesta realizada a 918 personas mayores de 18 años de edad se reveló que un 0.9%  de los entrevistados calificó la gestión de Moreno como muy buena, el 23.28% como aceptable, el 46.94% como mala y  el 24.74% como muy mala.
FUENTE: Corporación Latinobarómetro, Perfiles de Opinión, EcuadorInmediato

 

#ArticuloBananero| Richard Carapaz y el político rapaz

Alabar para atacar, o atacar para alabar: la estrategia que sintetiza el cinismo que hoy se desparrama en la arena política, liderada por Lenín Moreno. El Ecuador entero escuchó el tono burlón del presidente cuando cuestionó el desatino de abrir los cinco centros de alto rendimiento para el necesario condicionamiento del deportista ecuatoriano. Y concluyó, el muy cuerdo y sobrio, articulando cada palabra, para dejar sentado su diferencia contra los ‘arrebatos faraónicos’ del correísmo, de que a él simplemente no le gusta apoyar al deportista ecuatoriano porque “nunca ganamos nada”, y que al no ganar nada, “da gana de matarles”.
Pero como aquél que hace mucho y habla poco, Richard Carapaz, no Parapaz, con valores hondamente cimentados, se limitó a circunscribir que su triunfo, primeramente, se lo debía y se lo dedicaba solo a su familia. Él y su bicicleta, él y su bandera, él y su equilibrada hidalguía individual, pero subsumido en el corazón ecuatoriano. Rafael Correa magistralmente fraguó este momento histórico: “Nuestra bandera, Richard, el público italiano, y, al fondo, los restos romanos de la arena de Verona, como milenarios y silenciosos testigos del triunfo ecuatoriano”. 
Pero eso no importa al politiquero rapaz. Dada la coyuntura, es hora del desparpajo, es hora del carnaval arribista de etiqueta morenista. Es hora de olvidar lo dicho y de subirse a la bicicleta de Carapaz para sacar réditos políticos. Incluso se escuchan a iluminados neoliberales de que este triunfo es debido a la no intervención del Estado en asuntos del deporte, porque solo así hace que el esfuerzo individual conquiste nuevos derroteros. Brillante declaración que lleva la consonancia cuántica de que es preferible la inestabilidad laboral, porque de esa manera se sacaría al trabajador de su modorra existencial; o, de que a los jóvenes de esta generación, más se los debería remunerar con salario emocional, porque eso ancla el amor propio y fortalece el espíritu humano.
Richard Carapaz le cerró la boca a Moreno y lo hizo tragar las palabras dichas con desdén, con insensibilidad y con irresponsabilidad. “Señor, haz que mis palabras sean dulces y suaves porque, a lo mejor mañana, tendré que tragármelas”.  Esta certera plegaria de San Francisco de Asís lo alertará a ser responsable con lo que dice, tarea muy difícil de frenar sus onerosas y predecibles evacuaciones. Es una prueba más para ejemplificar que lo que dice, sale del mismo amasijo de mentiras. Tal es la acumulación de mentiras que al comparar el número de falsedades ya van de la mano de su jefe mayor, 
Donald Trump. Es más, negará haberlas dicho, como ya lo ha hecho. 
Y ¿por qué no? Si nadie se inmuta. Nadie lo interpela. La estrategia es que la mentira machacada se filtre en la mente de los desapercibidos y convertirla en apoyo, en logro. Solo faltaría hacer sonar la trompeta para que los medios masivos, lubricados por los incentivos económicos, lo magnifique y saque provecho del sacrificio de otros, tal cual cuando inauguran obras que no son fruto de su gestión. De lo contrario, no tendría nada para justificar los dos años de desgobierno.
Luis Alfredo Castillo 
Prensa República Del Banano

#ArtículoBananero| ¿Podrán dormir los traicioneros?

Es curioso y aleccionador ver con desaire el descarrilamiento de los que antes resplandecían como personajes políticos: tanto por su acertado desempeño como por su potencial de contribuir en la construcción de una sociedad de igualdad de condiciones. Hoy, después de la traición, aparatosamente resurgen de vez en cuando en las redes sociales, haciendo sus ralos y tinosos comentarios. Los muy sabidos sacan la mano desde su tumba, como si quisiesen tantear si el agua está tibia, solo para sondear si se les da vida. Si por ahí, por algún milagro de directa intervención divina, escuchasen  el clamor de un “regrese señor ministro, regrese señor alcalde, regrese señora asambleísta”, prestos se presentarían como los salvadores.
Su audacia calculada choca contra el virulento desprecio de los internautas. Caen sobre sus nombres repudiados los justos reclamos. Se les encara los actos de su traición. Se les imputa, sin reserva de protocolo alguno, el desaire causado por su ambición. Ellos, sin remordimiento, obedecían a los intereses personales y al de los glotones de la oligarquía, cuyo hechizo dulcificó su apetito por el poder. Entonces, por las treinta monedas, vociferaban contra el líder que los sacó del anonimato. Hoy los ingratos nuevamente se ven forzados a escabullirse. Mañana se verán reencarnados luciendo otras camisetas, pues la coyuntura, con paciencia, dictará, se dirían así mismo.
Se ven más obligados por su ego sediento de estar en el imaginario popular, que por su “sincera preocupación” por tal o cual política de Estado, sea por la escandalosa amoral entrega que sufrió Julian Assange, sea por el sendero equivocado en que va la provisión de educación escolar, sea por la política económica que se hinca ante la sumisión al FMI y su respectiva regresión de derechos sociales.
¿Será este el futuro que le espera a Lenin Moreno? ¿Será que, como el comportamiento de los arrepentidos, se lo escuche con repudio y agite la indignación? El traicionero, antes de causar el daño, ya se anticipa en cómo terminará sepultándose así mismo. Es por eso que él, muerto en vida, vive su vida con la duplicidad imperativa.
Duplicidad primera: fingiendo desdén por el poder; declarando que el régimen anterior fue corrupto, menos él, (él como vicepresidente y como enviado especial en las Naciones Unidas); haciendo derroche de su humildad con su arroz con huevo hace pantomima de la austeridad; haciendo gala de su ignorancia, tanto por importarle un bledo el país, o tanto por su versión ‘revolucionaria’ de su incontrovertible “no sé “. Duplicidad segunda: puliendo su arribismo social; comiendo desayuno de langosta; exhibiendo una vida de lujo, producto de tres sueldos o financiado por las  oscuras empresas offshore (INA Investment Corporation), fruto del alegado laberinto de corrupción. Uno estima los pasos de su mente ligada a su infatuación que lo proyecta ya gozando de las suntuosas adquisiciones imaginadas. Y, como todo termina, todo se descubre, siendo testigo de la cosecha de su “obra” y de su propia deshonra.
El hecho de que el revolucionario que prometió lealtad, que apretó manos plasmando su sinceridad, que alentó a boca llena a profundizar la revolución, que haya conquistado la confianza y esperanza nacional y haya encarnado la traición, parece una pesadilla narrada desde el noveno círculo del infierno, el inmenso lago de hielo. Dante pensó en ellos y les guardó ese insólito refugio para los traidores. Su traición fue premeditada, se enamoró de su ambición, le dio un beso de judas a la Patria y mintió y atropelló todo cuerpo humano que se le interpusiera en su conjura. ¿Podrán dormir los traicioneros?

Luis Alfredo Castillo 
Prensa República del Banano

#ArtículoBananero| Hoy el charlatán y el presidente, el príncipe y el estafador son la misma cosa

En antaño las palabras valían oro. El trato se refrendaba con la certeza de un “sí” o de un “no”. El acto quedaba impregnado por la reverencia y por la seguridad que lo acordado se cumplía. La reputación personal y el de la familia se ponía en la mesa. En estos días, en contraste, caemos en cuenta de que lo que antes era sólido, de sustancia probada, hoy, como embrujo, el recuerdo y las palabras se van deshilachando para desvanecerse  en algo sin valía, como lo acabamos de evidenciar en el último Informe a la Nación, en mentiras comprobadas.

Con la proliferación de los medios de comunicación masiva: el telegrama, la radio, el teléfono, el cine, la televisión y ahora las redes sociales, el valor de la palabra empezó a desvanecerse, a debilitarse. El aura de la verdad con que la palabra estaba inyectada pasó a ser socavada por la manipulación de las emociones, y de ahí, la bulla, el sensacionalismo, el protagonismo en el auto engrandecimiento. La forma ganaba terreno al contenido, pues, al final, surtía más ganancia, mayor incidencia en la coyuntura y mayor peso político. Hollywood y la televisión entendieron su importancia y se encargaron de instalar a presidentes. Hoy el charlatán y el presidente, el príncipe y el estafador son la misma cosa. La virtud se estanca en la apariencia para que esta suplante a la palabra de antaño y se presente como la nueva y verdadera voz de la verdad. Los miedos de comunicación, como los llamaría Eduardo Galeano, habían ganado la batalla. Se ufanaban por ser medios “libres e independientes”. 

En consecuencia entrevemos por la rendija de la nueva práctica, de que el silencio, vestido de complicidad se repliega ociosamente. La censura previa se impone como juez; el bloqueo mediático funge, con caras y apellidos conocidos, como capataz, y ambos, determinan y regulan lo que se informa: si la noticia es de complacencia y de fabricado alago hacia el gobierno, la magnifican en la página frontal. Incluso, se prestan para camuflar la mentira, borrando los logotipos del gobierno anterior por el del actual y conchudos reportan anticipadas inauguraciones para la foto de obras que no son obras de los que posan. Así mismo, si la noticia no es del agrado del gobierno, la silencian y no la enfocan: ya sea porque desvisten la mentira, ya sea porque en ella denuncian la inoperancia, la corrupción, el reparto. 

En esta coyuntura política, producto del gran engaño, el gobierno y los medios de comunicación entendieron de que es más eficaz coludir para ocultar, porque rinde mayor rédito. Entendieron que es mejor desviar la atención con espanta pájaros, para luego lanzar al unísono e intercalar una y otra cortina de humo y…  dejar que la imaginación inducida se trepe en la conjetura “del por ahí me lo dijeron” o del morbo, pero ajenos a evidencias concretas como las del asambleísta Ronny Aleaga. 

Entretanto, la burla y el engaño siguen orondos. Sin embargo, ya nos damos cuenta de que los charlatanes, esos payasos de la desinformación, que con aire socarrón y entontecedor, al final, restan. Sus bufonerías causan una desazón de malestar en un territorio de nadie. Se los rechaza por ser cómplices y vulgares, por insultar a la inteligencia colectiva. El silencio o la complicidad alimenta la corrupción y esta, en cambio, se nutre de los presupuestos de publicidad seleccionada para ellos, a cambio de su silencio. Se les paga del erario nacional para que callen, o si hablan, que hablen regidos al guión que finalmente los lleva a desembocar en que la “culpa es de Correa”. Es un pacto amancebado, como si los medios hubiesen dicho al gobierno de Moreno: mientras seamos compensados con “oro y moro”, con pautas publicitarias y poder político, ustedes hagan lo que quieran, nosotros los protegeremos apagando la palabra.

Luis Alfredo Castillo
República del BananoCarondelet - Republica del Banano

Google coloca al Presidente Moreno como el “traidor Latinoamericano”

#FlashBananero| Hasta el grande de los buscadores en internet, ha confirmado lo antedicho. Si se coloca en buscar: El traidor latinoamericano, sale toda la información del presidente Lenin Moreno. Noticia difundida por los INAPAPERS.

#ArticuloBananero| El monumento a la demagogia

Si nos dejáramos convencer por el discurso grandilocuente del Presidente de la República, nos llevaría a un país de prosperidad inigualable, pero inexplicablemente poblado de ingratos, tanto que tiene que ser reguardado detrás de un ambiente acordonado y belicoso: de gas lacrimógeno, de gritos de repudio que llevan el eco: “Lenín corrupto y traidor”; de patadas a la cara, con bandera en mano; de mallas de acero; de perros de colmillo filoso y de caballos asustados, presenciando el descontento.
Entonces, ¿cómo es que más del 84 % de la ciudadanía no le cree en su palabra, ni aprueba la forma de cómo está gobernando? ¿Tanta será nuestra ingratitud?  Porque de ser verdadero lo que pintó: Ecuador sería un país en donde la oportunidad, el desarrollo y la prosperidad llegaría a todos, más aún, a los más necesitados, (eso sí, lo repitió sin convencer,  después de cada declaración de política económica) a pesar que, según él, el régimen anterior “se lo llevó todo”. O hay otra realidad muy diferente detrás de las palabras fantasiosas, listas para ser monumento a la demagogia. Es decir, es el ruido de un cuento de mercader barato, vendedor de trapacerías, quien anunciaba un país en venta. Ese mundo de maravilla, no existe en Ecuador. 


Porque al ver su recorrido, los últimos dos años nos permite presenciar que para ejercer con visión y eficacia el encargo presidencial no necesariamente estriba en solo el deseo de ser mandatario, pero sí en el  conocimiento concreto de cómo materializar las aspiraciones de los mandantes. Uno se pregunta, ante tanta mentira, qué ha realizado de las obras prometidas: las 325 mil casas, los 250 mil empleos por año, solo por reclamar dos. No hay obra que acompañe su discurso. Al parecer, en eso quedará: en discurso. Ya perdió credibilidad. Para recuperarla tendrá que abrir la cuenta de INA Corporation Investment. Así de simple y claro. De lo contrario su tatuaje de corrupto seguirá su presencia. Vean ustedes la diferencia cuando Rafael Correa salió de la Asamblea Nacional y quedó en el imaginario ciudadano la buena obra. Porque de eso se trata: hacer obras para el bien colectivo.

Ahora, si nos valemos de la referencia bíblica de que “al hombre lo conocerás por sus obras, por sus frutos”, entonces estamos frente a un encadenamiento de desaciertos de un entrometido que en vez de procurar una sociedad de bienestar ha sembrado el desconcierto, la desesperanza. Un entrometido embustero que engañó con su apariencia de ser auténtico, sincero, amigo de la verdad. En vez, tenemos a un lobo vestido de abuelita, de lengua meliflua, listo para engañar a Caperucita. 

Los hechos hablan por sí solos. Así, campante, la mediocridad y mala fe conjugadas en un ser humano con poder se vuelve oneroso.

El deseo de que el Ecuador discurra procurando el bienestar colectivo dentro de un marco institucional, regido en un Estado de Derecho, hoy está más lejos que nunca. En efecto, al ser testigo del vídeo difundido en las redes sociales sobre el linchamiento contra Vinicio Alvarado y su hermano por un tipejo innombrable, se colige que hemos regresado a tierra de nadie, en donde el más salvaje, el más necio, el más afrentoso hace justicia de la forma como su antojo le dicte. Solo hay que ligeramente testimoniar los casos de fiscal de 10/20, Contralor auto nombrado y de ciudadanos que  han sido desamparados por el Estado como son los linchamientos de Posorja, de Ibarra, de Ambato, de los asesinatos en las cárceles.

No podría ser de otra manera, si vemos a los guardianes de la institucionalidad democrática burlarse de las normas, prorrogando su estadía de funcionarios hasta que ellos, a su antojo, den paso a posicionar a los elegidos por la ciudadanía. No ha habido norma que han respetado. Si ellos no acatan la ley, entonces, nadie lo hará y cada cual creará su perspectiva con su verdad relativa y hará justicia a su manera.
Luis Alfredo Castillo 
Prensa República Del Banano

#CaricaturaBananera| “Temblor y la respuesta cuántica”

Compartimos con ustedes la caricatura digital de Amazonas, titulada: “Temblor y la respuesta cuántica”.

Juan Chavez empleado de Moreno en Presidencia, continúa censurando República del Banano

Comunicamos a nuestros lectores que nuestro sitio web continúa siendo atacado por los empleados de la Presidencia de la República de Lenin Moreno. No les es suficiente con haber suspendido nuestra cuenta, abusando de las reglas del DMCA, sino que ahora, lo quieren hacer con nuestro sitio web. Ponemos en conocimiento a nivel internacional que el gobierno dictatorial de Lenin Moreno esta callando a los medios alternativos y comunitarios a toda costa, para que los actos de corrupción de los cuales han sido denunciados como los INApapers, queden en la impunidad.

Presidencia de Lenin Moreno intenta utilizar DMCA pra coartar libertad de expresión en Ecuador