¿Hacia dónde direccionar las campañas electorales?

El Ecuador está en un proceso electoral que culminará el 7 de febrero del 2021, si alguno de los candidatos obtiene más del 40% de la votación y una diferencia de 10 puntos porcentuales sobre el segundo lugar, según el Código de la Democracia, vigente; si esto no ocurre se irá a una segunda vuelta entre los candidatos que obtengan el primero y segundo lugar, el 11 de marzo del 2021.

A quien direccionar las campañas electorales, de los diferentes candidatos, los que, a su entender tienen una votación dura que la han labrado en el transcurso de la historia política de los candidatos o de los partidos o movimientos que les auspician, entonces la primera tarea será fidelizar a este electorado sin perder de vista otros sectores.

Si revisamos diversos resultados de encuestas electorales que circulan en el medio nacional, encontramos una consulta a la ciudadanía que se refiere al interés de la población por la política, al gusto por algún movimiento o partido político, a la identificación con estos y los resultados son constantes en varios meses en dos encuestadoras consultadas. Al 30% de la población no le interesa ningún partido o movimiento y en los datos de una tercera encuestadora se encuentra, que ante la pregunta ¿Cuánto dirías que te interesa la política actual del país?, el 57,9 % de los encuestados dice poco o nada.

En esta línea de resultados de últimas encuestas, ante la pregunta ¿Si se suspenderían las elecciones del 2021 y se convocaran a acciones de repudio hacia esa decisión, Usted qué haría?, el 32,8% dice que no participaría.

Estos datos revelan que en promedio existe un 39% de ciudadanos que participarían en el proceso electoral, que no les interesa la política, que aún si suspendieran el proceso estrella de la democracia, no intervendrían para rechazar esta grave afectación a al derecho de participación y electoral.

Qué pasa con este sector de la población ecuatoriana, los siguientes comentarios, son hipótesis que merecen ser debatidas, más adelante: este electorado  percibe que las propuestas que presentan las diferentes opciones electorales no enfrentan sus problemas y los de su entorno social y cultural, no proponen soluciones a lo que les da vuelta en la cabeza (empleo digno, salud, bienestar); se cansaron de las ofertas de campaña, se desilusionaron por el comportamiento de los ciudadanos que fueron electos y que no cumplieron con sus propuestas, o no se sintonizan con las demandas y exigencias ciudadanas; que ha perdido la esperanza y decidió pasar a un estado de anomia social.

Precisamente este es uno de los sectores ciudadanos a los que deberían apuntar los candidatos a la presidencia y asamblea nacional, con ideas frescas, innovadoras, prácticas, de alta confiabilidad; que motiven a romper el cerco mental de la no participación, de la solución a los problemas nacionales con alejamiento de los mismos, que permita nuevas reflexiones en torno a las responsabilidades ciudadanas. Que desmitifiquen el concepto que ha impuesto un sector de la comunicación que la política “per se” es mala y no sirve para nada.

Como dar valor a la política, es una buena interrogante y esta puede resolverse, demostrando que la administración del bien público debe ejecutarse con transparencia, pensando en el bien común, con preferencia para los sectores más vulnerables, entendiendo que la preocupación por el buen vivir, demanda disminuir las brechas sociales que existen entre ricos y pobres y que la procura de una sociedad justa y equitativa solo se expresa si alcanzamos una estado preocupado por el ser humano, más que por el mercado y la explotación.

Pero, también es importante demostrar al sector de ciudadanos que no les interesa la política, que no todas las opciones políticas son iguales, que tienen visiones y actuaciones diferentes, por lo que no pueden incluirlas en un solo saco calificándoles como que “todos los políticos son malos”.

Seguramente las empresa especializadas en encuestas, podrán señalar en que grupos etarios se ubican preferentemente quienes no les interesa la política, los partidos políticos y hacia ellos debe enfilarse los mensajes de las campañas electorales.

Autor: Jorge Cáceres E.