#ArtículoBananero| “El pecado de ser mujer correísta” por Ana M. Pereira

El pecado de ser mujer correísta

Si ser correísta es un crimen y ser mujer es un pecado, ¿qué será ser una mujer correísta, particularmente ahora con la amenaza lanzada por el Secretario de la Presidencia?

Cuando en el plan internacional se congratulan a las ocho liderezas que mejor han manejado la pandemia en sus respectivos países, en Ecuador, 4Pelagatos denigra a la mujer preparada que ha tratado de servir a su patria y defender la Democracia. En vez de resaltar todo lo positivo de su compatriota, este innombrable ‘periodista’, que más huele a pauta que a contenido, mancha la honra de la asambleísta Aguiñaga maléficamente, por si acaso a alguien se le ocurra tenerla en cuenta y darle el voto, en caso de que se postule para la Presidencia. 

¿Les parece apropiado y decente que se use la imagen del acordeón con referencia a la mujer? Sor Juana Inés De la Cruz, sigue siendo vigente en América Latina : “ Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis …” ¡Todavía queda, culturalmente, mucho por aprender… !

¡Qué lástima que no reconozca este señor la tarea que haya tenido que sobrellevar una mujer para que llegue y se mantenga en tan altas esferas políticas! Es obvio que la simple idea de que se postule, que posiblemente lo represente como su Presidenta lo aterra! Por eso ataca su femenidad, cuestiona sus valores políticos y la deshonra profesionalmente. Ella y todas otras mujeres, que han defendido el proyecto de la Revolución Ciudadana, no necesitan ser defendidas. No han cambiado de camiseta, se han mantenido firmes en su convicción y fieles servidoras públicas.

El hombre ecuatoriano que yo conozco exigiría que a sus hijas, hermanas, esposas y madres se les refiriera con respeto y dignidad. Lo que acabo de leer en este desatinado, anacrónico y denigrante artículo de opinión patriarcal, además de un rencor y odio a Rafael Correa por sus logros, es como un celo enfermizo del enamorado machista que no soporta ver a otro varón ser sostenido por un equipo de inteligentes y atractivas mujeres competentes y conocedoras en su campo.  

No me sorprende que el indolente haya utilizado la palabra sumisión ya que esa es su noción de lo que “la buena mujer” debería ser. Recalca la palabra sumisión como si la persona en cuestión estuviera prostituyéndose para lograr algo a cambio, algo que le sería más importante que su propia dignidad. Toda esta maldad, dice mucho más de la inmundicia del periodista que de la “difamación” que pretende propagar sobre la abogada Marcela Aguiñaga, correísta fiel a sus principios, digna de ser emulada. Espero que su intento de socavar a la mujer en la política no “le salga el tiro por la culata”. Señores 4Pelagatos,¡ respeten a la mujer!

Ana María Pereira-Castillo 

Articulista

Prensa República Del Banano