#ArtículoBananero| Con Arauz la confianza está en camino… y sufren Por Luis A. Castillo


Bolivia ha recuperado su democracia. Es un hecho incontrovertible, como incontrovertible es la forma contundente que la voluntad popular afianzó su decisión. Habrán diversas lecturas sobre las razones por el triunfo, pero lo que queda categóricamente en concreto es que la sede del poder político es el pueblo. El pueblo como el conjunto de sectores irredentos que saben que solo unidos podrán reivindicar sus derechos. Es al mismo tiempo un triunfo y una lección de dignidad. Un triunfo con resonancia directa con Ecuador, pues ya estamos en camino, el próximo febrero de 2021 también tendremos un nuevo presidente, después de tanto innecesario contratiempo.

Todo apunta a que pronto se recuperará la confianza y se la delegará al binomio Arauz/Rabascall. El aval político se apalanca en el hecho de que la Revolución Ciudadana, liderada por Rafael Correa, por 10 años, cumplió exitosamente con el Programa de Gobierno. El despliegue de la obra concreta, a nivel nacional, fortaleció la confianza, la toma de conciencia y amplió el horizonte del imaginario social. Los adherentes aprendieron a confiar. Más que nada, saben de que unidos son un imparable torrente, como la cadena de triunfos electorales. Saben que con Andrés Arauz lo que se promete para el beneficio de las mayorías, se cumplirá.

Lejos han quedado los intentos deshonrosos por querer hacer desaparecer al correísmo. La ciudadanía ya no come cuento. Ha quedado al desnudo la matriz de la patraña. Hoy se sabe quiénes han sido los verdaderos corruptos. Resulta que los politiqueros culpan de demagogos a los verdaderos transformadores, los demagogos culpan a los que cumplieron con su palabra, los ladrones y corruptos culpan a los honestos. ¿Y los ‘periodistas’ atrasapueblo?, ya no pueden vivir de las mentiras vertidas de sofismas, tampoco tienen la credibilidad de armar “investigaciones” a la carta. Por boca de ellos mismo, sabemos que la cancerosa pauta se pliega y entalla la audacia de la patraña. Los corruptos han proyectado en el otro sus propias miserias para sacudirse de ellas. El tiempo ha dado evidencia de que han sido despropósitos infructuosos. Rafael Correa nos lo advirtió.

Y el tiempo le ha dado la razón, a plena vista y paciencia de la ciudadanía. No hubo restricción alguna en vociferar de que él había cometido el robo más grande de la historia. Hacían capillos en su imaginación de los elásticos miles de millones de dólares. Al final, después de hurgar sus cuentas, poniendo a disposición todo el aparataje del Estado, después de tres años y medio, solo resplandece su rectitud incorruptible. A plena vista y paciencia, el expresidente vive de su trabajo, como cualquier otro ciudadano. Eso sí, el enemigo, inadvertidamente, ha hecho que su prestigio haya aumentado. Su vocación de servicio y su perseverancia ha sido inquebrantable. Su honestidad ha hecho que sus enemigos sufran. Y sufren.

Y sufren porque Arauz llegará a superar en acción y reflexión a Rafael Correa. Es la ley de la vida. Se trata del impostergable e ineludible acto pedagógico: el conocimiento que va del padre al hijo, del maestro al estudiante, para luego tomar la posta de nuestro progresismo ecuatoriano. Sufren porque Arauz convoca y conecta con la gente y se siente representada. Sufren porque Arauz es hijo de la Revolución Ciudadana y es el paso adelante.

Luis Alfredo Castillo

Articulista

Prensa República Del Banano

#ArtículoBananero| “No le veo carisma a Arauz” Por Ana M. Pereira-Castillo

Palabras intercambiadas entre amigas, sin nunca haberlo verdaderamente escuchado y mucho menos analizado, juzgado por una apariencia que es sumamente subjetiva, sin que se le haya prestado atención a lo que expone. ¿De qué sirve el carisma y la apariencia, si no hay substancia ni entrega? Ya es tiempo de dejar en el desempleo a los sofistas, ya que los demagogos han poblado la Historia de Latinoamérica sin beneficiar al pueblo. Estamos siendo testigos y observando la plasticidad política en el continente, al punto de desperdiciarse miles de dólares en pelo y maquillaje para que a un presidente se lo vea joven, energético y carismático, pero sin lugar a duda, tan vacío como los concursos de belleza que lideró.

En un momento u otro, nos hemos dejado llevar por un caparazón, más aún si acompañado de gran labia. La substancia de cada uno debería de ser escuchada y observada, investigada y analizada, particularmente si se trata de escoger a esa persona para que nos represente. ¿Cómo sabemos si alguien es competente si cuando lo que expone nos es desconocido? ¿Por lo lindo que habla aunque no comprendamos lo que dice? ¿Por lo convincente que suena o lo atractivo que se lo vea?

El carisma y la apariencia física son subjetivas, y aun que se las puedan considerar deseables, representan atributos de importancia ínfima, particularmente en comparación con los logros desesperadamente necesarios; logros para recuperar la dignidad de un país, la institucionalidad del Estado, la seguridad nacional, y lanzar una economía sostenible con viabilidad segura y sólidos sistemas de salud y de educación.

Es hora de que se aproveche constructivamente la moderna tecnología, y se empiece a averiguar qué mismo promete cada binomio, y cómo lograrán responder a las necesidades que azotan a la mayor parte del pueblo. Es hora de que investiguen quiénes son, qué competencias tienen, y cuáles han sido sus experiencias, a fin de llegar a la conclusión de que se merecen el voto de cada ciudadano. Es hora de analizar sus políticas de Estado y de comparar con las que han tenido. Es hora de ser ciudadanos maduros, conocedores de su propia Historia, críticos de hechos en vez de ser voceros de maldad y negatividad desprovista de cualquier base real. Es hora de mirar más allá del semblante, de la apariencia física, de la forma, y buscar substancia, competencia, dedicación y servicio a la Patria.

Andrés Arauz es un joven quiteño, políglota, brillante profesional especializado en la economía del desarrollo, producto de una educación nacional e internacional, y un prometedor estadista. Tanto en sus informes como Ministro de Desarrollo Humano como en sus entrevistas con la prensa, desde que declaró su candidatura a la Presidencia, se percibe en él un conocimiento profundo de la política y economía nacional, y un implementador pragmático de soluciones inmediatas y a largo plazo. Un patriota armado de hechos, estadísticas y soluciones, capaz de dialogar con cualquiera sin tener que elevar su voz, ni temer expansion de su respuesta a las preguntas hechas, algunas con arrogancia y muchísima falsedad. Su sereno carácter serrano no esconde su entusiasmo por recuperar lo perdido con este gobierno, y su ansiedad en querer servir, es palpable. Se lo ve comprometido con una ardua tarea, competente y determinado a ganar para poder implementar soluciones con experiencia y seriedad, un hombre capaz de cumplir a cabalidad la responsabilidad que se le entregue.

Ahora más que nunca, hay un sin número de fuentes fidedignas que nos permiten observar y llegar a nuestras propias conclusiones sin dejarnos llevar por las opiniones ajenas. Informarnos antes de votar es nuestro deber. Seguir activos después de las elecciones es nuestra obligación. La democracia es un sistema que requiere que sus ciudadanos participen y se comprometan, ya sea en apoyo al gobierno elegido por el pueblo o en rechazo por incumplimiento con lo prometido en campaña. Cualquiera que sea el binomio al que se le confíe el voto, se lo debe hacer convencidos de que son competentes, que tengan políticas de Estado que redistribuyan la riqueza, que tomen decisiones optando por el bienestar del ser humano y del planeta en vez del capital. Se necesitan a visionarios con metas para el país, firmes en defender su soberanía, íntegros en su accionar y sobretodo, que se puedan identificar con sus compatriotas sin anhelar adoptar otra identidad ajena.

Ana María Pereira-Castillo

Articulista

Prensa República Del Banano

#ArtículoBananero| El mundo del “cuántico” Por Luis A. Castillo

“La mala prensa es mortal para la democracia cuando calla, miente o halaga”… “Una fiscal o una jueza que obedece a intereses políticos puede destruir un Estado de Derecho”… “Un presidente que no cumple con el Plan de Gobierno se burla de la voluntad popular e inaugura el desgobierno”… El humano, por lo general, cuando escucha estos juicios de valor solo logra entenderlos cuando se los instrumenta y se los vive. Es ahí cuando ya es tarde para remediar la tragedia.

Tragedia porque empieza con afecto, con convicción, con esperanza para después, ante la indignación, la trama se desdobla en decepción, en farsa, en retroceso y en muerte. Es ahí cuando nos ponemos a reflexionar en el por qué caímos en el encanto para terminar en la desilusión de imprevistos o de contradicciones bárbaras.

De una realidad política en la que imperaba la continuidad, la estabilidad democrática (2007-2017), en la que se planeaba la ruta de desarrollo, en la que la seguridad laboral era prioridad, hemos pasado a la discontinuidad, al mundo del régimen caótico, de la política de lo incierto, de lo que va contra la norma, contra el sentido común y de predicar ‘verdades’ insostenibles.

Entonces, ¿quién nos gobierna? Quisiera entender lo que cavila por la mente de Moreno. Porque al parecer el hombre hace lo que piensa. ¿Por qué será que para referirse a Moreno, la gente lo llama: “el cuántico”?

Según expertos de la mecánica cuántica, para hacernos entender tal realidad, nos pintan una realidad radicalmente diferente a la nuestra. Es un mundo donde se desvanece la certidumbre del ser y del no ser de las cosas para volverse posibilidad. Aquí la ley de la naturaleza como la conocemos, no existe. Allí, en lo infinitesimal, el  capricho es espontáneo.

Aterrizándolo, “a nivel macro”, como un remedo al mundo político de Moreno, ya sabemos que cuando dice no paquetazos, los paquetazos aparecen; cuando aseguraba de que Assange no sería entregado, lo entregó y lo sentenció a su muerte lenta a la cárcel perpetua; cuando prometió empleo, despidió a cientos de miles de empleados públicos; cuando nos pidió el voto, nos traicionó; cuando habla de libertad de expresión, la clausuró… y de ahí al anuncio tras anuncio, anuncio de proyectos como el del Tren Playero, Mundial 2030… pronto se convierten en quimeras preñadas de mentiras. Y la lista sigue: reparto de hospitales, robo; compra de votos, robo; bolsas de cadáveres, robo; carnets de discapacidad, robo, destrucción de la gestión pública, robo; fraude electoral con el fin de posicionar a otro candidato para así procurar impunidad, robo; maquillaje de estadísticas para no visibilizar la fea realidad, robo. Es decir, Ecuador, el de los cuatro mundos, es el “paraíso de las mentiras”. Tal Moreno, tal mentira.

Se dirá que todo esto es una locura. Lo es. Pero más apto sería diagnosticar que ahora en el mundo del “cuántico” hay fuerzas invisibles que halan hilos y desgobiernan: responsabilidad del factor “influjo psíquico”.

Luis Alfredo Castillo

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#ArtículoBananero| Moreno: yo también soy zángano Por Luis A. Castillo

Estimado lector, en honor y conmemoración a los hermanos caídos del pasado octubre del 2019, vuelvo a publicar este artículo. 

El gas lacrimógeno, la piedra, el vidrio roto, los heridos, el estado de excepción,  los perdigones regados por el suelo y la represión excesiva son evidencia que no se ha cumplido con el Plan de Gobierno que se encargó. Hoy el pueblo vestido de amarillo, azul y rojo, decididamente se levanta para restablecer su voluntad constituida. Los políticos que mal usaron el poder tendrán que rendir cuentas. Es la acumulación de desobediencia, de no hacer lo que se prometió, de inoperancia en la gobernabilidad, y de pensar que en su potestad eran inamovibles. Se dice que “la democracia solo dura lo que dura la obediencia”. Ya en las calles, el poder popular no tiene nada que perder y todo por recuperar. 

Como muestra hay dos fotos, un vídeo y una pancarta, las cuales sintetizan la estafa política. La foto uno: hay un joven tirado en el suelo, no se sabe si está muerto o herido; a pocos pasos de él, la fuerza pública armada dándole la espalda, uno de ellos le toma una foto. La foto dos: un entorno lúgubre, lleno de tensión y de humo gris oscuro, producto del desmán, hay banderas ondeantes, hay enfrentamiento, hay gritos de “fuera Moreno fuera” (la escena nos remonta por un segundo a la misma entraña de la revolución francesa). El vídeo: un policía en moto del Estado, ya deshumanizado, tal cual el “valiente” jefe de Estado y sus arrogantes ministros responsables, atropella con intención de matar a un ciudadano indefenso en el piso, quien trataba de levantarse, como si su vida o la vida del pueblo no tuviese ningún valor. Al diablo con el uso progresivo de la fuerza. Al diablo los Derechos Humanos. Y la pancarta: exhibida por una humilde campesina indígena lo dice todo: “violentos son los que provocan la desigualdad social, no los que luchan contra ellos”. Es un estado de cosas en donde el gobierno impone lo que le da la gana, contra el pueblo quien rechaza porque sus derechos están siendo conculcados. Y es con esta tragedia que el Ecuador ante el mundo lleva la mancha de un estado fallido.

Es un gobierno distanciado de sus mandantes. Es dominador, sin consenso ni legitimidad (86% de rechazo), que tiene que usar la fuerza coercitiva para afianzarse en el poder. Frente a las mentiras y deslizantes contradicciones, que sí y que no, del licenciado quien finge de “valiente” mandatario, la respuesta resurge de la justa indignación social por todo el país. No es un enfrentamiento entre  correístas y anti correístas, ni de izquierda ni de derecha. Hay una historia más profunda. Solo basta ver la historia antes del 2005 para encontrarnos con el enfrentamiento de la fuerza pública contra un pueblo que reclama justicia y exige gobernabilidad. En diez años, tres presidentes fueron defenestrados y ahora los zánganos vamos por el cuarto. Es un pueblo que ha dicho, ¡basta a la traición!

Es el viejo enfrentamiento contra un gobierno que enriquece a los pocos y hunde a la pobreza a los muchos. Se repite nuevamente la coyuntura: el Fondo Monetario maneja nuestra economía para su beneficio y la banca exhibe ganancias astronómicas en millones de dólares, en una economía en recesión. Mientrastanto, para el pueblo solo hay los repetidos paquetazos económicos, el desempleo, la inseguridad, la escasez de medicina, la pobreza y la pobreza extrema que engrosan las filas de los desposeídos. Es decir, regresan a poner las manos en el bolsillo y a retroceder derechos laborales irrenunciables. 

El voto que se le confió no fue para que el “valiente” licenciado nos lleve al despeñadero. Resulta irónico pensar que el gran dialogador de aires de libertad, termine siendo un brutal dictador. Sin embargo, en el gobierno de aquel que se lo inculpó de “dictador”, nunca hubo igual convulsión social. ¿No será que siempre fue una farsa montada por los enemigos del pueblo, y los “florindos” embelesados aplaudieron? Pero la costumbre de los “florindos” es más fuerte y siguen: “el aumento a la gasolina son solo centavos…, es justo que todos paguemos …, yo no soy empleado público, allá ellos…, ¡ay, estos indios sucios, vagos y rebeldes!… ¡que no regrese el dictador Correa… ay Dios no!”. 

Luis Alfredo Castillo

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#ArtículoBananero| los disfraces de los lacayos Por Luis A. Castillo

Los lacayos viven en medio de nuestra cotidianidad con diferente disfraz y diferente misión. Vienen, entre otros, como periodistas que se auto califican de imparciales e independientes o como ideólogos de pasarela. Él o ella no tienen lealtad fija, tampoco  patria, pero lo aparentan. Su eje: intereses personales. Unos son más serviles que otros. Los más abiertos, cuando llega el momento propicio, exponen su rapacería de jueces y dejan aflorar el oficio de ‘defender’ el concepto de su democracia, a través de la primacía del mercado. Arremeten creando ficciones, cargadas de hipérboles intencionadas, para conmocionar y para crear indignación, sabiendo que una vez infestado el imaginario social, su eco se perderá como un petardo de feria de santos menores. Se adhieren a los designios del patrón para convertirse en sus portavoces, sean estos intereses nacionales o los del imperio. Esta clase de vasallos hacen ruido, nublan la mente, siembran la inquina y se van raudos a cobrar el valor del engaño.

Los lacayos, llegado el momento, se convierten en saltimbanquis a la carta, montan mamotretos a la medida, siguen al pie la consigna del Lawfare, de la venganza, tuercen leyes, reinterpretan reglamentos, inventan pruebas y tipos penales medievales, irrespetan el debido proceso y acaban con la confianza de un Estado de Derecho.

Los lacayos que denotan el hálito de reverencia fungen ser imparciales y su disfraz elegante es el de ideólogos. Son los ‘expertos todólogos’ que pululan por los mayores centros mediáticos haciendo sonar la trompeta del triunfalismo, anunciando el fin del ciclo socialista y la coronación del capitalismo como el único modelo de organización económica, política y social. Su narrativa está dirigida a menoscabar los logros sociales para suplantarla con el mantra que según ellos el socialismo representa: represión y corrupción; hambre y miseria; y que, por lo tanto, la izquierda latinoamericana ha fracasado.

Los lacayos, en ese mundo ficticio, de medias verdades, tratan de imponer la idea de que antes de los regímenes de izquierda, América Latina era el epicentro del bienestar colectivo. Así como niegan los índices de organismos internacionales e imparciales que verifican el inédito golpe contra la pobreza en cifras nunca antes vistas, también niegan la historia al no considerar que el descontento social y la pobreza nace precisamente de la incapacidad de los gobiernos de derecha que han gobernado desde el inicio de las repúblicas latinoamericanas. A esa historia no le dan oídos y la callan. Ese es su talón de Aquiles, porque en tanto que haya injusticia, la izquierda progresista siempre aflorará.

Los lacayos se atreven a juzgar a la izquierda como una idea vetusta y dogmática. Alegan que su vigencia solo se queda estampada en los acordes de una canción revolucionaria. Contra esto, dictan cátedra de ética, tratan de imponer la idea de que la derecha es flexible, pragmática, moderna, empresarial, innovadora y, más que nada que son la ineluctable alternativa para combatir la pobreza. Se olvidan que bajo el imperio del neoliberalismo, lo único que al fin han hecho resaltar es la pobreza, y que la promesa del “efecto cascada” no ha distribuido la riqueza como lo prometió desde su inicio de los 80s.

Los lacayos ya desaprensivos, en medio del bacanal, se auto eligen como las nuevas voces mesiánicas. Han descubierto la lupa para develar la verdad de las verdades y el  megáfono para convocar a boca llena el génesis de la creatividad productiva. Pontifican que de ahora en adelante los tentáculos del imperio nos protegerán de cualquier idea anticuada para abrazar, esta vez ya definitivamente, la invasión del nuevo milenio imperial para contribuir en la sumisión “del totalitarismo global disfrazado de democracia”. Así tienden la carpeta roja, dan la bienvenida al imperio y se solazan en el mundo humanamente creado de los que tienen mucho y de los que no tienen nada, en el mundo de los nadies.

Los lacayos suspiran hondo en el alivio de que Correa está condenado a ocho años de prisión y que Maduro pronto será el Muamar Gadafi. Se acurrucan y duermen pesados de conciencia bajo el yugo del verdugo mayor. ¡Benditos ellos! ¿Qué pasará cuando despierten? ¿Qué lágrimas de arrepentimientos y mea culpa brotarán desde su autoexilio?

Luis Alfredo Castillo

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Prensa República Del Banano

#ArtículoBananero| Mi voto, mi poder, mi autonomía Por Luis A. Castillo

No esperaré a que otros luchen por mí, para gozar de mis derechos y de mis potencialidades. Soy de calle, de viajes y de estelas. Al hacerlo, estaría despojándome de lo preciado de mi existencia, mi poder, mi autonomía, mi conciencia. No esperaré a que otros ajenos construyan los laberintos de mi barrio, mi comunidad o mi país, a la que pertenezco y en la que quiero vivir. Resistiré a que el poder del más fuerte determine mi forma de vivir. No dejaré que nadie, absolutamente nadie, engendre, organice y proyecte en la vida, mis valores  y mis sueños.

No dejaré que otros defiendan o protejan mis derechos. Sería un acto de sumo egoísmo. Haré que esa lucha y la lucha por el más débil sea mi fundamento político. Acompañaré y uniré hombro con hombro para hacer con el compañero de todos los colores de piel, nutrido de habilidades y saberes, un mejor día, un mejor día de escuela, un día de buen trato en el hospital, un día de seguridad laboral, un día de excelencia, un día de guitarra y canto, un día de dignidad y justicia. Y ¿por qué no?, un día de locura, un día de amigos de vida, un día de chacota del ahora sin tiempo.

Seré consciente que mi subjetividad, el producto de mis andares, es única y que es siempre cambiante. Esa subjetividad sabrá adaptarse a las exigencias del momento, siempre consciente de que no vivo en un desierto sino en comunidad. Porque entre más lo haga, mayor su disciplina, mayor su carácter, mayor su ejecución de hacer las cosas naturalmente bien. Así, por este sendero, quizá el sendero menos caminado, trataré desde mi subjetividad vivir mi vida responsablemente, en comunión con otros, tratando que sea guiada por el análisis científico, pero respetuoso con las aproximaciones metafísicas; y, finalmente, por el discernimiento que mis facultades permitan mi despertar. Las decisiones serán solo mías. Mis actos serán mi responsabilidad. 

Evitaré que mi “sentido común” sea dictado desde fuera pero me acoplaré a las leyes dondequiera que esté. No seré uno más que se incluye en tener un conocimiento uniforme, dictado por los medios hegemónicos. Entenderé que si lo permito, la información de otros es la que moldea mi sentir, mi realidad. Haré que mi Libertad sea abierta, preñada de quizás, de tal vez… ojalá… no seré pensado por otros, ni permitiré que determinen mis gustos y mis valores. Que mis palabras, que mi denuncia, que mi indignación sea contra la injusticia y a favor de una ética de mutuo respeto y reciprocidad. 

No esperaré a que el mesías venga a inaugurar la Tierra Prometida, ni que se sacrifique dejando su bienestar atrás por el mío. ¡No observaré, me involucraré! No aceptaré el reino del más fuerte, ni me someteré a su justicia. La experiencia de vivir, solo ocurre una vez. Estoy vivo y en eso llevo ventaja. Recuerdo que hay esta gran posibilidad: “Los que mueren por la vida, no pueden llamarse muertos”.

Luis Alfredo Castillo

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#ArtículoBananero| Por el odio a Correa Por Luis A. Castillo

El gobierno de Lenín Moreno, delegado y presidido por un puñado de asesores, no cumple con su palabra. Hay un largo precedente que todo queda solamente en el rimbombante anuncio, porque nada se ejecuta en concreto. Sabemos que después de las promesas, lo contrario será verdad.

Veamos. No se cumplió con la promesa de profundizar el avance de la Revolución Ciudadana, incluso, después de firmar el Plan de Gobierno ante el Consejo Nacional Electoral, se impuso el programa económico del candidato perdedor, Guillermo Lasso. No se cumplió con la promesa de reinstitucionalizar al Estado para un mejor funcionamiento, hoy está resquebrajado, con bajísima aprobación. No se cumplió con la promesa de hacer una cirugía mayor a la corrupción, hoy se evidencia que al final los corruptos han sido ellos mismos: reparto de hospitales, carnets de discapacidad, INA Investment Corporation.Por tanto, si se prometió a los médicos posgradistas trabajo seguro y pago a tiempo, lo contrario es verdad.

Hoy salen a las calles a denunciar ante la nación que el acuerdo de junio pasado, con el gobierno nacional, no se ha cumplido. Hoy a los “héroes de las camisas blancas” de la Salud se les paga con la brutal represión, característica ya manifestada en el aciago octubre de 2019, el cual terminó en 11 muertes, 1507 heridos, 1330 detenidos, y con policías y militares armados hasta los dientes. A propósito, para equipar a la fuerza represiva hubo un generoso presupuesto.

Detrás del gas lacrimógeno y detrás del los golpes contra los médicos posgradistas, tenemos a un régimen que desgobierna a ciegas desparramando golpes como si fuese el juego de la piñata. Es un gobierno empantanado en su decadencia moral. Desde el presidente, la Ministra de Gobierno, autoridades de control, hasta el policía, no se rigen bajo la potestad de la ley. ¡No hay a quién acudir! La desconfianza cunde por todo el país. Cada cual hace su desmadre como su capricho dicte. Todo vale. 

Y es que el desmadre tiene consecuencias directas en la vida cotidiana del ciudadano, y nada más que en la economía. Al parecer, Moreno y cogobernantes no dejarán la mesa servida, incluso, como vamos, muy posiblemente acabaremos hasta sin mesa. La economía decrece y cada día va de mal en peor. No hay flujo de dinero, dicen empresarios y ciudadanos. Las ventas al por mayor han bajado considerablemente. La dueña de una empresa mediana de telas evalúa la situación: “no hay demanda, no compran, no hay trabajo. Tenemos clientes todo el día, pero de ventas pequeñas, de personas que están queriendo buscarse la vida haciendo manualidades, o ciertas cositas para vender. Eso es un indicador de que no tienen entradas y quieren comenzar, si hay suerte, a hacer algo. Con la mala llamada Ley de Apoyo Humanitario, se trabaja 6 horas y no se sabe que más se tendrá que ir ajustando. Cada día hay más desempleados o aceptando trabajar en las condiciones que sea. Y como siempre, hay los que se aprovechan de la necesidad y quieren sacar provecho”.

Al mismo tiempo, el transeúnte que camine por el centro de cualquier ciudad se percatará que los almacenes están vacíos. Muchos negocios están liquidando y otros ya han cerrado. En las calles cada vez más personas pidiendo caridad y la delincuencia a la orden del día. Personas de un nivel económico medio, de un nivel de vida cómodo, se han dedicado a ventas de comida y en todo lo que puedan. Y para colmo de los colmos, muchos niños no pueden ni podrán estudiar este año, jóvenes que van a la universidad estatal, pero que no consiguieron cupos, dejan de estudiar, con la esperanza de poder hacerlo el próximo año. Eso sí, los bancos ligeros ofrecen “la soga al cuello al hogar ecuatoriano” para ofrecer préstamos que, al final, del desespero por dar educación a los hijos, nuevamente se aprovechan para incrementar sus ganancias.

Tal es la situación que en twitter apareció un comentario:”Uno de mis amigos anticorreistas me acaba de decir que está pensando votar por Andrés Arauz. Pero si tú odias a Correa le digo. Y él contesta: “no tengo camello y estoy endeudado, es el odio que más caro me ha salido…”.

Recordemos la confesión del mismísimo Guillermo Lasso: los “economistas al comienzo del gobierno de Moreno decían”: “no importa, hay que neutralizar a Correa desde el punto de vista político aunque nos cueste la economía”. Aunque nos cueste la economía. En eso sí cumplieron. Ahí tenemos el desastre: represión, sufrimiento, pesimismo y desesperanza. Por el odio a Correa sacrificaron a un pueblo entero.


Luis Alfredo Castillo 

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#ArtículoBananero|Arauz/Rabascall: “condenados a vencer” Por Luis A. Castillo

Hay la gran posibilidad de que el próximo presidente y vicepresidente de la República podrían ser el binomio Andrés Arauz y Carlos Rabascall. Las encuestadoras son inequívocas al dar a Arauz un amplio margen en la lid electoral. Sin embargo, en un país sin institucionalidad confiable, sin garantías procesales y sin un Código de la Democracia que se respete, la esperanza pronto se desvanece al darse uno cuenta de que, a partir de la traición de Moreno, toda triquiñuela es posible si se trata de contener el regreso de la Revolución Ciudadana. No se necesita ser elegido para gobernar o para imponer un plan de gobierno por el cual la voluntad popular no dio su aval. 

En medio de esta incertidumbre, bien sabemos que las elecciones de febrero serán tan definitorias como las del 2006. Será el regreso a la partidocracia, tal cual lo estamos viviendo con este régimen dictatorial, si se elige a Guillermo Lasso. O será el regreso de la Revolución Ciudadana, para reconstruir, para crear empleo, para continuar con los aciertos, si se elige a Andrés Arauz. Vale resaltar que no solo se trata de recuperar la economía y su elemento dinamizador, el Estado, sino de salvar vidas. Si algo se aprendió de la pandemia fue que sin un sistema de Salud público,  accesible y abastecido, nuestras vidas corren peligro. Y en un escenario post pandemia, tener a un presidente enemigo de lo público, no nos conviene. 

Con Lasso se seguiría el mismo rumbo a la pobreza que se vivió antes del 2006. Se impondría un gobierno aún más neoliberal. Se llevaría a cabo la privatización de los bienes del Estado: el IESS, la Salud, la Educación. Seguida por la reducción de impuestos para las élites, por la desregulación en beneficio de los opulentos para el efecto de incrementar el acaparamiento masivo de la riqueza. También se proseguiría con el agresivo achicamiento del Estado, con la  precarización de los derechos laborales y con la consiguiente reducción de los servicios públicos. La meta final, en suma, es dejar que la mano invisible del mercado opere sin contrapeso alguno. 

Es un cuento recurrente. El modelo neoliberal no ha cumplido con las promesas de reducir la pobreza y de ampliar libertades. Solo ha logrado indolente pauperización. Y cuando les es necesario, operan la cruenta represión política. Aún recordamos que Moreno, distraído por la novelería de sonar progresista, pomposamente anunció la improvisada fórmula: “gobernar con la derecha y repartir con la izquierda”. ¿En qué terminó? ¡Nada! Nada para el beneficio del pueblo y todo muy bien para el de los ricos! 

Ya vemos en las calles ecuatorianas a gente pidiendo ayuda. Cuerpos deambulan con hambre, ya sin Patria. Un niño vende limones en la esquina, su madre amamanta angustia a su bebé. Es una patria de desposeídos. Más claro, después de la demagogia: la política económica de Moreno, Lasso y Nebot ni fueron productivas ni repartieron. Lo que sí se repartió fueron los hospitales, ahora conocido como la más deshumanizada y escandalosa corrupción. Pronto se querrá que sea olvidada, que quede en la impunidad. Esto es, solo hasta que regrese la Revolución Ciudadana en la presencia de Andrés Arauz y Carlos Rabascall, y poner fin a la estafa. 

Arauz y Rabascall son  la continuación de los diez años, llenos de logros materiales y de concientización social, de amor propio, de auto estima. Se lograron resultados positivos en inclusión ciudadana y que, por tanto, posicionó a Ecuador como referente internacional. Se priorizó al ser humano sobre el capital. Se optó por la opción preferencial por los más pobres, postergados y desvalidos. En cada necesidad se afirmó la vida. Se fortaleció al Estado como ente regulador y distribuidor de la riqueza nacional, sea por el incremento de impuestos progresivos, el que más tiene más paga, o sea por la entrega de servicio público, digno y de mejor calidad. Se priorizó la Educación, se amplió y se repotenció la Salud pública y universal. Se vivió el mejoramiento en la calidad de vida, e irreversiblemente se empoderó a la ciudadanía. Palpó en cuerpo y alma que sí es posible vivir más dignamente.

He ahí el panorama a elegir: a un Lasso, viejo representante de la banca y de los poderes fácticos, o a Arauz, joven, conocedor de lo que hay que hacer para seguir el camino hacia la ansiada justicia social.

Luis Alfredo Castillo

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Prensa República Del Banano

#ArtículoBananero|¿”Los correístas no son buenas personas”? Respuesta a José Hernández Por Ana M. Pereira-Castillo

¿Es Ud. psicólogo, psiquiatra o sociólogo, Sr. Hernández? Me pregunto con qué autoridad escogió como título: Los correístas no son buenas personas. Para llegar a esta conclusión, debe haber hablado con todos los correístas….y hay muchísimos dentro y fuera del Ecuador. ¡Conmigo Ud. no habló!

Los que me conocen, no me asocian con intransigencia, sino con perseverancia, característica que en ese artículo suyo Ud. atribuye a los correístas, ¡como si eso fuera un defecto! Una de las cualidades que cualquier empleador busca al leer carpetas, para cualquier puesto, es precisamente averiguar si el candidato es perseverante.

A mí me encantan los debates. Con ellos he aprendido mucho tanto de personas de izquierda, como de centro, como de derecha. He dialogado con gente de todo nivel socio-económico, sin despreciar el conocimiento o falta de ello. También he conocido a algunos intransigentes, y cuando se apoyan en estadísticas y en hechos los incluyo en mi diálogo. Caso contrario, para qué desperdiciar el tiempo escuchando un disco rayado.

Me sensibiliza defender a los pobres, no porque lo haya sido, simplemente por las oportunidades que he tenido en la vida, pero porque conozco a muchísimos más pobres que ricos y son gente bien buena, con valores y aspiraciones, agradecidos de lo poco que tienen, gente que deja de comer para recibir bien a otros. He sido muy bien recibida por pobres en Colombia, México, Cuba, Ecuador, República Dominicana, Perú, Panamá, Venezuela, Puerto Rico,Inglaterra, Escocia,Estados Unidos, Canadá, Mozambique, Marruecos, España, Portugal, Grecia, Francia, Holanda, Suiza, Bélgica, República Checa, Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría, Malasia, Vietnam, Macau, Hong Kong y China. No conozco a todos los pobres de esos países, pero a los que conocí, vi algo en común en ellos: una humanidad inmensa. Es la perseverancia la que les ha alimentado, no los esfuerzos de políticos de cada uno de sus países, a pesar de que en algunos, las políticas de estado se comprometen con la redistribución de la riqueza.

Déjeme ampliar un poco más lo que significa optar por la defensa del desvalido. A diferencia de lo que usted profesa por medio de sus artículos de opinión, es que usted,no tiene otra frontera que su propia existencia. Usted se quedó estancado en la lógica cartesiana del “pienso luego soy”. Pero ahí su existencia se queda, varada en su ensimismamiento. Usted es, los demás no son. Los demás no cuentan, son las consecuencias no intencionadas que el capitalismo deja atrás. Yo en cambio, trato cada día de ampliar mi frontera, y al hacerlo, veo que la vida no solo gira alrededor mío, sino que hay otros y entre ellos el Otro. El Otro, el desconocido. El Otro que extiende su mano para ser tomado en cuenta. El Otro es Yo. En el Otro descubro mi vocación para con los demás. Es el Otro que llama a que yo sea profesora, enfermera, ama de casa… para ser el prójimo que dio la mano en el camino. Compenetrarse con el Otro es querer luchar juntos por una mejor democracia, por un sólido e inquebrantable Estado de Derecho, por una economía distributiva que cada día productivo, afirme la vida. ¡Yo, por eso, soy correísta!

Al contrario de lo que Ud. piensa, los correístas somos de gran diversidad racial, religiosa y socio-económica. Lo que nos une es la solidaridad por causas que jamás habían sido militadas por voluntad política como la que tiene Rafael Correa. La furia partidista de la que Ud. habla es el anhelo por luchar por y para gente que ha sido vulnerable desde que Ecuador se declaró República. ¿Conoce Ud. la Historia del Ecuador? ¿Por qué entonces siendo país petrolero, no tenía infraestructura antes de la Revolución Ciudadana? ¿Lo ha entrevistado Ud. a Rafael Correa para averiguar su opinión sobre posibles errores? ¿Acaso no lo escuchó Ud. a él pedirle perdón al pueblo ecuatoriano por haber creído en Moreno?

Ana María Pereira-Castillo

Articulista

Prensa República Del Banano

#ArtículoBananero| ¡Correa: más vigente que nunca Por Luis A. Castillo

El burdo circo montado por Lenín Moreno y sus resbaladizos acólitos llegó a su fin; eso sí, con la sentencia ejecutoriada contra Rafael Correa y otros inocentes. Los mercenarios puestos a dedo se salieron con las suyas. Para eso sirvió la traición, con su retahíla de subsecuentes golpes de estado blando, causada por la ilegal consulta popular de febrero de 2018. Voluntad que engendraba la consigna letal: inhabilitar a Rafael Correa y proscribir su participación política en las próximas elecciones, sin importar la violación de la norma constitucional. De lo contrario, bien lo sabían y lo saben, que el apoyo del electorado a Correa es imparable, es ajeno a subterfugios hechiceros o malicias  judiciales.

Si la inhabilitación de Correa era el objetivo, para que la Revolución Ciudadana no retome el poder, ahora empieza lo más difícil: enfrentarse a un electorado indignado, empobrecido, abandonado y desesperanzado. ¿Cómo la derecha podrá convencerlos que ella, representada por Guillermo Lasso, sí, el banquero del feriado bancario, es la única alternativa, cuando es demasiado conocido que quienes han co-gobernado con Moreno han sido Guillermo Lasso y Jaime Nebot. He ahí el problema: no podrán frenar ni inhabilitar la voluntad de un pueblo indignado. Así como Moreno no podrá lavarse la sangre de la traición, tampoco el delicado y frágil matrimonio de la derecha podrá ocultar su complicidad. Es pertinente el adagio: “Todo aquel que obra mal, al final le irá mal”.

Es un electorado Indignado con todo su derecho, porque objetivamente Lasso y Nebot también han sido los arquitectos del desastre. Su obra ha sido dejar el país en soletas. Veamos: economía, en caída precipitada; deuda externa, duplicada; desempleo, por los cielos: pobreza media y extrema, en aumento. Educación y Salud, debilitadas; empleados públicos, impagos; Gobiernos Autónomos Descentralizados, sin liquidez. Y para colmo, después de tres años y medio, la muletilla de culpar a Correa, aupada por los medios difamadores, ya no convence.

Es un electorado indignado porque en medio de la desesperanza, de la pauperización, se desata a la vista de todo el país la más despiadada corrupción, sin importar la pandemia, el dolor por los muertos de amigos y parientes, el dolor de estómago debido al hambre. Situación que según la encuestadora Click Report ha generado sentimientos de “miedo, enfado, irá, asco, disgusto y tristeza”.  

Pero en la realidad del paraíso de tontos, la indolencia es escalofriante. En medio del desastre económico vemos cómo de manera descarada y avara la banca reporta utilidades multimillonarias en medio de crisis económica y sanitaria. No hay duda que han sido tres años y medio de bonanza para los ricos. No hay duda de que hemos regresado al país de la desidia, de la inequidad, de la represión, del cinismo.

El electorado, el mandante, pronto ajusticiará los atropellos, los abusos, el robo y la corrupción. Sin revanchismo, pero cada delito deberá ser investigado y, por el bien del país, los culpables tendrán que ir a la cárcel. No permitirá que con Lasso se siga cuatro años más de este gobierno enemigo de las mayorías. Será tiempo de frenarlo o nos vamos al precipicio.

Ya se avisora el día. La injusticia cometida contra Rafael Correa deberá ser el elemento precursor para seguir día a día en nuestra lucha. Nuestra indignación se convertirá en voto y ese voto será para construir una democracia participativa, con nuestros tonos, sabores y colores. Continuaremos con el trabajo de los diez años en donde cimentamos los primeros peldaños, invirtiendo en obra social, con excelentes resultados. Allí primó el pago de la deuda social y la visión de aglutinar una mayoría unida. Sabemos que sí es posible transformarnos en una sociedad más equitativa y solidaria. “Hoy hay que superarnos”. Iremos más allá. Esa es la tarea. ¡Esa es la esperanza!

Luis Alfredo Castillo

Articulista

Prensa República Del Banano